Los 'liquidadores': la primera línea frente al desastre
Los trabajadores y voluntarios que contuvieron la radiación a costa de su salud tras la explosión del reactor
Los llamados “liquidadores” fueron los miles de trabajadores, militares y voluntarios que participaron en las tareas de emergencia tras el accidente de Chernóbil en 1986. Su misión era contener las consecuencias de la explosión y evitar que el desastre fuera aún mayor.
Bajo esa etiqueta se agrupaban perfiles muy distintos: bomberos, ingenieros, mineros, soldados o personal sanitario, movilizados desde distintos puntos de la Unión Soviética para intervenir en la zona afectada. Su labor fue clave para limitar tanto el impacto inmediato como los efectos a largo plazo del accidente. Con el tiempo, muchos fueron reconocidos como héroes, aunque no todos obtuvieron ese reconocimiento de forma inmediata.
En las primeras horas, los bomberos acudieron al reactor sin saber que se enfrentaban a una radiación letal. Después llegaron soldados y equipos de defensa civil, encargados de retirar materiales contaminados y limpiar los alrededores.
Otros asumieron labores menos visibles, pero igualmente esenciales. Policías y tropas controlaron accesos y organizaron evacuaciones. Personal sanitario atendió a los afectados. Equipos de limpieza vaciaron viviendas abandonadas para evitar riesgos sanitarios.
En el aire, helicópteros sobrevolaban el reactor para medir la radiación y arrojar materiales sobre el núcleo. Bajo tierra, mineros excavaban túneles para evitar que el material radiactivo alcanzara las aguas subterráneas. Ingenieros, científicos y trabajadores civiles participaron en cada fase de la operación. Incluso fotógrafos y periodistas documentaron el desastre, muchas veces a costa de su propia salud.
La exposición a la radiación marcó la vida de muchos de ellos. En los casos más extremos, la exposición provocó síndrome de irradiación aguda y la muerte en cuestión de semanas. Otros desarrollaron enfermedades con el paso del tiempo, desde distintos tipos de cáncer hasta afecciones cardiovasculares. Sin embargo, el impacto total sigue siendo objeto de debate. Mientras algunos estudios no detectan un aumento significativo de la mortalidad general, otros sí encuentran una relación entre la exposición a la radiación y un mayor riesgo de enfermedad.
Para muchos liquidadores, las consecuencias no fueron sólo físicas. A las secuelas de salud se sumaron problemas sociales y económicos, en un reconocimiento que, en algunos casos, llegó tarde o nunca. Estudios posteriores han señalado un aumento de problemas como el estrés postraumático entre quienes participaron en las tareas de limpieza, especialmente entre los más expuestos a la radiación.
En distintos países de la antigua Unión Soviética, miles de ellos han denunciado durante años el deterioro de las ayudas económicas y la atención médica. En algunos casos, han tenido que recurrir a los tribunales para reclamar compensaciones por los daños sufridos.
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