Un examen largo, técnico y con una notable variedad temática que obligó a alternar en pocos minutos conocimientos de legislación navarra, limpieza hospitalaria, gestión de residuos sanitarios, almacenaje, cocina hospitalaria, mantenimiento básico y aptitudes administrativas. La oposición para cubrir 158 plazas de servicios generales en la Administración foral ya tiene resultados: han superado la prueba 803 aspirantes, el 20,5% de las 3.904 personas que finalmente participaron en el examen. La cifra de asistentes equivale al 65% de las personas admitidas, según la resolución de la Dirección General de Función Pública publicada en el Boletín Oficial de Navarra el 22 de mayo de 2025.
La convocatoria planteó un primer ejercicio de 75 preguntas en 75 minutos, valorado sobre 40 puntos, y un segundo ejercicio de 50 preguntas en media hora, con un máximo de 20 puntos. El formato obligaba prácticamente a responder a una pregunta por minuto en la primera parte y a resolver cada cuestión en apenas 36 segundos en la segunda.
¿Aprobaría usted? Preguntas que pusieron a prueba la agilidad
El modelo de examen A arrancó con un bloque de normativa institucional, donde se preguntaba por artículos concretos de la Constitución Española, la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra, la Ley Foral del Gobierno de Navarra y la Ley de Procedimiento Administrativo Común. Entre ellas, por ejemplo, identificar el contenido exacto del artículo 2 de la Constitución o quién designa a los senadores por Navarra.
También aparecieron cuestiones sobre derechos de la ciudadanía frente a la Administración, nulidad de actos administrativos o cómputo de plazos, materias habituales en oposiciones pero que exigían precisión jurídica.
Hospitales, residuos infecciosos y cocina: el bloque más práctico
Una parte importante del examen estuvo centrada en tareas reales de trabajo: limpieza hospitalaria, uso de guantes, habitaciones de aislamiento, riesgos químicos, desinfección de superficies, o clasificación de residuos sanitarios según el Decreto Foral 296/1993.
Entre las preguntas figuraban cuestiones como:
- qué residuos se consideran de grupo 3 en pacientes infecciosos,
- cuándo deben utilizarse gafas de protección,
- o qué prácticas son incorrectas en cocinas hospitalarias.
También hubo espacio para seguridad alimentaria, con preguntas sobre Listeria monocytogenes, anisakis, alérgenos obligatorios en etiquetado o el sistema APPCC.
Almacenes, electricidad y calefacción: del stock al purgador
El temario incluyó igualmente preguntas de logística y mantenimiento: rotura de stock, inventarios, transpaletas, sistemas de ubicación en almacenes o consolidación de pedidos.
En mantenimiento básico se preguntó por:
- interruptores diferenciales,
- válvulas termostáticas,
- alumbrado de emergencia,
- arquetas sifónicas,
- y hasta por el nombre correcto de herramientas como la talocha o la broca Forstner.
La segunda prueba: matemáticas rápidas, ortografía y lógica visual
La segunda parte cambió completamente de registro. Aquí el examen midió aptitudes administrativas mediante:
- series numéricas,
- analogías verbales,
- ortografía,
- cálculo mental,
- razonamiento espacial,
- y tablas visuales con símbolos.
Los aspirantes tuvieron que resolver operaciones como calcular porcentajes, relaciones proporcionales o determinar cuántos múltiplos de 3 aparecían en una tabla.
Una de las preguntas pedía calcular cuánto cuesta un lote de árboles en un vivero; otra, cuántos balones caben en cubos de distinto tamaño; otra exigía identificar errores ortográficos en frases deliberadamente confusas.
Ortografía bajo presión
Entre las cuestiones lingüísticas destacaron palabras como:
- baladí,
- dicotomía,
- mímesis,
- trivial,
- o diferencias entre echo y hecho.
En varias preguntas se introdujeron faltas ortográficas intencionadas como comfrontación, axpirantes o alzava para comprobar rapidez visual y dominio escrito.
Modelo B de examen
En el caso del modelo B, los aspirantes volvieron a enfrentarse a una prueba muy amplia, con contenidos que exigían cambiar rápidamente de registro: de la normativa foral al manejo de productos de limpieza, de la seguridad laboral a la ortografía o al cálculo mental. La estructura fue idéntica a la del modelo A.
Un examen donde cabía casi todo: del Amejoramiento a los residuos biosanitarios
El primer bloque incluyó preguntas de Constitución Española, Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra, Ley Foral del Gobierno de Navarra y procedimiento administrativo.
Entre las cuestiones figuraban preguntas sobre:
- quién designa a los senadores de Navarra,
- qué órgano ejerce la iniciativa legislativa,
- cómo se computan los plazos administrativos,
- o cuándo un acto administrativo puede ser declarado nulo.
Limpieza hospitalaria: uno de los bloques con más peso
La prueba volvió a dedicar una parte importante a tareas propias de centros sanitarios: limpieza de habitaciones, aislamiento de pacientes, clasificación de residuos y protección del personal.
Se preguntó, por ejemplo, por:
- el uso correcto de guantes de protección,
- la retirada de residuos de grupo 3,
- la frecuencia de limpieza en habitaciones hospitalarias,
- o el tipo de producto adecuado para determinadas superficies.
También aparecieron cuestiones sobre seguridad alimentaria, control de temperaturas y contaminación cruzada en cocinas colectivas.
Cocina, almacén y mantenimiento: conocimiento práctico del día a día
El examen del modelo B también introdujo preguntas sobre:
- sistemas de almacenamiento,
- inventario de productos,
- rotación de stock,
- recepción de mercancías,
- y maquinaria básica de mantenimiento.
En mantenimiento se exigía reconocer conceptos como:
- diferenciales eléctricos,
- llaves de corte,
- purgadores,
- válvulas,
- tipos de brocas,
- o alumbrado de emergencia.
La segunda parte: cálculo mental y rapidez visual
El segundo ejercicio volvió a ser el tramo más exigente en tiempo. Los opositores tuvieron que resolver:
- series numéricas,
- operaciones rápidas,
- equivalencias verbales,
- problemas de proporciones,
- razonamiento espacial,
- y ortografía.
Entre las preguntas figuraban ejercicios de:
- porcentajes,
- reparto proporcional,
- cálculo de superficies,
- y detección de palabras mal escritas.
Ortografía bajo presión: una de las partes más traicioneras
Como en el modelo A, varias preguntas jugaron con errores frecuentes en castellano:
- uso correcto de tildes,
- confusión entre grafías similares,
- palabras cultas poco habituales.
Todo ello obligó a responder con rapidez extrema, ya que el margen era de poco más de medio minuto por pregunta.