La historia de uno de los mayores gestos de solidaridad del siglo XX ha encontrado un nuevo altavoz en el cine de animación. 'Winnipeg, el barco de la esperanza', dirigida por el cineasta vasco Beñat Beitia junto a Elio Quiroga, compite esta semana en el Festival de Annecy, el certamen de animación más importante del mundo, con una mirada puesta en un episodio que sigue siendo ampliamente recordado en Chile, pero que continúa siendo poco conocido para buena parte de la sociedad española.
La película recupera la historia del Winnipeg, el carguero francés que en 1939 trasladó a cerca de 2.200 exiliados republicanos desde Europa hasta Chile gracias a las gestiones impulsadas por el poeta Pablo Neruda y numerosas figuras políticas y culturales comprometidas con la acogida de quienes huían de la Guerra Civil.
"El Winnipeg representa uno de los grandes ejemplos de solidaridad del siglo XX. Es una historia positiva y necesaria que creemos que debe dialogar con nuestro presente y con nuestro futuro", explicó Beitia durante su paso por Annecy.
Sinopsis
Basada en la novela gráfica 'Winnipeg, el barco de Neruda', de Laura Martel y Antonia Santolaya, la película sigue los pasos de Víctor y su hija Julia, dos personajes que representan a las miles de familias obligadas a abandonar el Estado español tras la caída de Barcelona en enero de 1939.
Su periplo no termina al cruzar la frontera. Como ocurrió con cientos de miles de refugiados republicanos, Francia les recibe en campos de internamiento improvisados, marcados por el hambre, las enfermedades y unas durísimas condiciones de vida. En ese contexto aparece una posibilidad inesperada: embarcar rumbo a Chile a bordo del Winnipeg.
Un barco convertido en refugio
El Winnipeg era originalmente un carguero francés diseñado para transportar mercancías y apenas un centenar de personas. Sin embargo, fue adaptado para acoger al mayor número posible de refugiados. Gracias a la movilización encabezada por Neruda, entonces cónsul especial para la inmigración española en Chile, y al apoyo de numerosas personalidades de la época, el barco logró zarpar hacia Valparaíso con unas 2.200 personas a bordo.
La travesía se convirtió en uno de los episodios más emblemáticos del exilio republicano. De hecho, entre 1939 y los años posteriores, cientos de miles de personas abandonaron Europa rumbo a distintos países de América Latina, especialmente México, Argentina y Chile.
La memoria de un exilio silenciado
Para Beitia, la película también busca recuperar una memoria que durante décadas permaneció oculta bajo el silencio impuesto por la dictadura franquista.
"No hemos querido hacer únicamente una película de animación. También intentamos reparar una cadena de transmisión que se rompió durante muchos años", señala el director.
La propia producción refleja ese carácter transnacional. La cinta es una coproducción entre España, Chile y Argentina que ha movilizado a cerca de 300 profesionales y que, de alguna manera, reproduce el puente cultural y humano que el Winnipeg tendió entre ambos continentes hace más de ocho décadas.
La película también recuerda el papel desempeñado por Francia en aquellos acontecimientos. Tras la retirada republicana, cerca de medio millón de personas cruzaron los Pirineos y fueron confinadas en recintos improvisados junto a las playas del sur del país, cercadas por alambradas y con escasos recursos para sobrevivir.
Una historia muy viva en Chile
Mientras que en España el episodio sigue siendo relativamente desconocido, en Chile el Winnipeg forma parte de la memoria colectiva. Cada año, descendientes de aquellos pasajeros recuerdan la llegada del barco a Valparaíso en septiembre de 1939. Para el equipo de la película, ese recuerdo trasciende el pasado y conecta con debates plenamente actuales. "La memoria solo tiene sentido si nos ayuda a evitar que se repita la oscuridad. Frente al miedo y la barbarie, la solidaridad sigue siendo una de las formas más dignas de resistencia humana", defiende Beitia. Winnipeg, el barco de la esperanza' compite estos días en la sección Contrechamp del Festival de Annecy, cuyo palmarés se dará a conocer este sábado 27 de junio.