Santos Induráin Orduna / Consejera de Salud del Gobierno de Navarra

Santos Induráin: "Navarra ha llegado al pico, pero no debemos confiarnos; la desescalada será costosa"

10.04.2020 | 00:37
Santos Induráin: "Navarra ha llegado al pico, pero no debemos confiarnos; la desescalada será costosa"

La siguiente fase "no va a ser fácil, puede ser más compleja de gestionar": "No podemos perder lo ganado"

pamplona – Tras un mes de gran intensidad luchando contra el coronavirus, ayer señaló que "si bien es pronto para hacer balances, estos días se empieza a respirar". La consejera de Salud del Gobierno foral, Santos Induráin Orduna, explica que "la velocidad de crecimiento se está ralentizando y llevamos varios días que hay más altas hospitalarias que ingresos.

Aunque cada vez hay más personas que superan la enfermedad, por desgracia hay fallecimientos", lo cual "nos hace tener un optimismo prudente". Induráin sostiene que "entre todos vamos a superar este reto global" y se siente "privilegiada de liderar unos equipos humanos de primer nivel en el sistema sanitario, que la verdad es que lo están dando todo.

En Navarra tenemos motivos para sentirnos orgullosos de nuestros profesionales sanitarios y sociosanitarios, lo mismo que de la población, que nos está dando un ejemplo de autorregulación y de ciudadanía. Qué duda cabe que seguro que hay lecciones que tenemos que aprender, que también tendremos que hacer autocrítica y revisar, pero hay una cosa muy importante: el tener un sistema de salud potente en esta epidemia nos está llevando a avanzar y a ser optimistas, dentro de la prudencia". Por ello, de entre las lecciones que saca, destaca que "tendremos que invertir más en salud, en salud pública y en inteligencia para la salud, en particular, y desde luego también en los profesionales", así como la importancia de "la coordinación en global, de la cooperación y de la solidaridad".

Primero, ¿cómo se encuentra?

–Me encuentro optimista, con un prudente optimismo por cómo va evolucionando la situación, pero también preocupada. Sigo preocupada, trabajando mucho, como todos los profesionales de nuestro sistema, sintiéndome con el peso de la responsabilidad y con mucho orgullo de estar al frente y de representarles. Me siento muy cercana a tantas y tantos compañeras y compañeros que están dándolo todo y a los cuales no tengo sino palabras de reconocimiento y de agradecimiento. También valoro y soy totalmente consciente del gran esfuerzo que está realizando la ciudadanía, siempre he pensado que en salud es muy importante la corresponsabilidad y hoy lo estoy valorando más que nunca.

A diario ofrecen los datos de la evolución del coronavirus en Navarra, pero ¿cómo interpreta la situación?

–Tiempo habrá de análisis y de por qué en países como el nuestro la explosión ha sido tan grande. Desde el principio hemos estado en coordinación con el Ministerio, y siguiendo las directrices de la OMS, como el resto de países europeos. Ha habido una buena armonización y las actuaciones se han realizado teniendo totalmente en cuenta los criterios de los expertos y la evidencia disponible.

Si pudiera viajar en el tiempo al comienzo de esta pandemia, ¿qué medidas adoptaría y qué no volvería a hacer?

–Difícil porque eso es imposible y a toro pasado... pero bueno empezaría con las medidas de distanciamiento social antes y desde luego tendría mayor preparación de nuestro sistema sanitario y de salud pública en particular para estas pandemias globales. El mundo globalizado en el que vivimos y retos de primer orden como el cambio climático, los enormes movimientos de personas y la falta de una gobernanza global habían creado las condiciones para que se dieran este tipo de situaciones. Teníamos la experiencia de anteriores crisis de salud pública globales, que no llegaron a mayores, al menos en nuestras sociedades. Y, bueno, se puede decir que a nivel mundial no estuvimos atentos, ni nos preparamos para estas amenazas.

