Argiñe Korta: "Con el proyecto piloto de alimentación saludable apoyamos a la economía local de La Ribera"

La Ikastola Argia de Tudela implanta un proyecto piloto de alimentación saludable, local, ecológica y de temporada gestionado por INTIA y con la colaboración de CPAEN

20.12.2019 | 10:30
Juan Manuel Intxaurrandieta, gerente de INTIA, Argiñe Korta, directora de Argia ikastola, y Silvia Larrañeta, de CPAEN, durante la presentación del proyecto.

Pamplona – El proyecto piloto de alimentación saludable implantado en Argia Ikastola supone dar paso a los productos frescos, ecológicos, locales, de temporada y abastecidos por la producción primaria. Un proyecto desarrollado por INTIA con la colaboración de CPAEN que responde a una apuesta del Gobierno de Navarra para incorporar hábitos de consumo que ayuden a transitar hacia modelos de economía sostenible, en el que el consumo de alimentos de proximidad, de calidad, de temporada y ecológicos es una de las apuestas más claras para alcanzar objetivos que van desde la generación de economía y empleo de proximidad, pasando por el desarrollo de un sector primario sostenible, el mantenimiento de la población local, hasta la nutrición saludable para toda la población.

¿Cómo surgió la oportunidad de implantar en Argia Ikastola el proyecto piloto de alimentación saludable?

–Argía Ikastola siempre ha considerado el comedor como parte del proyecto educativo, no solo un mero servicio. Desde hace años hemos ido variando los menús hacia una alimentación sana. De hecho, tenemos un grupo de padres y madres que junto a dirección y la coordinadora del comedor ha ido gestionando este tema. En una asamblea de hace un año el padre de una alumna, Diego Blanco, nos comentó la posibilidad de hacer un cambio introduciendo producto ecológico ya que conocía la existencia de un proyecto piloto que podía aplicarse en el centro. El consejo rector de la Ikastola dejó en sus manos la posibilidad de poder trabajar en ese sentido. Tras ponerse en contacto con INTIA y CPAEN recibimos la oferta, que nos pareció muy interesante.

¿Fue sencillo que Argia fuera la seleccionada para el piloto?

–CPAEN ya trabajaba con Diego en temas de soberanía alimentaria y sabía que desde CPAEN e INTIA estaban buscando un centro para implantar el proyecto piloto, insistió y se vio que la Ikastola cumplía ya con requisitos que iban a facilitar su implantación. A partir de ahí, fue ir montando el puzzle. Se preparó la propuesta y se presentó a los padres y madres a la empresa que gestiona el comedor y a la dirección del centro. Hemos tenido la suerte que en los distintos estamentos somos sensibles a este tema y que tenemos ganas de innovar. Ha sido relativamente fácil.

El mayor peso cae en las trabajadoras de cocina y comedor ¿Cómo vieron este cambio de rumbo?

–Lo primero quiero felicitar al equipo de cocina y comedor, porque como dices son quienes desarrollan todo el trabajo. Son personas sensibles y comprometidas con su quehacer, aunque ha sido más responsabilidad y han tenido que adaptarse hay que reconocer su compromiso. Además, se les ha facilitado mucha ayuda por parte de CPAEN y aunque todo proceso necesita su adaptación, han facilitado la implantación. Se han realizado talleres de sensibilización con el personal trabajador, con los niños y niñas€ para ver la actitud que hay que tener ante este nuevo muestrario de menú. Ahora toca hacer la valoración y luego un plan de mejora para ver dónde hay que poner más recursos, si hay que variar algún plato que ha gustado menos€ lo mismo que hacemos académicamente pero trasladado al comedor.

¿Cuántas personas comen en el centro a diario?

–Los comensales son los 180 alumnos y los trabajadores, en total 210 menús diarios. Todos los alumnos y alumnas comen aquí y la mayor parte del profesorado y trabajadoras también.

¿En qué consiste el cambio de modelo de alimentación?

