Pacto de legislatura en Navarra

14.11.2020 | 11:08
María Chivite, presidenta del Gobierno, con Maiorga Ramírez y Adolfo Araiz, de EH Bildu

El acuerdo presupuestario anunciado hoy entre el Gobierno de Navarra y EH Bildu permitirá la aprobación de las cuentas públicas de 2021. Pero no solo. Es en el fondo un pacto de legislatura que garantiza la estabilidad del Gobierno de María Chivite prácticamente en lo que resta de mandato.

Lejos queda ya el proceso de investidura, cuando el PSN, por orden del PSOE, ni siquiera quiso sentarse con EH Bildu para negociar su abstención, y cuya incorporación en la Mesa del Parlamento, donde es cuarta fuerza política, a punto estuvo de echar por tierra la negociación del Gobierno con Geroa Bai, que puso el fin del veto como condición para seguir negociando.

Los socialistas han asumido ya que la formación abertzale es un socio estratégico en el Parlamento. Hasta el punto de rechazar la abstención gratuita que le había ofrecido Navarra Suma, y que escondía una emboscada para los próximos meses, en los que el Gobierno deberá hacer frente a una compleja situación social y económica.

El acuerdo con EH Bildu, que esta vez pasa de la abstención a un previsible sí en un paso más en su compromiso con la gobernabilidad de Navarra, aclara mucho ese panorama. Es la vía por la que habían insistido Geroa Bai y Podemos, y la que consolida el cambio de ciclo político iniciado en 2015.

El pacto presupuestario incluye diversos compromisos para los próximos meses en ámbitos como el sanitario o el fiscal, lo que subraya la voluntad de ambas partes por mantener un trabajo conjunto al menos hasta final de 2021. Y sienta las bases también para desarrollar tanto el Plan Reactivar Navarra como la gestión de los fondos europeos, las dos herramientas principales con las que va a contar Navarra en los próximos años.

Descartado además el apoyo de la derecha, que a partir de hoy responderá de forma furibunda a la nueva alianza, el acuerdo anunciado hoy consolida una mayoría progresista que tiene ademas el aval de Ferraz, que no solo ya no pone pegas, sino que explora una vía similar en el Congreso para lograr su propia estabilidad parlamentaria. La visita de Sánchez la víspera del acuerdo resulta muy significativa.

Queda dibujado así el juego de mayorías para los dos años y medio de mandato que le queda al Gobierno de Chivite, que pese a la difícil situación social y económica creada por la pandemia consolida la política de alianzas. Una legislatura que no será sencilla, y que va a encontrar la oposición de algunos sectores, no solo de la derecha, que tratarán que la apuesta fracase.

Porque lo que hoy es un acuerdo de intereses compartidos en torno a un presupuesto, puede acabar siendo una apuesta estratégica de largo recorrido. También en muchos ayuntamientos.