Obituario

Fallece a los 103 años Victorina Subero en Los Arcos

08.08.2020 | 01:34
Victorina Subero.

Por Ángel Inda.

Pamplona – Victorina Subero Eceolaza, nació en Mendavia pero desde que se casó en 1946 con José Alberdi Fernández de las Heras, de sus 103 años de vida los 74 últimos los ha pasado en Los Arcos de donde era su esposo José Alberdi, popular alguacil municipal.

Tuvo tres hijas: Asun casada con el jotero Rafael González; Conchi casada con Antonio Antoñana y Angelines, casada con Paco Carretero. De estos tres matrimonios nacieron estos nietos: Pablo y Bea Blasco, Iranzu, David, Natalia, Francisco y Amaya García, y Almudena. Biznietos: Oinatz e Izadi.

A juicio de aus hijas, "Victorina era una mujer su casa, muy hogareña, trabajadora, muy hábil con las manos, le gustaba coser, cantar, pintar, cocinar, era muy amante de las flores...

De carácter muy alegre, disfrutaba cuando nos veía juntas, poseía un fino sentido del humor. En los últimos años estaba deseando rodearse de los nietos y biznietos. Estaba muy orgullosa de sus hijas. En resumen: una mujer honrada y entregada a la familia, que no se puede pedir más".

Con motivo de su 100 cumpleaños recibió un entrañable homenaje en el teatro Gayarre por parte de la Rondalla Armonía en la que su yerno Rafael González es importante cantante. En ese emotivo acto recibió un ramo de flores y fue nombrada "madrina de honor" del veterano grupo musical de El Vergel. Ha estado en casi plena conciencia hasta el final de sus días, teniendo que ser ingresada de urgencia en el Hospital de Estella donde falleció este martes tras una larga y fecunda vida.

Terminamos con el testimonio de Roberto Ávalos, de Los Arcos, misionero en Perú:

-"Yo guardo muy grato y agradecido recuerdo de vuestra mamá por el regalo de su vida más que centenaria que Dios nos concedió. De mi última visita tengo presente que mantenía esos ojos grandes, abiertos y vivos y su sonrisa. En mi visita el año pasado, a modo de depedida, yo me sentí acariciado por esas manos vigorosas, que supieron tejer con hondas raíces, dejando esas obras de darte más acabadas y hermosas que sois vosotras, sus hijas.

Estoy seguro que nuestro padre Dios ha tomado esas manos y las habrá llevado a la gloria junto a su esposo José "El Rauri", que habrá hecho sonar las campanas festejando el encuentro eterno y definitivo. No dudo que nuestro bravo jotero Rafael le dedicará una emotiva jota de despedida. Consideraos dichosas de haber tenido unos padres a los que el pueblo de Los Arcos ha querido y sigue queriendo por haber sembrado de música y flores su paso por la vida".

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