La vivienda colaborativa asociada a una mejora en la salud psicosocial de las personas. El debate en torno a estas casuísticas que se avecinan como problemas complejos a abordar en el futuro fue tratado ayer en el Condestable por la epidemióloga Isabel Portillo; junto a vicepresidenta tercera del Gobierno de Navarra, Begoña Alfaro; el concejal de Vivienda del Ayuntamiento de Pamplona, Joxe Abaurrea; la directora Gerente de la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de Personas, Inés Francés, y miembros de las cooperativas de vivienda Bizimodu, Karabaña y Etxekoak bat que ampliaron la mirada sobre el impacto de este tipo de recursos.
Este modelo de vivienda que consiste en la convivencia comunitaria tiene probados beneficios sobre la salud de las personas, más en concreto en colectivos vulnerables como las personas de mayor edad. “Hay evidencias probadas cientificamente de que la vivienda colaborativa mejora la salud de las personas con importantes avances para aquellas personas que viven de una vejez activa”, señaló Portillo, a la vez que indicaba que este modelo de vivienda “amortigua el problema de la soledad no deseada que es un fenómeno que se extiende con rapidez en toda la sociedad”. Portillo describió la esencia de las viviendas colaborativas como “redes de solidarias; si tienes un problemas de salud o personas hay una comunidad que te tiende la mano”.
Si bien en Navarra existen ya varios proyectos de vivienda colaborativa en distintas fases de desarrollo, únicamente el que corresponde a Arterra Bizimodu se encuentra en funcionamiento.
Su cofundadora Mauge Cañada hizo hincapié en los beneficios que tiene la vida comunitaria “sobre aspectos como la crianza conjunta o la soberanía alimentaria”. El proyecto residencial, que lleva en funcionamiento desde el año 2014 en Artieda y dispone de una explotación agrícola y ganadera, se basa principalmente en el “empoderamiento que se produce desde la colaboración activa de todos los miembros de la comunidad”.
Por su parte, Begoña Alfaro incidió en ”la necesidad de impulsar desde las instituciones nuevos modelos de vivienda que cobran necesidades tanto habitacionales como sanitarias”. La titular de Vivienda sacó pecho de las ayudas que concede el Gobierno de Navarra a proyectos de esta índole, destacando “las ayudas para el diseño técnico del proyecto y subvenciones de hasta el 35% para la construcción del mismo”. Asimismo destacó que Navarra es pionera dentro del país en ayudas a la covivienda.
También destacó que estos nuevos modelos de habitabilidad despiertan interés tanto en el entorno rural como en el urbano. Los cooperativistas no compartieron el tono de la consejera, en concreto mostraron descontento con “los tiempos de la Administración”. En concreto, el participante del proyecto Karabaña pidió a los entes públicos “que comprendieran que estos proyectos basados en los lazos de comunidad entre personas requieren tiempo, no se ajustan a los ciclos electorales”.
Por su parte, Cañada mostró su malestar porque “algunas de las ayudas no llegan a los integrantes de las cooperativas debido a que no cumplen el nivel mínimo de dinero”. Este nuevo modelo de vivienda esta llamado a convertirse no solo en una solución a un problema habitación, sino también como un remedio contra la soledad no deseada. “Due al paulatino envejecimiento estos modelos basados en la colaboración y el acompañamiento estarán cada vez más extendidos”, advirtió Portillo.