En un mundo tan globalizado, ¿por qué no calibraron bien las posibilidades de expansión de la pandemia?

–Cierto. Lo acabo de decir. Nos faltó? preparación previa ante este tipo de situaciones y respondimos con esquemas y patrones de crisis anteriores. Cuando esta tenía y está teniendo características muy nuevas. Tanto por el comportamiento del virus como por la no existencia de vacuna. Y luego la contagiabilidad en este mundo globalizado e interconectado ha sido y está siendo brutal. También el papel de las redes sociales y las TIC, y la enorme alarma social provocada. Todo esto es nuevo y tendremos que aprender lecciones para el futuro.

El confinamiento se adoptó para aplanar la curva y que el sistema sanitario no colapsara. ¿Cómo está afrontando el sistema sanitario navarro esta pandemia? ¿Prevén un riesgo de colapso?

–En este momento, con los datos que tenemos y en vista de la evolución que ha ido llevando la curva, que se ha aplanado y que ha pasado a una fase de estabilización, el sistema sanitario navarro esta afrontándolo de una manera global, integral, dando una respuesta muy razonable en todos los niveles y en todos los ámbitos, y no prevemos ningún riesgo de colapso. De hecho, hoy –por el miércoles– he comunicado que los ingresos han sido más bajos que las altas hospitalarias. Además, me gustaría destacar también que el 75% de los pacientes atendidos por la infección de coronavirus lo están siendo en su domicilio por los profesionales de Atención Primaria al ser casos leves.

¿Estábamos preparados para una situación así?

–Nuestro sistema sanitario es un sistema muy potente, que se ha readaptado en un corto espacio de tiempo y está respondiendo a la situación de crisis, tal y como estamos viendo, pero sí que es cierto que a todos los sistemas sanitarios nos ha sorprendido la contagiosidad y la virulencia de la infección. Era algo que no esperábamos. Desde nuestra confianza en un sistema solvente (integrado tanto público como privado), hemos mantenido una gran preocupación por las exigencias y el dinamismo en la evolución de la pandemia.

De toda esta crisis sanitaria, ¿qué es lo que más le preocupa?

–Me preocupan las personas y la protección de su salud, como siempre ha sido en mi vida profesional y, más ahora, como consejera. Y sobre todo me preocupan las personas más vulnerables por su edad y por la pluripatología que presentan nuestros mayores, que están en el medio sociosanitario y comunitario. Me preocupan también los ciudadanos navarros que han perdido familiares y que no han podido tener su duelo ni despedirse de ellos, así como los enfermos que están aún hospitalizados en Unidades de Cuidados Intensivos y en planta. Y, en este sentido, me gustaría mandar palabras de aliento a las personas que tienen a alguien cercano enfermo, a los que están luchando contra la enfermedad sin descanso y muy especialmente a los familiares y amigos de quienes desgraciadamente han perdido la vida. Asimismo, hay que tener cuidado también con la desescalada, con la bajada. Yo que soy de la montaña sé que el subir, el llegar a la cima, es duro, y aquí hemos hecho pico, pero no tenemos que confiarnos en la bajada, en la desescalada, no es fácil tampoco y va a ser costosa, porque siguiendo con el símil, bajando una montaña hay que tener el mismo o más cuidado que subiéndola. Es fundamental tener calma, ir poco a poco, midiendo cada paso y haciendo que la experiencia acumulada en otros países sea una ayuda.

Profesionales y sindicatos vienen denunciando la escasez de material de protección para el personal sanitario, que lleva a racionar y reutilizar material desechable, en previsión de situaciones de carencia mayor. De hecho, hay más de 500 profesionales sanitarios infectados de un colectivo de 15.000 personas. ¿Qué están haciendo para paliar este déficit? ¿Existe alguna responsabilidad en todo esto?

