El exdocente del IES Zizur BHI que ha sido juzgado este martes en la Audiencia y que se enfrenta a 180 años de cárcel por grabar en baños y probadores a mujeres, filmar incluso a vecinas y acceder de manera ilícita a los perfiles de redes sociales de una treintena de alumnas para capturar sus fotografías e incluso modificarlas con IA reconoció la mayor parte de los delitos que se le imputan.
Así, el acusado no dudó en admitir la instalación por ejemplo de las cámaras en los baños del instituto o en los probadores de los establecimientos comerciales. También dijo que descolgaba una cámara por la fachada para grabar a través de la ventana a dos vecinas. Sin embargo, aquellos delitos calificados como delitos de posesión de pornografía infantil, para el que le piden penas de entre 7 y 8 años de prisión, después de que descargara imágenes de al menos cuatro alumnas menores de edad y las modificara con Inteligencia Artificial para conseguir que aparecieran desnudas en dichas imágenes, son los delitos que no reconoce haber cometido. Se le aplica el agravante del abuso de confianza porque se hacía con las claves de sus redes a través de la dirección de educa del Gobierno de Navarra al ser profesor de las jóvenes, y que estas tuvieran sus cuentas vinculadas a otras redes, y la agravante de que se trate de menores de edad.
Esta tipología delictiva de la que se le acusa es el punto de fricción para que no se alcanzara un acuerdo antes del juicio con la defensa del acusado, puesto que en caso de que sea condenado por este tipo de delito su ingreso en prisión era inevitable y además el cumplimiento efectivo de la pena de cárcel se iba a incrementar, puesto que se le aplica el triple de la pena mayor (es decir, si por uno de los delitos cometidos es condenado a cinco años, podrá cumplir encarcelado un máximo de 15 independientemente de que sea condenado por otra pluralidad de delitos).
Aseguró que no tiene "conocimientos informáticos" para poder llevar a cabo esas operativas y justificó además que las descargas de imágenes de redes sociales, vino a decir, "las hacía de manera indiscriminada y masiva", sin reparar en que pertenecían a alumnas a las que daba clase y que eran menores de edad. También manifestó que luego borraba todo ese material gráfico que había descargado, pero que la investigación de la Policía Foral recuperó dichos archivos que habían sido eliminados y no eran visibles en las evidencias que le hallaron. Este miércoles, la pericial informática del cuerpo autonómico se encargará de despejar las dudas al respecto en el juicio.
Impulso incontrolable
El hecho de que se descargara tal material lo hacía, afirmó, porque sufre un trastorno que le activaba "un impulso incontrolable". De hecho, manifestó este martes en la vista oral que se celebró a puerta cerrada (sin presencia de público) que ahora se encontraba en tratamiento psiquiátrico para el control de esos impulsos y que había mejorado. Y no quiso ni ver las fotografías que se le iban a mostrar para saber si las había modificado.
El forense también declaró que el acusado esta diagnosticado de trastorno del control de los impulsos en la esfera sexual, centrado en la actividad de observar la vida de los demás, cuadro afectaría de forma leve-moderada a sus capacidades intelectivas y volitivas, sobre la base de una personalidad con tendencias obsesivas. Tampoco se ha demostrado que esas imágenes se trasladaran a terceras personas, ni fueran compartidas por ningún otro medio o se destinaran a otros fines ilícitos. Por último, ha pedido perdón y se ha mostrado arrepentido.