El Gobierno de Navarra invertirá 1,46 millones de euros en la restauración de la Laguna de Pitillas y el Embalse de Las Cañas, ambos declarados Reservas Naturales, con el objetivo de mejorar la calidad de las aguas, los hábitats y la fauna asociada, con especial atención a especies amenazadas como el visón europeo y determinadas aves acuáticas.

La actuación principal se desarrollará en la Laguna de Pitillas, con una inversión cercana a 850.000 euros, y consistirá en la instalación de un sistema de filtración natural o 'filtro verde' en su principal entrada de agua para reducir la llegada de nutrientes y contaminantes agrícolas.

El proyecto incluye balsas de decantación y plantaciones de vegetación autóctona para favorecer la fitodepuración y mejorar el funcionamiento hidrológico del humedal, informa el Gobierno de Navarra en un comunicado.

Considerado el mayor y más relevante humedal navarro para la nidificación, invernada y paso de aves acuáticas, Pitillas es un enclave fundamental para especies migratorias y para la regulación hídrica y climática en un entorno agrícola, además de un espacio destacado para la educación ambiental y el turismo de naturaleza.

En el Embalse de Las Cañas, la inversión prevista ronda los 200.000 euros y se centrará en la creación de un nuevo canal de entrada de agua en la zona norte para mejorar la dinámica hidrológica y reducir la sedimentación, así como en la restauración de hábitats de interés comunitario.

En ambos espacios se contempla la adquisición de derechos de uso de parcelas colindantes para facilitar las actuaciones. Los trabajos permitirán mejorar el estado de conservación de especies amenazadas como el avetoro, el escribano palustre iberoriental y el visón europeo, además de beneficiar a otras como la nutria o el galápago europeo.

Las actuaciones se enmarcan en el programa europeo LIFE HUMEDALES (2026-2035), financiado por la Unión Europea, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD) y las comunidades autónomas.

En Navarra, el proyecto está impulsado por el Gobierno foral y ejecutado por Orekan, con una financiación del 42% del MITERD, el 29,3% del Ejecutivo navarro y el 28,7% de fondos europeos.