Fin a una odisea de 8 años entre Navarra y Gipuzkoa: culmina la renovación integral de los túneles de la A-15
Con un último corte se culmina la rehabilitación de los cuatro tubos de la autovía que conecta ambos territorios
Las obras para adecuar la seguridad de los túneles de la autovía A-15 entre Gipuzkoa y Navarra están más cerca de su fin, lo que por ende supone también que desaparezcan las molestias derivadas de los baipases que durante los últimos años se han establecido en las bocas de los túneles para ejecutar las obras destinadas a incrementar la seguridad de estas infraestructuras tal y como exige Europa.
Relacionadas
La portavoz de la Diputación de Gipuzkoa, Irune Berasaluze, destacó este miércoles que el último de los proyecto de rehabilitación que se está llevando en la actualidad en el túnel de Belabieta está ya "completado", por lo que con este se cumpliría la rehabilitación integral de los cuatro túneles del tramo guipuzcoano.
Corte total de la autovía
“A lo largo de esta semana se llevarán a cabo las últimas comprobaciones técnicas, incluido un simulacro de emergencia para verificar el correcto funcionamiento de todos los sistemas de seguridad, y durante el fin de semana procederemos a retirar la señalización provisional, el baipás y el resto de elementos de obra, con el objetivo de reabrir completamente la infraestructura el domingo”, ha explicado la portavoz.
Eso sí, antes de que la carretera recupere la normalidad, las personas usuarias tendrán que hacer frente a una última incidencia, la del corte total del tráfico en el tramo entre Andoain y Berastegi durante el próximo fin de semana.
Alternativas
Esto supondrá el último trastoque a las y los conductores que circulan por la autovía que une ambos territorios y que tendrán que buscar vías alternativas para desplazarse a través de la N-1 por Etzegarate o por las carreteras GI-2130 (Tolosa-Leitza) y GI-2135 (Tolosa-Lekunberri). Será un último esfuerzo antes de que se ponga fin a un periodo de obras que se ha extendido en los últimos años y que ha tenido sobre todo consecuencias durante los veranos, por la afluencia de visitantes procedentes de la Comunidad Foral con destino a las playas guipuzcoanas.
En este sentido, Berasaluze ha querido agradecer “la comprensión y la colaboración de las personas usuarias y de las y los vecinos de los municipios afectados a lo largo de todos estos años de obras” y ha destacado que el resultado de estas intervenciones es "una infraestructura completamente renovada, con los máximos estándares de seguridad, importantes avances en sostenibilidad y la incorporación de la tecnología más avanzada”.
No en vano, la conclusión de las obras en el túnel de Belabieta supone un punto final a una odisea de ocho años en los que adecuar los cuatro túneles del tramo guipuzcoano a las estrictas exigencias de seguridad de la directiva europea ha venido condicionado por la necesidad de mantener el tráfico abierto. De este modo, los trabajos se han ido ejecutando tubo por tubo, concentrando siempre el grueso de las obras entre los meses de marzo y noviembre para evitar las inclemencias invernales.
Ocho años de obras
El cronograma de esta metamorfosis arrancó en 2018 con el túnel de San Lorentzo, cuyo acondicionamiento en ambos sentidos sirvió como punto de partida para el proyecto integral. Posteriormente, las máquinas y los operarios tomaron el relevo en las galerías de Oindolar y Gorosmendi, abordando distintas fases que culminaron con éxito a mediados de junio de 2025. Aquella intervención permitió dotarlos de tecnología LED para reducir el consumo energético, así como de nuevos sistemas de ventilación y protección contra incendios.
El broche definitivo lo ha puesto Belabieta. Tras una primera intervención en el tubo sentido Pamplona en 2021, las obras del último tubo pendiente (en dirección Donostia) comenzaron hace casi un año y tocan a su fin este mismo mes de mayo con los últimos simulacros de emergencia, cerrando así un largo y complejo ciclo de obras subterráneas.
A lo largo de estos ocho años, la convivencia con los desvíos mediante baipás hacia el tubo contrario ha sido una constante, limitando la fluidez y provocando retenciones en momentos de gran afluencia. La seguridad durante estas obras obligó también a prohibir sistemáticamente el paso de transportes especiales, vehículos de grandes dimensiones y camiones de mercancías peligrosas.
El nuevo 'punto caliente' de la autovía A-15 entre Pamplona y Donostia - San Sebastián: radares y obras durante un año
En definitiva, este próximo fin de semana supondrá el último y definitivo esfuerzo para las y los usuarios de la vía. El ineludible corte total de tráfico entre Andoain y Berastegi será el peaje final y necesario para acometer el desmontaje del enésimo baipás, retirar la maquinaria y superar el preceptivo simulacro de emergencia en el túnel de Belabieta.
Cuando la autovía recupere su ansiada normalidad, navarros y guipuzcoanos no solo pasarán página a casi una década de túneles en obras, desvíos y un formidable ejercicio de paciencia; la vía contará por fin con una infraestructura estratégica completamente renovada: una A-15 dotada con los máximos estándares de seguridad europeos, más sostenible y equipada con la tecnología más avanzada, lista para garantizar la movilidad y la conexión de las próximas décadas.
Temas
Más en Sociedad
-
El 97,4% del territorio español está deshabitado y la concentración de la población es extrema
-
Detenido el hombre que rompió su pulsera telemática e intentó agredir a su expareja con un cuchillo
-
Albares confirma que los 44 activistas de la flotilla detenidos en Israel serán repatriados este jueves
-
La Neumología Infantil del HUN logra un triple reconocimiento en un congreso estatal