Amaia Artieda: "Es fundamental que el vestido no condicione a la novia en ese día"

Amaia Artieda (Tafalla, 1994) es una diseñadora especializada en el sector nupcial. Su pasión por la moda le viene desde pequeña y por cosas del destino tiene un 'atelier' propio en Tafalla (Navarra) desde hace seis años.

23.03.2022 | 09:42
La diseñadora tafallesa Amaia Artieda.

Allí es donde surge la magia y se crean todas las colecciones. Es una gran diseñadora, perfeccionista en cada detalle y apasionada de los tejidos. Mano a mano con su madre Patricia trabaja a medida novia, invitada y madrina. Se dice que todos los vestidos de novia son especiales, pero más lo son las personas que los hacen.

¿Cuándo se dio cuenta de que este mundo era lo suyo?
Siempre he visto en casa la moda, en concreto del sector nupcial, a lo que siempre se ha dedicado mi madre. Empezó desde muy joven trabajando en faldones de bautizo, comunión, lo que es la confección y el trabajo artesano. De pequeña cogía los retales para ponerlos en el maniquí. Creo que de ahí viene esa pasión, y al final el proyecto es madre e hija.

Esos retales se convirtieron en algo mayor...
Cuando empecé a tener que definir hacia dónde ir estaba entre Publicidad y Moda, pero por cosas del destino se me pasó el plazo de matrícula y elegí Moda.

¿Sabía que quería tener una marca propia?
Siempre había pensado en que me gustaría trabajar para mi marca, pero una vez acabada la carrera surgieron una serie de acontecimientos que desencadenaron que pudiese empezar con ella. Presenté mi TFG al concurso de Encuentros de Arte Joven de Navarra y gané el premio a la mejor diseñadora de moda en 2016. A raíz de ganar el certamen decidí hacer una colección con el premio, y al ver la acogida que tuvo, mi madre y yo nos planteamos empezar este proyecto. Ya hace seis años que inauguramos el atelier.

¿Qué es lo que más valora en este momento de su negocio?
La satisfacción de ver los trabajos que sacas, que la clienta quede contenta y confíe en ti. Emprender es difícil, pero hay que hacerlo con pasión. Nos pueden dar las diez de la noche trabajando, pero al mirar hacia atrás y ver que nos llaman desde otros sitios, como Logroño, País Vasco y Aragón, te das cuenta de que el trabajo bien hecho te va haciendo un camino.

Y merece la pena.
Hay mucho sacrificio y esfuerzo, no es fácil hacerte un nombre y sobre todo en novia. Es muy especial y la novia tiene que ver mucho trabajo tuyo para confiarte su vestido. Ahora empezamos a ver los frutos.

Entiendo que trabajan a medida.
No nos da tiempo a trabajar en serie, por lo que hacemos todo a medida. Ahora hemos incorporado en el local un punto de venta directa de la marca Panambi para la gente que viene con unos plazos muy cortos.

¿Son importantes esos plazos?
Unos tres meses para invitada, cuanto más, mejor. En cambio la novia suele venir con un plazo de unos ocho meses o un año. Lo primero que hacemos es una primera entrevista para ver qué tipo de novia es y poder definir tanto lo que quiere como lo que no. En esa primera cita además probamos estructuras de vestido para ver lo que más le favorece. Hay una segunda cita donde se plantean las ideas y el presupuesto, y si aceptan es cuando empieza el proceso. En otra cita se prueba el prototipo en la toile [prototipo en tela de algodón] para corregir el patrón y adaptarlo. Es el momento de verlo en su cuerpo.

¿Todo lo hacen entre las dos?
Trabajamos nosotras todo el proceso, y entonces el seguimiento con la clienta es total. Yo me dedico más a la parte de diseño, patronaje y corte, y mi madre a la confección. Con la clienta va más allá de vender un vestido y poder llevar una prenda hecha entera por nosotras y poder elegir todos los detalles. Para mí es muy importante que las clientas estén participando constantemente en el proceso.

¿Qué suele ser lo que más le piden?
En la confección a medida siempre se puede modificar todo, y nosotras ofrecemos tejidos más especiales, como por ejemplo tules bordados que no se pueden encontrar en una colección de la que se van a hacer 5.000 vestidos. La calidad de los tejidos es primordial porque luego los vamos a trabajar nosotras en taller. Es fundamental que el vestido no condicione a la novia en ese día tan esperado.

¿Cómo es su estilo de diseño?
Me gusta que sea sencillo, elegante, que apueste por la calidad y sobre todo no disfrazar a la persona. Hago propuestas acordes a la personalidad de la clienta. Las primeras suelen ser más comerciales y sencillas y de ahí se van convirtiendo en más innovadoras, como ponerle una bomber a la novia. Una idea sencilla y bien trabajada que potencie su silueta.

¿Se plantea ampliar el negocio si sigue creciendo?
Si llega ese punto por supuesto que nos gustaría crecer, pero tengo claro que no perdería el trato que tenemos con la clienta. Seguiríamos haciéndolo todo aquí.

¿Qué lo hace tan especial?
Lo que viven las clientas es una experiencia, es más arriesgado que probarte el vestido desde el minuto uno, pero el punto en valor es que llevas un producto totalmente diferente y participando en el proceso.

¿Cómo trabajan?
Nos encanta el trabajo artesanal, fusión de puntillas y acabados a mano, que ya se ha perdido un poco. Este año está muy en tendencia el crep, un tejido que depende de cómo lo trabajes puede resultar muy clásico o muy moderno. Me encantan los tejidos de organza y muselina para detalles.

¿Se siguen las tendencias en el mundo novia?
Los escotes en espalda gustan mucho, sobre todo en la temporada primavera-verano, aunque cada vez hay más tendencia de boda de invierno. Ahora estamos innovando en formas y estructuras de los escotes. Cada vez me piden colas más pequeñas o superpuestas que luego se puedan quitar y estar cómodas.

¿La novia va siempre al blanco?
Generalmente vienen pidiendo blanco, pero no hay ningún problema. La novia es la protagonista, pero no necesariamente tiene que ser blanco. He tenido clientas que han venido buscando un rosa empolvado o aguamarina y conforme van entrando en el boom de la boda el discurso a veces cambia. No ir de blanco da como pena y al final es una manera de distinguirse entre los invitados. Muchas de ellas igual en vez de a un blanco claro van a un beige o marfil. Lo mismo pasa con la cola, queda esa cosa de que no la vas a llevar nunca más.

¿Pueden ver su trabajo antes de acudir a su atelier?
¡Por supuesto! La clienta puede ver nuestro trabajo antes de venir a conocernos, a través de la página web www.amaiaartieda.com o nuestro Instagram (@amaia_artieda_atelier). Es importante que conozcan lo que ofrecemos.

¿Cómo ve el futuro?
No me gustaría dejar de lado el crecimiento como diseñadora y hacerme un nombre como más allá del a medida. No hay nada más gratificante para un diseñador que ver tu colección en una pasarela. Quiero seguir abriendo fronteras. 

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