La Sección Segunda de la Audiencia de Navarra ha condenado a un total de 6 años y 10 meses de prisión a un acusado que el 30 de julio de 2021 violó y amenazó a su pareja, vecina de una localidad de la comarca de Pamplona, en Valencia.

En la sentencia, que puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, los magistrados imponen al inculpado, actualmente de 50 años, en prisión desde el 12 de diciembre pasado, la prohibición de comunicarse y acercarse a la denunciante a menos de 300 metros durante 11 años.

Además, el procesado, natural de Valencia, deberá cumplir una medida de libertad vigilada, a ejecutar con posterioridad a la pena privativa de libertad, de otros 5 años. En concepto de responsabilidad civil, indemnizará a la mujer con 225 euros por las lesiones y 10.000 por el daño moral.

Relación sentimental intermitente

El encausado y la denunciante mantuvieron una relación sentimental de carácter intermitente que comenzó el 2 de febrero de 2021 a través de Facebook. El 14 del mismo mes, él se presentó en el domicilio de ella, quien acabó echándole.

Posteriormente, el 11 de junio, ella se trasladó a una localidad de la provincia de Valencia, donde residió en su domicilio hasta el 4 de julio. Durante esos días, según reza la resolución judicial, si bien en ocasiones la relación fue correcta, ella percibió determinadas actuaciones inadecuadas, por lo que rompió la relación y regresó a Pamplona.

En esta situación, la mujer recibió diversas comunicaciones del acusado en las que le pedía que regresara. Finalmente, el 28 de julio ella volvió a Valencia.

Sobre las 3.00 horas del día 30 de julio de 2021, el procesado, que estaba influenciado por el consumo de sustancias estupefacientes, psicotrópicos y alcohol, le pidió que le hiciera una felación, a lo que ella se negó. Acto seguido, según consta en la sentencia, el hombre la llevó "de modo violento" a su habitación, donde la violó.

Posteriormente, la víctima trató de refugiarse en el baño, la única estancia de la vivienda con pestillo. Se vistió y trató de marcharse, pero no pudo porque la puerta estaba cerrada con llave. Llamó al 112 solicitando ayuda.

Tras un forcejeo con el inculpado, consiguió coger la llave del domicilio. Perseguido por él, en el momento en que bajaba por las escaleras, llegaron los policías locales.

Declaración uniforme y mantenida

En el juicio, celebrado el 13 de enero, la Fiscalía solicitó 9 años de prisión por un delito de agresión sexual (violación), 11 meses por un delito de coacciones leves y 1 año por un delito de amenazas en el ámbito de la violencia de género, unas peticiones a las que se adhirió la acusación particular. La defensa, por su parte, reclamó la absolución.

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra, que considera probados los delitos de agresión sexual —penado con 6 años— y amenazas10 meses—, pero no el de coacciones, destaca "la credibilidad y fuerza de convicción" de la principal prueba de cargo, la declaración de la mujer, que califica como "uniforme y mantenida" en el tiempo, sin que exista atisbo alguno que permita apreciar intencionalidad o motivo espurio.

Entre las corroboraciones de los hechos denunciados, los magistrados destacan el informe emitido por la forense de guardia, que certificó que "existían criterios de causalidad" entre las lesiones sufridas y el delito imputado.

A consecuencia de la agresión sexual, la víctima manifiesta padecer "confusión, humillación, miedo, sensación de asco, flashbacks, respuestas de evitación y desconfianza hacia otras personas".

La Audiencia estima que la situación de dependencia a sustancias tóxicas, así como el consumo concreto de alguna de ellas en la fecha de los hechos, tuvo una relación funcional con la comisión de los mismos, de modo que aprecia esa atenuante como analógica.