Gordofobia, ‘gymbros’, mujeres ‘fit’ son términos alusivos a una creciente presión estética imperante en el ámbito de las redes sociales que hace mella especialmente en la adolescencia y que van a ser analizadas en la IV Jornada Skolagun organizada por el Departamento de Educación. Bajo el título “Analizando la presión estética, del modelo corporal deseado (por el sistema) a la violencia (auto)ejercida”, las ponencias tendrán lugar mañana sábado 25 de abril en la sede del Colegio de Médicos de Navarra en Pamplona

El contenido de la jornada y de las ponencias que en ella se van a desarrollar ha sido presentado esta mañana por el consejero de Educación Carlos Gimeno, que ha estado acompañado por Itziar Irazabal, Jefa de la Sección de Igualdad y Convivencia del Departamento de Educación, y Charo Sábada, catedrática de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra y una de las ponentes de la jornada.

Protección desde la infancia

El consejero Gimeno ha enmarcado la cita en las líneas de trabajo de dos programas clave del Departamento Skolae (coeducación) y Laguntza (convivencia) para dotar al alumnado de herramientas de protección desde la infancia. Ha considerado "fundamental superar la sobreprotección y trabajar en la capacitación del alumnado para que cuenten con los recursos necesarios para lidiar con las dificultades que plantea la vida contemporánea y sean personas modernas y críticas en el futuro".

En ocasiones anteriores esta jornada se ha centrado en debatir sobre el impacto del consumo del porno, la educación sexual integral o la construcción de masculinidades igualitarias, y este año será el reto de la presión estética y cómo los cánones sociales se traducen, en ocasiones, en violencia hacia uno mismo y hacia los demás.

El objetivo es identificar las violencias que el alumnado ejerce sobre su propio cuerpo para encajar en modelos deseados y cómo, desde los centros educativos, se puede fomentar una aceptación saludable y diversa.

Autoestima y salud pública, tras la presión estética

"Trabajar la presión estética en el ámbito educativo no es solo una cuestión de autoestima", ha indicado el consejero, "sino una necesidad urgente de salud pública y bienestar digital. En un mundo hiperconectado, el alumnado se enfrenta a estímulos que sus predecesores no conocían, lo que altera su percepción de la realidad y de sí mismos", ha dicho.

La jornada está dirigida a docentes, profesionales de otros ámbitos como salud, servicios sociales, deporte, así como a la ciudadanía en general y pretende conseguir tres objetivos.

El primero sería reflexionar sobre los retos actuales respecto a la educación en igualdad y el buen trato; el segundo, analizar las dimensiones del fenómeno de la presión estética tanto en chicas como en chicos; y el tercero, profundizar en diferentes estrategias y claves para llevar coeducación y buen trato a las aulas, los hogares y los distintos espacios sociales.

Con ello, se abordarán cuatro contenidos: la presión estética en las redes sociales, con una ponencia a cargo de la catedrática de la Facultad de Comunicación en la Universidad de Navarra Charo Sádaba; los trastornos de alimentación como efecto de conflictos de comparación y autopercepción analizados por Kike Esnaola, psicólogo sanitario, orientador educativo y divulgador.

Además, se analizará la gordofobia como alteridad no deseada y sancionada, a cargo de Magdalena Piñeyro, licenciada en Filosofía y Máster en Estudios de Género y Políticas de Igualdad por la Universidad de La Laguna y, finalmente, el fenómeno de los 'Gymbro' como nuevas identidades corporales y sociales a cargo de Juan Rodríguez, psicólogo y sexólogo con especialización en el trabajo con masculinidades.

La presión estética y el sufrimiento

Así, la jefa de la Sección de Igualdad y Convivencia del Departamento de Educación, Itziar Irazabal, ha explicado que "la presión estética suele ir acompañada de algún sufrimiento", que puede derivar en asuntos de salud mental, de conducta alimentaria e incluso de conducta suicida, ha alertado.

Ha considerado que "la mejor respuesta que podemos dar ante todo este tipo de situaciones violentas donde se identifican malestares entre los jóvenes es continuar haciendo prevención", con jornadas como esta que puede llegar a profesorado pero también a las familias y a los propios jóvenes "para que consigan desarrollar una conciencia crítica".

"El mundo de las redes sociales, desde luego, es imparable. Hay un montón de imágenes que nos bombardean" y se debe hacer pedagogía con la aceptación del cuerpo y el bienestar, porque "no nacemos odiando nuestro cuerpo, pero lo que vemos es que en pocos años aprendemos a hacerlo".

Así, ha explicado que la "presión estética" es "un conjunto de narrativas, imágenes y expectativas sociales que dictan cómo debería de lucir un cuerpo deseado, exitoso e incluso me atrevería a decir, válido. Así es como lo viven los jóvenes y las jóvenes, y de ahí surgen muchísimos malestares porque consideran que no alcanzan esa meta".

Por su parte, la catedrática de la UN Charo Sádaba ha advertido de que el problema no puede reducirse al mundo digital y las redes sociales, ya que la actual es "una sociedad excesivamente sexualizada. Esos mensajes llegan a través de múltiples códigos, lenguajes, maneras de comportamiento y las redes sociales", donde sí tienen especial incidencia.

También ha advertido de que "no todo en las redes sociales es negativo", ya que incluso puede ser "refugio" para adolescentes con problemas, pero en una persona que está construyendo su identidad física y psicológica se enfrenta a "ese efecto espejo con unas redes sociales que a veces devuelven esas propias inseguridades que tiene la persona adolescente".