Operación Boomerang: la emigración de familias navarras represaliadas por el franquismo
La vicepresidenta Ollo destaca la memoria de esta emigración navarra a Australia en los años 50 y 60 para ubicar el debate sobre las migraciones del presente
No les dejaron trabajar en sus pueblos después del golpe militar del 36. De pronto, vieron que sus hogares –sobre todo, ubicados en la Ribera de Navarra, como Villafranca, Marcilla, Corella o Falces, entre otros– dejaron de sonar con el costumbrismo habitual y se volvieron incómodas, áridas y yermas. Y, entonces, no hubo otra solución que marcharse.
De esta forma, cerca de cincuenta familias pasaron por diferentes odiseas –varando en Italia, les quisieron frenar porque se percataron de que todos pertenecían al mundo rural– hasta que, por fin, llegaron a Australia, un país que nada tenía que ver con lo ya vivido –al principio, les parecía “una selva; era tan diferente aquello de aquí, me sorprendió que las calles fueran tan anchas”, mencionaron varios de los entrevistados–, pero pronto se fueron dando cuenta de que ahí podían construir algo que en su lugar de origen ya no les pertenecía.
De esta forma, después de haber sido represaliados por el franquismo, muchas familias pudieron salir adelante gracias a las migraciones navarras a Australia que hicieron “al otro lado del mundo”, y este recuerdo fue esta tarde traído a la memoria a través de la presentación de la exposición virtual Operación Boomerang, coordinada por el Instituto de la Memoria del Gobierno de Navarra.
El acto, presidido por Ana Ollo, vicepresidenta segunda, contó con la asistencia de miembros de la Asociación Navarra Boomerang Australia Elkartea, que agrupa a navarras y navarros de diferentes generaciones que participaron en este proceso migratorio entre los años 50 y 60 del siglo XX.
Todo comenzó con la proyección de un breve audiovisual que resume las características de aquella migración a partir de los fragmentos de las entrevistas realizadas en el marco del proyecto y de los materiales gráficos y documentales aportados por las familias. Ollo, tras saludar a las personas asistentes y a los miembros de la asociación, reflexionó sobre la memoria de las migraciones navarras: “Quienes estáis hoy aquí presentes permitís y facilitáis el recuerdo de la memoria de nuestras propias migraciones. Una memoria que nos debe de servir como un ejercicio de empatía y pensamiento crítico para ubicarnos en el debate sobre las migraciones del presente”.
En ese sentido, la vicepresidenta subrayó que las personas que emigraron “lo hicieron por ver cerradas en sus localidades las puertas a una vida adecuada, al pertenecer a familias represaliadas tras el golpe militar de 1936. Sufrieron una forma de represión del propio régimen franquista, más sibilina, pero real”.
Fondos documentales de 28 familias navarras emigradas
Así, se presentó la exposición virtual Operación Boomerang, que recoge los fondos documentales digitalizados de 28 familias, compuestos por numerosas fotografías, documentos, pasaportes, billetes de viaje, etc. También incluye 11 entrevistas individuales y una a un matrimonio, participantes en la emigración, y cuatro entrevistas colectivas a hijos e hijas de esa generación migrante.
En la exposición se desgranan cuestiones como la organización del viaje, las dificultades que se encontraron a la llegada, la vida cotidiana en Australia, las diferencias con el mundo que conocían y la disyuntiva que se les planteó sobre la posibilidad de retornar o permanecer indefinidamente allí.
El acto continuó con un diálogo entre varios miembros de la Asociación Navarra Boomerang, entre ellos su presidente Peter Moreno, Juana Mª Moreno y la anterior presidenta, Stephanie Crespo. En él reflexionaron sobre su experiencia personal, pero también sobre el significado de ese proceso colectivo.
Así, afloraron las dificultades a las que tuvieron que hacer frente en un país desconocido, con otra cultura, otro idioma y una sociedad mucho más abierta que la del franquismo que dejaban atrás en sus pueblos. Asimismo, coincidieron en que su experiencia migrante les ha hecho más sensibles a la realidad de nuestro tiempo.
De esta manera, el eco que reverbera en aquellas despedidas, marcadas por el silencio y la necesidad, por fin –en la actualidad– encuentra un espacio donde poder ser contado, recordado y escuchado. Porque Operación Boomerangno solo es una manera de reconstruir una migración para una mejor vida –en la que había mucho trabajo y se ganaba bien– sino para devolver el nombre, el rostro y la dignidad de quienes tuvieron que marcharse porque, en su tierra, ya no había un lugar para ellos. Y décadas después, sus voces regresan a Navarra convertidas en memoria compartida. Una memoria que no mira solo al pasado, sino que interpela al presente e invita a entender las migraciones desde la empatía. Porque el verdadero boomerang no fue el viaje de ida y vuelta, sino el relato que, tras atravesar medio mundo, vuelve ahora para completar la historia.
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