Para muchos es la primera vez que pisan el Fuerte. Habían oído hablar de él, de lo que pasó entre sus paredes, pero la mayoría solo dentro de las aulas. Con motivo de la VIII edición de la marcha de Las botellas de la libertad, 800 escolares de Navarra completan el recorrido, desde el monte Ezkaba hasta Olabe, siguiendo los pasos de los 795 presos que participaron en la fuga del 22 mayo de 1938.

En concreto, durante la mañana de este lunes, han sido alumnos y alumnas de Amazabal BHI de Leitza, Larraintzar DBHI, Eunate BHI y las Jesuitinas de Pamplona quienes han partido del Fuerte, en torno a las 10.30 horas. Se han detenido en Orrio para almorzar y el resto del día, el itinerario ha incluido una caminata hasta Sorauren y un paseo hasta Olabe. En este último lugar se encuentra una de las primeras fosas exhumadas en Navarra desde que el Gobierno asumió la responsabilidad de buscar a las personas asesinadas. Fue en 2016 cuando se encontraron los restos de 16 presos fugados que fueron asesinados sin juicio al día siguiente de ser detenidos. De ellos, tan solo dos han podido ser identificados hasta la fecha: Francisco Lecea y Máximo Sainz.

La iniciativa pretende acercar a los jóvenes la historia de su ciudad y, con el fin de hacer la ruta lo más fiel posible a lo que vivieron los fugados, el personal del Guarderío de Medio Ambiente de Navarra ha invitado a los estudiantes a imaginar a lo largo del trayecto, caracterizado por la niebla, un paisaje distinto. En el momento de la huida, ha explicado el profesional, los pinares de algunas de las laderas no existían, con lo que los fugados “no tenían dónde esconderse”. Aun así, ha revelado Fermín Ezkieta, investigador, muchos de ellos preferían recibir “un tiro en el monte” antes que permanecer en la prisión, muriendo lentamente.

Además, “los pueblos estaban llenos de gente y por la montaña podían toparse con pastores, leñadores...”, ha añadido. Aunque el suelo estaba lleno de barro, el guarda les recomendó levantar la vista del suelo y aprovechar para mirar a su alrededor e imaginar.

Los alumnos comenzando una etapa de la ruta GR-225, desde el Fuerte de San Cristóbal. Patxi Cascante

El jueves, hasta Urepel

El próximo jueves, 14 de mayo, alumnos de Eunate BHI e Iturrama BHI, de Pamplona, y Paz de Ziganda Ikastola, de Villava, marcharán, desde Sorogain a Urepel. En esta localidad bajonavarra se sitúa el punto final del camino seguido por Jovino Fernández González, uno de los tres presos que lograron cruzar la frontera tras la fuga. Allí, los estudiantes entregarán unas botellas que contienen imágenes y cartas de los presos que serán entregadas a la alcaldesa de Urepel, Xole Aire.

La gran cantidad de estudiantes interesados en recorrer una de las etapas del GR-225 ha obligado este año a organizar la marcha en dos semanas consecutivas. Durante la semana pasada fueron dos centros educativos, Lizarra Ikastola y el IES Mendillorri, quienes recorrieron la primera y la cuarta etapa del GR-225. Se trata del último acto para este curso programa educativo Escuelas con Memoria, que organiza el departamento de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera del Gobierno de Navarra a través del Instituto Navarro de la Memoria.

La vicepresidenta, Ana Ollo, ha destacado en su intervención que recorrer esta ruta es una actividad de Memoria que está cargada de futuro. Asimismo, ha continuado, “los y las jóvenes que os estáis formando sois el futuro y la garantía de una sociedad justa y democrática que tenga el respeto a los derechos humanos, la no violencia y la justicia social como principales mimbres”.