Para muchos ha sido la primera vez que pisaban el fuerte. Habían oído hablar de él, de lo que pasó entre sus paredes, pero la mayoría, solo dentro de las aulas. Con motivo de la VIII edición de la marcha Las botellas de la libertad, 800 estudiantes de cuatro centros educativos de Navarra han subido a lo alto del monte Ezkaba para realizar una parte de la ruta GR-225, siguiendo los pasos de los 795 presos que participaron en la fuga del 22 mayo de 1938.

Han partido del Fuerte, en torno a las 10.30 horas de la mañana de este lunes, y se han detenido en Orrio para almorzar. Para el resto del día, el itinerario contempla una caminata hasta Sorauren y un paseo hasta Olave, donde se celebrará un último acto. El próximo jueves, los alumnos partirán de Sorogain para completar la ruta en Urepel, localidad bajonavarra en la que se sitúa el punto final del camino seguido por Jovino Fernández González, uno de los tres presos que lograron cruzar la frontera tras la fuga.

Botellas hasta Urepel

En concreto, han sido alumnos de Amazabal BHI de Leitza, Larraintzar DBHI, Eunate BHI y las Jesuitinas de Pamplona quienes han transportado tres botellas con imágenes y cartas de los presos que serán entregadas, este jueves, a la alcaldesa de Urepel, Xole Aire. El investigador Fermín Ezkieta ha acompañado a los jóvenes durante el trayecto para explicarles la historia y el contexto del Fuerte.

Los alumnos comenzando una etapa de la ruta GR-225, desde el Fuerte de San Cristóbal. Patxi Cascante

El personal de Guarderío de Medio Ambiente de Navarra ha sugerido a los estudiantes que se imaginen durante el trayecto un paisaje distinto al actual, ya que "antes no había tantos pinares", por lo que "los presos lo tuvieron muy difícil para esconderse". Por su parte, la consejera de Memoria y Convivencia, Ana Ollo, ha insistido en que la memoria "no es un hecho de pasado, sino de futuro" y ha recalcado la importancia de que la juventud conozca que la mayor fuga de presos de Europa "ocurrió justo aquí".