Profesora de Jesuitinas: "Vemos el Fuerte de San Cristóbal desde clase, pero los alumnos no saben qué es"
Nerón García y Adrián Valenzuela, alumnos de 4º de la ESO de Jesuitinas, han estudiado este curso la historia de la prisión del monte de Ezkaba
Al asomarse por los ventanales de las aulas de Jesuitinas de Pamplona puede apreciarse el Fuerte de San Cristóbal. Sin embargo, no todos los jóvenes son conocedores de lo que sucedió dentro de la fortaleza, convertida en una de las prisiones más terribles durante la Guerra Civil. Nerón García y Adrián Valenzuela son dos jóvenes de 15 años que estudian 4º de la ESO en este centro. Nerón había oído hablar del Fuerte y de lo que significa porque su padre es profesor, así que se lo había explicado, pero Adrián, como la mayoría de personas de su edad, desconocía por completo el contexto del lugar.
“No había oído hablar de esto en casa”, reconoce. De hecho, para casi todos los asistentes, la de esta mañana ha sido la primera vez que se acercaban al Fuerte. “Nunca había subido y la verdad es que este lugar impresiona”, añade Adrián. Visitar el lugar resulta para ambos “muy interesante” porque en clase han estado trabajando el tema. “Hemos hecho una actividad con la biografía de los tres presos que lograron escapar en la fuga para indagar más en su historia antes de caer presos y en su vida de después”, explica Nerón.
Inés Ruiz, profesora de Historia en Jesuitinas, considera que es “fundamental que chavales de esta edad sean conscientes de lo que pasó aquí”. El relato del Fuerte de San Cristóbal no se estudia hasta 4º de la ESO y Bachillerato, que es cuando se comienzan a tratar el Franquismo y la Guerra Civil, pero “el pensamiento crítico se trabaja desde antes”, aclara la profesora.
Cuando son más pequeños, detalla, “son menos conscientes”, pero a estas edades, pensamiento abstracto está más desarrollado. “Vemos el Fuerte desde la ventana de clase, pero casi nadie conocía su historia hasta que comenzamos a estudiarla”, lamenta Ruiz. De hecho, ella misma reconoce que, aunque vive “aquí al lado”, cuando era pequeña, jamás subió al monte ni tuvo oportunidad de conocer lo que allí había ocurrido.
El testimonio de estos dos jóvenes se enmarca dentro de la marcha de Las botellas de la libertad que 800 escolares navarros están completando estos días. Mientras caminan, aprenden acerca de las condiciones de vida de los presos, así como de la fuga del 22 de mayo de 1938.
800 estudiantes caminan sobre las huellas de los presos fugados del Fuerte de San Cristóbal
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