El banquillo de la Audiencia Provincial de La Rioja tiene ya fecha marcada para uno de los procesos más escabrosos de los últimos años en el fútbol base regional, con ramificaciones directas en Navarra. El próximo martes y miércoles se celebrará en Logroño el juicio contra Guillermo Soto León, conocido en los campos de fútbol como Willy, exentrenador del C.D. Varea y, en el momento de los hechos, ojeador con contrato indefinido del Club Atlético Osasuna. La Fiscalía solicita una pena acumulada de 47 años de prisión por una batería de delitos que incluyen abuso sexual continuado, pornografía infantil, acoso, descubrimiento de secretos y grooming (embaucamiento de menores).
El Ministerio Público considera probado que Soto León utilizó de forma sistemática su posición de superioridad como entrenador y, sobre todo, su vinculación laboral con la entidad rojilla para ganarse la confianza de los adolescentes y sus familias, con el único fin de satisfacer sus deseos sexuales.
El señuelo de Tajonar
El escrito de acusación relata un modus operandi depredador y repetitivo. El acusado, que firmó un contrato indefinido con Osasuna el 1 de julio de 2021 para la secretaría técnica, utilizaba el escudo del club navarro como cebo.
Las penas solicitadas
La suma de las peticiones fiscales asciende a 47 años. Las más graves corresponden a delitos de pornografía infantil (7 años por cada delito en dos de los casos) y abuso sexual continuado. Además, se solicita libertad vigilada por 5 años y la inhabilitación para cualquier profesión que implique contacto con menores.
Según el Fiscal, Willy prometía a los menores —jugadores de categorías inferiores del Varea y la S.D. Logroñés— que su mediación les abriría las puertas del fútbol profesional. A uno de los menores llegó a trasladarlo en su coche particular hasta Pamplona en agosto de 2021. Tras visitar las instalaciones de Tajonar y El Sadar, le invitó a comer y propuso ir a un hostal para "echarse la siesta", excusa que el menor rechazó. El supuesto contrato con Osasuna nunca apareció; el acusado alegó que "el presidente no estaba allí" ese día.
A otras víctimas les aseguraba: "Si tú me das confianza fuera, yo te doy confianza en el campo" o les prometía: "Vamos a llegar lejos y para Pamplona".
Masajes y "descargas"
El relato del Ministerio Fiscal describe situaciones de extrema vulnerabilidad para los ocho menores identificados, nacidos entre 2003 y 2006. El acusado lograba quedarse a solas con ellos bajo pretextos deportivos, como realizar masajes para "descargar músculos".
El caso más grave ocurrió en un piso de Logroño. Tras convencer al joven de que le daría un masaje profesional, el acusado apagó las luces y, durante hora y media, realizó tocamientos en los genitales del menor mientras le hacía preguntas de índole sexual y trataba de fotografiarle desnudo con el móvil. En los mensajes de WhatsApp recuperados, el acusado se refería a los genitales de los chicos como "la bestia", "el ídolo" o "hermano menor", llegando a ofrecer dinero, regalos del club o entradas a cambio de "privacidad" y de que borraran los chats.
Pornografía y fotos en las duchas
La investigación tecnológica realizada por la Policía Judicial tras la incautación de su móvil y su iPad ha sido clave. Los agentes hallaron 203 fotografías y cinco vídeos de contenido sexual, incluyendo imágenes de adolescentes mostrando sus genitales y capturas de los menores duchándose en las instalaciones del C.D. Varea, tomadas sin su consentimiento.
A uno de los chavales le fotografió desnudo en las duchas del club a escondidas . A otros les pedía insistentemente fotos "de la herramienta" para "hacerse una idea" antes de los supuestos masajes.
Responsabilidad civil de Osasuna
Aunque la responsabilidad penal recae exclusivamente sobre Guillermo Soto, el Club Atlético Osasuna figura en el proceso como responsable civil subsidiario. La Fiscalía argumenta que los delitos se cometieron prevaliéndose de la condición de empleado del club que ostentaba el acusado.
De confirmarse la condena, y en caso de insolvencia del acusado, la entidad rojilla deberá responder solidariamente de las indemnizaciones solicitadas para las víctimas, que suman un total de 49.000 euros en concepto de daños morales y secuelas por estrés postraumático.
La Fiscalía ha solicitado medidas estrictas para el juicio de la próxima semana, incluyendo la protección visual de las víctimas mediante mamparas para evitar el contacto visual con su antiguo entrenador, quien se enfrenta a casi medio siglo de cárcel.