Fallece Bixente Serrano Izko

Historiador, escritor y político, estuvo en la cárcel por el secuestro de Huarte y fue diputado por Geroa Bai al final de la legislatura en 2015 en sustitución de Barkos

04.06.2020 | 20:57




pamplona – El historiador, escritor y político Bixente Serrano Izko, nacido en Sarasa hace 72 años (22 de enero de 1948), falleció ayer en Pamplona. Su desenlace se produjo a media tarde en el Complejo Hospitalario de Navarra, donde había ingresado recientemente para ser sometido a una intervención quirúrgica que no ha conseguido superar. Estaba soltero y no tenía hijos.

Miembro de Geroa Bai, su único cargo institucional lo desempeñó en 2015, cuando tomó el relevo de Uxue Barkos en el Congreso, quien renunció al cargo tras ser elegida parlamentaria foral el 26 de mayo de 2015. Serrano Izko apenas estuvo seis meses de diputado hasta el final de la legislatura. Cumplida esa etapa, renunció a ser candidato después. No obstante, sí figuró en las listas de la coalición pero en puestos de no salida. En las elecciones de mayo del año pasado iba el 44 en la candidatura de Geroa Bai al Parlamento. Con anterioridad, también fue candidato al Senado por Nafarroa Bai en las elecciones generales de 2004 y 2008.

eta y el secuestro de huarte Nacionalista convencido, sufrió los rigores del franquismo desde muy joven. Fue deportado durante el estado de excepción de 1969? y a principios de los años 1970 comenzó a contactar con ETA, según se recoge en Wikipedia.

Fue acusado de haber participado en el secuestro del industrial navarro Felipe Huarte por parte de ETA a principios de 1973, por que le decidió pasar a la clandestinidad, y fue juzgado en rebeldía.? En septiembre de ese año fue detenido en Tolosa, y juzgado por un Consejo de Guerra franquista que le condenó a 42 años y 6 meses de prisión en julio de 1974.? Fue uno de los organizadores de la masiva fuga de Segovia (29 presos, en su mayoría de ETA) el 5 de abril de 1976, aunque resultó detenido poco después, con el grueso del grupo, en Burguete.

Su condena quedó extinguida con la ley de amnistía de 1977 y tuvo un recibimiento masivo en Pamplona tras su excarcelación.

Nada más salir de la cárcel, ya en democracia, inició su activa vida pública en política. Primero lo hizo en EIA, que, con la incorporación del Partido Comunista de Euskadi en marzo de 1982, se transformó en Euskadiko Ezkerra, formación de la que fue secretario en Navarra. Sin embargo, dimitió en noviembre de ese mismo año debido a sus diferencias con el secretario general, Mario Onaindia, ya que Serrano Izko encabezaba una corriente crítica, Nueva Izquierda, opuesta a los planteamientos políticos defendidos por la dirección del partido.

Tras abandonar Euskadiko Ezkerra junto con la mayor parte de los miembros de dicha corriente, impulsó la coalición Auzolan, en la que participaron otros grupos de izquierda como la Liga Komunista, de la que fue miembro hasta 1986.

 

licenciado en historia Auzolan no tuvo éxito en las urnas, por lo que Serrano Izko, que se había licenciado en Historia por la Universidad de Navarra en 1972, se volcó en su otra gran vocación: la de historiador.

Trabajó como profesor de Historia en euskera en un instituto de enseñanza media de Pamplona hasta su jubilación, publicando libros y escribiendo artículos sobre historia en el diario Egunkaria. También ha sido miembro del Consejo Social de la Universidad Pública de Navarra.

Entre sus obras cabe destacar Navarra-Euskadi, un debate popular que urge (1981), Onkoteak (1987), Narraciones. Beldurra bera zaldi (2002), Bakezale gerlari horiek (2004), Nafarroa, historiaren hariak (2005) y Jauzika (2010). Además, en 2013, publicó Historia del Estado Navarro.

En los últimos años ha sido articulista habitual de DIARIO DE NOTICIAS, donde publicó numerosos textos. Curiosamente, el último de ellos vio la luz el pasado 17 de mayo y se titulaba Obituario y en él lamentaba que el torturador conocido como Billy el Niño huibiera fallecido sin haber sido juzgado. "No ha muerto bien. Ni siquiera podemos decir aquello de bien muerto está", comenzaba y terminaba el texto con el que Serrano Izko se ha despedido de los lectores de este periódico.