–Desde el inicio hemos sido conscientes de que nuestros profesionales están en primera línea de trabajo. Es muy cierto que ha habido momentos puntuales muy críticos cuando se rompieron las líneas de abastecimiento a nivel nacional e internacional, pero afortunadamente en Navarra los profesionales y servicios de primera línea con el virus han tenido protección básica en todo momento aunque fuera escasa. Los aprovisionamientos propios de EPI han sido priorizados y también hemos recibido material de protección de manera escalonada desde el Ministerio. En este sentido, un grupo de trabajo interdepartamental liderado por el departamento de Salud junto con los de Desarrollo Económico y Empresarial e Innovación ha trabajado duramente en reaprovisionamiento con otros países. Todas las recepciones de material nos han permitido que, salvo algún caso puntual, no haya habido problemas y sí priorización y un uso racional en profesionales y pacientes, que es de agradecer. También hay que reconocer y agradecer con toda nuestra fuerza a la cantidad de iniciativas sociales y solidarias que en los peores momentos han aportado lo mejor para tratar de ayudar y paliar la situación.

Uno de los principales temores está en la atención a los pacientes más graves. ¿Cómo han tenido que reorganizarse en las UCI para su atención? ¿Qué se han visto obligados a hacer que nunca lo hubieran imaginado?

–Hemos tenido que preparar un escenario para llegar al máximo de sus capacidades potenciales. Están sufriendo una presión muy importante, y todavía en las próximas semanas esta presión y la ocupación serán altas. Lo esencial aquí no es tanto el número de camas y puestos (que también), sino el equipamiento y los profesionales que las atienden. En este sentido, quiero aprovechar para decir que tenemos el privilegio de tener unos cuidados de intensivos en Navarra de excelencia, y que tenemos que sentirnos tremendamente agradecidos a los profesionales de intensivos, así como a los que se han sumado en esta coyuntura tan especial a la atención en estas unidades de críticos.

¿En la Comunidad Foral se ha restringido el acceso a las UCI por una cuestión de edad?

–La valoración de los pacientes para recibir atención en las unidades de intensivos se realiza de manera individualizada, atendiendo a la situación clínica de las y los pacientes y a su posibilidad de recuperación.

Sin un medicamento específico para el coronavirus, ¿qué tratamientos utilizan para curarlos?

–En los pacientes con clínica leve, el tratamiento es sintomático, habitualmente paracetamol si hay fiebre o dolores musculares. Si hay otras complicaciones, bien en hospitalización a domicilio o en hospital, se están utilizando el mismo tratamiento que en casi todos los hospitales del mundo (antimaláricos, antivirales, antiinflamatorios potentes y otros fármacos, según la respuesta inmune del paciente). Hay ensayos clínicos en marcha que nos van a dar información y evidencia sobre estos tratamientos.

Tres de cada cuatro pacientes con infección de coronavirus está pasando la enfermedad en sus casas y, por tanto, atendidos por Atención Primaria, que asume la mayor carga. ¿Prevén o han reforzado de algún modo los centros de salud?

–Los centros de salud se han reforzado adecuándolos a las necesidades de cada ámbito. En las zonas básicas de salud urbanas se han modificado los horarios, trabajando actualmente de 8.00 a 17.00 horas los días laborables y ofreciendo un dispositivo especial los sábados y festivos destinado a la atención y seguimiento de pacientes con patología respiratoria. Tanto a nivel rural como urbano se han reforzado las plantillas cuando se ha considerado necesario, asignando profesionales de mutuas e incorporando jubilados, tanto médicos como enfermeras, a distintas zonas. Siempre dependiendo de las necesidades propias de cada una de ellas, originadas principalmente por bajas laborales de los propios profesionales o por la necesidad de apoyar desde el punto de vista asistencial a las residencias existentes en cada zona básica de salud.

¿Cuántos profesionales sanitarios han contratado para afrontar esta pandemia?

