El fuego da la bienvenida al verano

09.02.2020 | 16:39
Jóvenes quemando sus apuntes en las hogueras durante la tradicional noche de San Juan, que coincide con fiestas del barrio.

HOGUERAS EN UNA NOCHE MÁGICA. Las tradicionales hogueras del solsticio de verano se celebraron ayer en Burlada (foto en el parking frente a Askatasuna) y en otras localidades como Berriozar, Zugarramurdi, Barañáin, Zizur o Cintruénigo con temperaturas más que veraniegas. En algunos pueblos en fiestas, se saltan las llamas para purificarse, en otros, se queman objetos viejos para olvidar malos recuerdos. Fuego para dar más fuerza al sol que a partir de ahora se hará más débil.

Por San Juan no sólo se venera la figura del bautista, porque esta costumbre tiene un origen pagano y se remonta a mucho tiempo atrás, hasta cinco milenios, cuando los humanos comenzaron a celebrar el solsticio de verano. Los habitantes de la época, que observaban cómo los días se acortaban poco a poco, creían que el sol estaba perdiendo su fuerza y, de esa convicción, surgieron las primeras hogueras, con las que el hombre trataba de devolver al astro rey su energía. Además, en contra de la creencia popular, la de ayer no fue la noche más corta del año, fecha que en este 2019 ha recaído el pasado viernes. Claro que con la llegada del cristianismo, las antiguas tradiciones paganas fueron incorporadas al calendario de ritos religiosos y, debido a ello, la costumbre de encender el fuego quedó asociada al nacimiento de San Juan. En un esfuerzo por cristianizar las fuerzas de la naturaleza, nuevos y viejos rituales se fueron entremezclando y terminaron formando un combinado indisoluble que ha resistido al transcurso de las épocas.

múltiples tradiciones La tradición viene acompañada ahora de rituales amorosos, de otros para atraer la suerte o de la ya mencionada purificación, el elemento más relevante en las hogueras. Saltar el fuego, una maniobra en la que siempre debe caber la debida prudencia, implica la purificación del individuo y ahuyenta también los malos espíritus, aunque cabe resaltar que los mitos y los rituales varían en función del lugar donde se celebre esta noche. La fiesta, de hecho, no se limita únicamente a Euskal Herria ni al Estado español, porque eventos similares se multiplican en numerosos puntos del continente europeo, como Portugal, Reino Unido y los países nórdicos, sólo por citar algunos. En el continente sudamericano también hay muchos países que se suman a esta mágica cita.