“Urge mejorar la atención a la diversidad en clase: no nos podemos seguir ocupando las familias”
Representantes de asociaciones navarras reivindican que “las familias no pueden seguir siendo la educación a la diversidad”
“No hay discapacidades, sino entornos discapacitantes. Y ahora mismo la escuela es uno de ellos. Las familias estamos siendo la atención a la diversidad y esto no puede seguir así”. Es la reivindicación de representantes de diferentes asociaciones navarras, que se reúnen para exigir la necesidad de una educación “pública y de calidad”.
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Ellas son Silvia Saldaña, presidenta de Adhi (Asociación navarra para el tratamiento y el estudio del Déficit de Atención, Hiperactividad e Impulsividad); Iranzu Ostolaza y Ainara Duque, presidenta y vocal de Disnavarra (Asociación navarra de Dislexia); María Sola, presidenta de ANAC (Asociación navarra para las Altas Capacidades) y Mariluz Sanz, presidenta de Cermin (Comité de representantes de personas con discapacidad de Navarra).
Desde las asociaciones, recuerdan que Navarra es la segunda comunidad con mayor porcentaje de alumnado valorado con NEAE (necesidades específicas de apoyo educativo), llegando a un 21,8% de los estudiantes. Exigen una atención adecuada para todo este alumnado y reiteran su “preocupación” por el convenio entre el el Departamento de Educación y la Fundación Alegría sobre atención a alumnado con autismo, defendiendo el papel del CREENA y de su equipo directivo dimisionario, y reclamando “la retirada del convenio”.
Las asociaciones conviven con una realidad muy compleja y solicitan una mejor atención al departamento de Educación para que la escuela deje de ser un entorno hostil para este alumnado. Iranzu Ostolaza y Ainara Duque, de Disnavarra, exigen que las tareas que se manden a casa a alumnado con dislexia estén adaptadas. “Se lo pedimos a Educación cada vez que hacemos una reunión. Nuestro alumnado necesita dotarse de muchas herramientas tecnológicas y es muy importante que el profesorado esté formado en Inteligencia Artificial”, explica mientras recuerda que el 15% de la población tiene esta dificultad en el aprendizaje.
“Tenemos un porcentaje muy alto de familias que no se pueden costear una reeducación del lenguaje porque es muy caro. Y tampoco pueden acceder a la beca porque para ello es necesario un desfase curricular de dos años. ¿Qué es un desfase curricular de dos años para alguien de 2º de la ESO? ¿Que lea como alguien de 6º de Primaria? ¿Qué diferencia hay? Las necesidades del alumnado con dislexia pasan por una reeducación y toda persona que no puede tenerla está abocada al fracaso”.
“En nuestro caso, un inatento puede estar en clase, no dar guerra y pasar año tras año sin que se le vea el problema que tiene”, comenta Silvia Saldaña, presidenta de Adhi. “Cuando el alumno va a su casa, seguro que su familia está detrás con los apuntes y todo tiene una carga mental muy importante”.
“Lo acaban pagando los txikis”
“Es un sistema que va delegando responsabilidades”, añade María Sola, presidenta de ANAC. “Primero, en la familia y luego en Educación para que asuma parte de la competencia de Salud Mental, que también tiene pocos recursos para atender. Es un rebote de responsabilidades y, al final, los que lo pagan son los niños”.
“El niño va en un barco que va surcando olas”, expresa Iranzu Ostolaza. “Van por un campo de minas durante toda la Primaria y, cuando llegan a Secundaria, ya les explota la mina. Llega un momento en el que, como dicen ellos, ya no les renta. ¿Para qué? Sacan la misma nota estudiando que sin estudiar”.
Mariluz Sanz, presidenta de Cermin, considera que no se debería llegar a este tipo de situaciones si se tienen “los recursos necesarios en el aula, profesionales formados y se incorporan nuevas figuras al sistema educativo como psicólogos, trabajadoras sociales o enfermeras”. “Entonces lo pararíamos ahí. Porque cada vez que pasamos de pantalla supone un deterioro de ese alumnado”.
“En Educación las consecuencias son siempre para el alumnado”, zanja Iranzu Ostolaza. “Se ve como algo normal y eso no es justo. En un estudio que se hizo en Estados Unidos, el 60% de los presos tienen TDAH o dislexia o las dos cosas. Cuando convives en el fracaso, acabas en el fracaso. Yo siempre digo que la motivación viene del éxito. Si alguien no tiene éxito, no le pidas motivación. No podemos meter a unos chavales con unas dificultades de aprendizaje con este sistema educativo a que se las apañen y hagan exactamente lo mismo que los demás”.
“Es como para dejarlos en casa”
“En Educación no necesitados igualdad, necesitamos equidad. Ahora mismo no hay ni inclusión, ni equidad, ni formación, ni recursos. Estamos como para dejarlos en casa directamente. Las familias estamos siendo la atención a la diversidad. Nos hemos vuelto a sacar la Primaria, la ESO y el Bachiller para estudiar con ellos”.
“Tenemos txikis que no quieren ir a clase, que te piden de rodillas y llorando que no les lleves”, continúa Ainara Duque, vocal de Disnavarra. “La mitad de nuestros socios define la escuela como una cárcel y más de la mitad están en tratamiento psicológico. Verbalizan que son tontos y el 90% están con dolores de tripa o de cabeza. En verano, casualmente se curan. Es que están sufriendo”.
Iranzu Ostolaza concluye con un deseo. “Yo espero decir dentro de muy poco: ¿os acordáis cuando a los disléxicos les hacían leer en alto y cuando les penalizaban las faltas de ortografía? Es como cuando ataban la mano a los zurdos. El sistema educativo funciona exactamente igual que hace 40 años. No ha cambiado nada. ¿Por qué haces exámenes? Y encima un examen basado en lectoescritura, una letra pequeña que no se entiende nada y sin leer los enunciados. Y luego te ponen: tienes que esforzarte más. ¿Quién? ¿El alumno o el profesor? O le dicen que tiene que mejorar la ortografía a una persona que tiene disortografía. De verdad, vamos a dejar de hacer tonterías porque son diagnósticos muy serios”.
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