–Tenemos más de 1.000 profesionales contratados en global, en todos los niveles, más en unos centros que en otros, en el Complejo Hospitalario, en Atención Primaria, en Tudela; más de 1.000 contratos de profesionales allí donde han hecho falta para toda esta reorganización y readaptación.

Parece que Navarra ha iniciado la remisión de la epidemia de COVID-19 al registrar menos de un contagio por cada caso diagnosticado. ¿Qué situación nos espera en los próximos días?

–Esto que me comenta es lo que se llama el número reproductivo básico y se puede hablar de remisión de la epidemia cuando efectivamente se registra una cifra por debajo de 1. Es evidente que los esfuerzos que está realizando la ciudadanía en su conjunto están dando sus frutos. El esfuerzo colectivo está permitiendo la ralentización de la velocidad de crecimiento de la epidemia. Este esfuerzo colectivo, que es de agradecer, está mereciendo la pena y se están reduciendo los contagios. La corresponsabilidad social está siendo clave para la contención y remisión de la epidemia. Hay datos que nos impregnan de optimismo siempre prudente. En nuestra comunidad las altas hospitalarias superan a los ingresos, pero no descartamos cifras cambiantes.

Tras dos meses cerrada la provincia china de Wuhan, donde se originó esta crisis, el miércoles levantó su aislamiento. El estado de alarma se ha prorrogado hasta el 26 de abril, pero se contemplan más prórrogas. ¿Cuándo prevén que finalice el confinamiento?

–Es todavía pronto para afirmarlo y, en todo caso, tendrá que ser de una manera progresiva y muy medida y en coordinación y coherencia con el resto de territorios y comunidades autónomas, pero ya estamos empezando a trabajar en esa estrategia de "desescalamiento" y tendremos que hacerlo bien porque no tendría perdón que pusiéramos en peligro lo conseguido y tirásemos por la borda el enorme esfuerzo y responsabilidad social de nuestra gente y nuestra comunidad.

¿Qué situación debemos alcanzar para que el confinamiento acabe?

–Que los datos objetivos de evolución de la epidemia en nuestra comunidad, la evidencia y experiencia contrastada en otros países y lugares del mundo y el conocimiento de los expertos aconsejen ir normalizando poco a poco la situación. De todas formas, será de una manera progresiva y muy medida, y manteniendo las medidas de distanciamiento y protección. Tardaremos sin duda tiempo en volver a la total normalidad.

Se habla mucho de que va a ser un proceso "escalonado", pero ¿cómo va a ser exactamente ese proceso?

–Así como en un inicio hubo un proceso de escalada, de medidas preventivas, ahora sin descuidar la gestión sanitaria pensamos también, efectivamente, en un proceso de desescalada. Y para ello es muy importante tener en cuenta la experiencia de otros países. El sistema epidemiológico será clave porque en la fase en la que vamos a entrar es importante conocer el nivel de inmunización de la población y plantear, de modo paralelo, a otras medidas sanitarias y sociales, cómo se puede avanzar en esa línea sin dar pasos atrás. Para ello se requiere un proceso con una buena monitorización y con una exhaustiva preparación, que es la fase en la que estamos. El Ministerio nos ha pedido que nombremos un responsable político –Carlos Artundo– y otro técnico epidemiológico –Aurelio Barricarte– para la coordinación y la cooperación en la preparación de esta fase.

¿Qué ocurrirá el invierno que viene? ¿Será necesario volver a confinarnos?

–Habrá que ir viendo el comportamiento del virus, todavía no sabemos cómo se va a comportar. Pero lo previsible, y desde luego deseable, es que las sucesivas olas epidémicas sean mucho más suaves y gestionables que ésta.

Más de 200 personas –214 hasta el miércoles– han fallecido en Navarra con coronavirus, pero ¿cuántas personas estiman que han podido morir con COVID-19 teniendo síntomas compatibles pero que no se les ha hecho la prueba?

