Recorrer el Canal du Midi es, ante todo, olvidarte de las prisas. Las orillas, sombreadas por plátanos centenarios, son recorridas por miles y miles de ciclistas cada año por esas cuidadas veredas laterales, mientras que también miles de embarcaciones transitan sus aguas.
Los viajeros que lo deseen pueden alquilar barcos sin necesidad de licencia para navegar a un ritmo pausado, cruzando paisajes pintorescos que unen viñedos, hermosos pueblos y monumentos históricos. Se invierte mucho en el mantenimiento del canal para que esta hazaña tecnológica siga siendo disfrutable. Navegar por el canal es, en definitiva, una inmersión en 350 años de historia, donde el tiempo parece detenerse bajo el reflejo de sus aguas. Nadie se atreve a apretar demasiado el acelerador en ellas por si no nos dejara ver el paisaje.
La creación de un canal navegable
Este magnífico canal se construyó en el siglo XVII bajo la dirección de Pierre-Paul Riquet, un ingeniero visionario que bien podría recordarnos las ideas de Julio Verne. Su gran ambición era crear un paso navegable entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico, evitando los largos desvíos a través del Estrecho de Gibraltar. La construcción comenzó en 1666 y finalizó en 1681, lo que representó una proeza técnica para la época. Las obras movilizaron a miles de trabajadores y exigieron el uso de tecnologías innovadoras para superar los retos geográficos. La construcción de las esclusas y de los puentes acueducto permitió salvar los desniveles y mantener un flujo constante de agua, indispensable para la navegación.
El Canal du Midi se convirtió así en uno de los proyectos de ingeniería más ambiciosos de su época.
Las esclusas de Fonseranes (Béziers)
En realidad, la parte más hermosa, tecnológicamente hablando, del Canal du Midi son las esclusas de Fonseranes. En Agda se puede contemplar la asombrosa esclusa redonda construida íntegramente con bloques de lava negra. Se trata de la única esclusa del canal con esta particularidad arquitectónica.
Un grupo de nueve esclusas sucesivas que salva un desnivel de 22 metros, es una de las estructuras más importantes del canal. Construidas en piedra, regulan el nivel del agua y facilitan el paso de los barcos de un tramo a otro del canal. Las esclusas, en particular, son obras de arte en sí mismas. Si no fuera por su volumen, una copia de las mismas debería exhibirse hoy en museos. El arte tiene sus límites, pero la imaginación no los tiene. Así, almorzar en las terrazas de las casas de esclusas, junto al canal, convertidas en restaurantes, podría considerarse una experiencia artística. ¿O lo llamaríamos performance?
El arte de navegar
Realizar un crucero por el Canal du Midi brinda muchas posibilidades. Puedes optar por un crucero turístico de una hora y media o varios días, alquilar un barco eléctrico para manejarlo tú mismo, o incluso alojarte en una casa flotante sin necesidad de licencia, ya que recibirás una breve instrucción para aprender a navegar y pasar por las esclusas. Para los aficionados a la vela, alquilar barcos o canoas, puede ser una excelente alternativa, ya que ofrece total libertad de movimientos y la posibilidad de detenerse donde se desee.
Los cruceros parten de los principales sitios del canal, como Toulouse, Castelnaudary, Carcassonne, Le Somail, Béziers y Sète. El canal serpentea entre verdes viñedos, densos bosques y llanuras abiertas, ofreciendo una visión de la rica biodiversidad de la región. Las orillas están bordeadas de árboles centenarios, cuyas ramas forman un dosel natural sobre el agua, creando un ambiente tranquilo y sombreado ideal para navegar…y soñar despierto.
Durante la navegación, se pueden visitar ciudades con rico patrimonio y pueblos pintorescos con un ambiente mediterráneo. Los más destacados lugares para hacer escala son, entre otros, Toulouse, conocida como la Ciudad Rosa, con su hermosa herencia cultural y arquitectónica; Carcassonne, famosa por su ciudad medieval, con sus imponentes murallas (Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO); Castelnaudary, por su parte, es parada obligada para degustar el famoso cassoulet, plato tradicional de la región; Narbonne, capital de la Galia Romana, con su atractivo patrimonio arquitectónico; Béziers, lugar de nacimiento de Pierre-Paul Riquet, el diseñador del canal; y Sète, el punto final del trayecto, conocido como la pequeña Venecia del Languedoc.
Los cruceristas descubrirán, pues, los atractivos de las ciudades, los pueblos y los paisajes, pues hay muchas paradas a lo largo del canal. También tendrán la oportunidad de observar una gran variedad de fauna. Las aves acuáticas, como garzas y martines pescadores, son compañeros frecuentes de los viajeros, mientras que peces y anfibios pueblan las aguas del canal. A propósito, la pesca ofrece una experiencia enriquecedora a los amantes de este pasatiempo. Entre las especies más comunes figuran la carpa, el lucio y la lucioperca. La pesca submarina es especialmente popular, y muchos peces se pescan desde las orillas. Esta riqueza ecológica añade una dimensión extra a la experiencia náutica, haciéndola tan educativa como relajante. Pero hay más planes. Canal du Midi es sólo una muestra de los 11 sitios declarados Patrimonio Mundial de la UNESCO en Occitania. Nadie está tan a cargo de disfrutar de los restantes como tú mismo, si aprendes a remar tu propia canoa…
Escala en Sète 2026
Sète (Hérault) celebrará del 31 de marzo al 6 de abril próximos la gran fiesta de las tradiciones marítimas mediterráneas. A lo largo de una semana, más de 120 veleros históricos y 60 grupos de cantos marineros de todo el mundo recalarán en Sète para celebrar, a través de desfiles, oficios, y animaciones, la gran fiesta que cada dos años reúne a cientos de miles de visitantes. En esta ocasión, la invitada de honor en 2026 será Italia.
Asimismo, a lo largo de 2026, la región de Occitania celebrará los 30 años de la declaración del Canal du Midi como Patrimonio Mundial de la Unesco con una serie de actos y exposiciones que rendirán homenaje a esta joya del patrimonio histórico a lo largo de todo su recorrido.