Josefina Barbajero | vecina de la txantrea de 87 años

"Sé que lo que viene después es complicado"

10.05.2020 | 01:22
Josefina Barbajero celebrando el cumpleaños de uno de sus nietos en enero. Foto: cedida

Una neumonía le hizo pasar por el hospital, pero Josefina Barbajero ya está en casa. El confinamiento no se le hace difícil después de haber vivido una guerra y una posguerra.

pamplona – Josefina Barbajero siempre intenta buscarle el lado bueno a la vida, aunque esta tenga momentos duros. A pesar de que pasa los días sentada en una silla de ruedas, a sus 87 años desprende positivismo y cuenta con alegría a qué dedica el tiempo. También destaca la labor de los profesionales sanitarios y de los voluntarios de Cruz Roja, quienes le llaman desde hace tres años.

Hace tres semanas que está en su casa de la Txantrea después de haber pasado por el hospital. Comenzó a tener fiebre y creyeron que podía ser coronavirus, pero resultó ser una neumonía que tuvo meses antes y de la que no se había terminado de recuperar. "Me atendieron de forma extraordinaria. Ahora estoy bien y me tomo la temperatura todas las mañanas", señala.

Josefina asegura que, aunque ahora no puede recibir visitas por precaución, vive "rodeada de mucho cariño" y no le afecta tanto. Ve a su hijo cuando le lleva la compra y habla por el móvil con sus nietos, de 20 y 23 años, y su nuera, que es enfermera y le da consejos. Además, ha aprendido a utilizar WhatsApp y suele hablar por ahí con un grupo de amigas.

Barbajero afirma que lleva bien la situación, aunque es consciente de las consecuencias que tendrá. "He vivido una guerra y una posguerra así que imagínate. Pero sé que socialmente hay mucho cambio y que lo que viene después es complicado, y a eso le tengo un poco más de miedo", indica.

No le gusta ver la televisión ni escuchar la radio, pero le encanta escribir, y cada vez que le viene algo a la cabeza lo apunta. "Pertenezco a un taller de literatura y me gusta escribir lo que siento. Poner tus vivencias y lo que sientes en un papel te ayuda muchísimo", reconoce, para confesar que también le gusta hablar con todo el mundo, incluso con el espejo del baño. "Es bonito porque el espejo te devuelve todo lo que le das. Una misma puede engañarse, pero el espejo no te deja hacerlo", comenta Barbajero, quien bromea acerca de lo que pensará quien no le conozca.

Es una mujer que sabe arreglárselas sola y que necesita su espacio, y su familia se lo concede. "Intento buscarle a la vida pequeñas cosas buenas, porque ya es bastante dura como para endurecerla más. Yo digo que soy como soy, y el día que no esté pienso que me han amado, he amado y con eso me conformo, y no sabes lo libre que te deja saber eso", admite.

"Intento buscarle a la vida pequeñas cosas buenas porque ya es bastante dura como para endurecerla más"