–Ahora dentro del menú, el 50% es lo que en el proyecto se llama el top 5: productos ecológicos, locales, frescos, de temporada y abastecidos por la producción primaria. A eso se suman otros productos ecológicos que no son locales, con lo que se llega hasta el 67% y en no local o ecológico están algunos pescados y carnes, el pan y la sal. En el top 5 están más de cuarenta productos. Ahora afrontaremos las mejoras de futuro, que consisten entre otras cosas en ir aumentando los porcentajes de ese top 5. Llevamos trabajando con este nuevo modelo dos meses, y es muy positivo, pero como todo tiene margen de mejora.

¿Es complicado acceder a esos alimentos locales, ecológicos, de temporada?

–El abastecimiento se trabaja con Ekoalde, el centro logístico de la producción ecológica en Navarra, de manera que desde el comedor hacen un solo pedido. Esto lo facilita todo. Imagina que tuviéramos que recibir aquí a veinte o treinta proveedores, hacer veinte pedidos€ Ha sido una ventaja muy importante, porque tener que hacer esa compra a muchos proveedores diferentes hubiera sido imposible.

¿Cómo percibe el alumnado los cambios que se han implantado?

–Lo que más hemos notado es que es producto de temporada. Coliflor, berza€ La reacción de los niños ha sido en parte de sorpresa, por ejemplo, cuando hay algún día en que tenemos dos platos que identifican como primeros, verduras y legumbre. Preguntan ¿y dónde está el segundo? Porque identifican ese segundo plato con carne o pescado, que es a lo que estamos acostumbrados. Pero ven que se llenan, que comen bien. A veces es difícil trabajar con chavales de doce a dieciséis años, porque cambiar hábitos es complicado. Somos animales de rutina, pero con tiempo, explicando, con talleres, conforme avance el curso iremos trabajando con ellos. Es cuestión de actuar, también desde las familias. No se trata de hacer lo mismo que hacemos aquí, pero sí de ir en sintonía. Hay una actitud muy receptiva.

Habla de las familias. ¿Han evaluado su respuesta?

–Hemos recibido mensajes de felicitación, también alguna duda, más que nada por desconocimiento. En la evaluación a las familias los resultados, en los que pedimos que valoren los cambios, son espectaculares. Lo valoran de importante a muy importante o imprescindible.

Como directora ¿qué es lo que más valora del proyecto?

–De ese top 5 que hablábamos, creo que el hecho de que sea local, de temporada y en la medida de lo posible ecológico es muy importante, y lo es no sólo para nosotros, también para los y las productoras. Así contribuimos con nuestro pequeño grano de arena a la economía de La Ribera. Comemos lo que se produce aquí mismo, verduras de aquí compradas directamente a la producción primaria. Es más sostenible y contribuye además a nuestra salud, no nos trae más que beneficios. Es un mensaje importante también para los y las alumnas.

¿Qué mensaje trasladaría a otros centros de Navarra, les animaría a sumarse al proyecto?

–Por supuesto. Les diría que es el futuro y que es responsabilidad de todos. Nos estamos cargando nuestra salud y nuestro entorno; creo que aquí la administración tiene que hacer mucho trabajo, y también la sociedad, en este caso los grupos de padres y madres. Pero hace falta asesoramiento, recursos, ayudas que tienen que venir desde la administración, porque tenemos que tener muy claro que esto es el futuro.

El proyecto se ha puesto en marcha por iniciativa del Gobierno de Navarra a través de INTIA y CPAEN ¿Cómo valora su aportación?

–El apoyo de CPAEN y de INTIA es imprescindible, así como la asesoría de nutrición y cocina de María Manera y de Nani Moré de Menjadors Ecologics. Nosotros tenemos ideas y podemos trabajar, pero tener a alguien que te ayuda, que te dirige y te redirige para saber por dónde ir es muy importante. Son profesionales y sin su apoyo hubiera sido mucho más complicado, incluso imposible.