–A nivel estadístico, porque en este tema hay también un análisis humano en el que estamos trabajando para humanizar el siempre difícil proceso de duelo, tenemos que comentar que oficialmente el dato que se traslada al Ministerio, que es el que se nos pide a todas las comunidades autónomas, es por casos confirmados de coronavirus. Es cierto, y lo hemos venido comentando desde Salud Pública y desde las informaciones que proporciona el departamento de Derechos Sociales en lo relativo a residencias, que hay más fallecimientos que pueden tener relación con esta enfermedad (normalmente asociados también a otras patologías) que los datos de muertes confirmados. Por tanto, entre los datos confirmados y la cifra de mortalidad extraordinaria que otros sistemas están detectando, hay una diferencia que estamos valorando y monitorizando. No obstante, el Gobierno de Navarra somos los primeros interesados en tener esta foto exacta de la epidemia, porque es una herramienta importante para la evolución y para anticiparnos con medidas preventivas y asistenciales.

¿Qué les diría a esas personas que han perdido a un familiar de manera inesperada y afrontan ese duelo en soledad?

–Transmitirles mi solidaridad con su dolor y la situación tan dura que están pasando porque entiendo lo doloroso que es para estas personas y sus familias no poder acompañar a sus seres queridos como querían y se merecían.

Los expertos chinos consideraban que no debíamos caer en dos errores que se cometieron al principio en Wuhan: no proteger a los profesionales sanitarios y no hacer tests masivamente. ¿Por qué no se hacen pruebas diagnósticas a todos los posibles casos? ¿Responde a una cuestión económica o a otra razón?

Siempre hemos tenido presente que los profesionales del sistema sanitario son los más expuestos y máxime en una fase de transmisión comunitaria. En este sentido, ha sido una preocupación y una prioridad del departamento, consciente tanto de su exposición como de su vital importancia en esta crisis, y es por ello por lo que desde el primer momento se ha puesto especial énfasis tanto desde prevención de riesgos laborales como desde salud pública en este colectivo. En Navarra se ha habilitado un circuito propio para profesionales sanitarios, sociosanitarios y otras profesiones esenciales, que sirve tanto para conseguir un diagnóstico precoz cuando hay síntomas, como para asegurar su negatividad de cara a la reincorporación laboral. En los casos posibles y en los confirmados, desde el punto de vista sanitario y preventivo se han adoptado las mismas medidas y atenciones, por lo que la población puede estar tranquila en el sentido de que no ha habido un riesgo de contagios por la falta de confirmación, puesto que el criterio clínico ha sido muy protector. Sin embargo, en la fase en la que entramos ahora, planteamos en este colectivo de posibles casos otra mirada y la posibilidad de realización de tests y, de este modo, valorar el porcentaje de población que está inmunizada por haber superado el proceso. En todo caso, los casos posibles en su mayoría han sido casos leves.

Es la primera vez que hay un mando único para gestionar conjuntamente la sanidad pública y la privada. ¿Qué valoración hace de esta coordinación?

–Francamente positiva. Una cuestión que está resultando básica para afrontar la pandemia del coronavirus es la coordinación entre diferentes centros y entre la red pública y la privada y de iniciativa social con la CUN, Hospital San Juan de Dios y San Miguel, a los que quiero agradecer su disposición. Como todos saben aprobamos mediante una orden foral la gestión de toda la red sanitaria de Navarra como sistema único e integral en aras de lograr la mayor eficacia y operatividad ante este enorme reto que es reestructurar todo un sistema sanitario a lo que está suponiendo el coronavirus. Al frente de este sistema se puso al director gerente del CHN, Alfredo Martínez, y como adjunta a la directora clínica, María Zandio, que están realizando una gran labor de coordinación. Pero quiero subrayar que esa norma no hizo más que pasar a papel algo que ya estaba funcionando de hecho recogiendo lo que desde el arranque ha sido una voluntad y disposición total de colaboración, tanto a nivel institucional, como a nivel profesional. Lo mismo en la vertiente preventiva, como en la asistencial, y también en la comunicativa. Todos los centros de salud y hospitales de Navarra han funcionado y están funcionado como uno solo, ya que si algo se ha demostrado en esta crisis es la importancia de la coordinación, de sumar energías y medios. Navarra cuenta por suerte con un potente servicio público de salud, pero también con una reputada red privada. Hay muchas sinergias posibles tanto a nivel asistencial como, por qué no de investigación, y creo que ha sido una de las cosas que mejor han funcionado desde el primer momento, tanto por la vía institucional, como por la práctica del día a día.

Hay quien dice que "el coronavirus nos ha pillado en fuera de juego", otros opinan que "no era previsible" y otros, en cambio, que "hubo falta de previsión" y que "no se tomó en serio el problema". ¿Qué opina al respecto?

–Es muy fácil hablar a toro pasado, pero también bastante injusto. Ya he comentado al principio que efectivamente a nivel mundial no estábamos suficientemente preparados para esta pandemia global. Y esa es una lección que sin duda debemos aprender de cara al futuro.

¿Esta pandemia va a cambiar nuestra forma de vivir y nuestro sistema sanitario como lo conocíamos hasta ahora?

–No sé si va a cambiar o no nuestra forma de vivir... Lo que espero y deseo es que lo pueda cambiar a mejor, a propiciar una salida más humana, más solidaria, más cooperativa. Lo que es indudable es que la sociedad en su conjunto ha realizado un esfuerzo colectivo sin precedentes; quizás probablemente nunca se había hecho un esfuerzo así a nivel global al mismo tiempo. La corresponsabilidad social está siendo clave en la contención y la remisión de la epidemia y lo que es evidente es que este esfuerzo colectivo nos va a permitir crecer como sociedad.

¿De qué manera está afectando el coronavirus al resto de pacientes que continúan requiriendo asistencia, como los oncológicos, crónicos, pacientes que han sufrido un ictus, en diálisis...?

–La atención de procesos urgentes y no demorables ha estado garantizada en todo momento. Es el caso de servicios que desarrollan actividad pautada como Hemodiálisis, Tratamiento Oncológico en el Hospital de Día, Tratamiento en el Hospital de Día de Hematología, Atención a pacientes en tratamiento continuado en la Unidad del Dolor, Tratamientos de Radioterapia, simulación y planificación, y en Rehabilitación la atención a pacientes preferentes y hospitalizados. En el caso de pacientes crónicos esta situación de la epidemia de COVID-19 les está planteando un especial esfuerzo para protegerse del virus y continuar con el desarrollo de los autocuidados necesarios para manejar su enfermedad y mantener su estado de salud en esta situación de confinamiento en casa. Les animo a seguir esforzándose y a seguir confiando en sus profesionales de Atención Primaria, desde donde igualmente se están atendiendo los procesos no demorables y se está priorizando la atención telefónica, con objeto de minimizar contactos. En todo este proceso de atención y seguimiento a pacientes crónicos el consejo sanitario y sus profesionales está jugando un papel fundamental.

"Tenemos motivos para sentirnos orgullosos de nuestros profesionales, lo mismo que de la ciudadanía"

"Los profesionales y servicios de primera línea con el virus han tenido protección básica en todo momento, aunque fuera escasa"

"El fin del confinamiento será progresivo y muy medido, manteniendo las medidas de distanciamiento y protección"

"Si algo se ha demostrado en esta crisis es la importancia de la coordinación, de sumar energías y medios"

"Es muy fácil hablar a toro pasado, pero a nivel mundial no estábamos preparados para esta pandemia global"

"El sistema sanitario navarro está dando una respuesta muy razonable y no prevemos riesgo de colapso"

"Hemos contratado más de 1.000 profesionales sanitarios para toda esta reorganización y readaptación"