Empoderamiento femenino en plena selva amazónica

Jaeuneka ushigua supo salir del maltrato al que le sometió su marido y ahora imparte talleres a mujeres indígenas

22.07.2020 | 12:17
Mujeres durante una sesión de empoderamiento, en Ecuador.

Cada domingo Jaeuneka Ushigua, una mujer de la nacionalidad Sapara de Ecuador, reúne en círculo a las mujeres de su comunidad y aldeas vecinas, un sencillo gesto que busca empoderarlas y generar un cambio en la sociedad indígena de la Amazonía.

Una a una comienzan a relatar sus vivencias siguiendo el turno fijado por esta mediadora espiritual, que aprovecha para tirar del hilo hasta que este cede y una de las participantes hace catarsis y rompe a llorar en un campo abierto.

En este caso, se trata de una disputa entre mujeres en otra comunidad de la misma nacionalidad indígena compuesta por apenas 570 personas, pero el lamento conmueve los corazones de todas las participantes que, al finalizar la sesión, se funden con la malherida en un fraterno y comunal abrazo, una suerte de "no estás sola, estamos contigo" que no necesita de traducción.

"Las mujeres somos importantes para el pueblo Sapara porque somos la tierra, cuidamos de la selva y la naturaleza, y alimentamos a nuestros hijos", defiende con una voz apartada de estridencias Jaeuneka, que en su casi extinto dialecto que solo hablan tres personas, significa Tabaco.

Pese a su tenue voz, la fortaleza de esta mujer de 42 años, convertida en líder femenina y partera ocasional del asentamiento de Llamchamacocha, es poco común entre sus congéneres.

Su vida es la de una mujer que pensaba que los maltratos de su marido eran normales, hasta que un día dijo "basta" y supo darle la vuelta a su situación y, de paso, a la de todo un pueblo.

Pero si es difícil para una mujer poder salir del círculo de las violencias de género, para las indígenas y afroecuatorianas en Ecuador, el grupo étnico más vulnerable porque las sufren aproximadamente 7 de cada 10, puede resultar misión imposible.

"Mi marido me maltrató mucho. Aguanté dos años", cuenta Jaeuneka con absoluta frialdad al describir las palizas a las que era sometida cuando su pareja llegaba ebrio al hogar. Su punto de inflexión llegó literalmente gracias a un sueño, ese mundo donde los saparos funden lo onírico con lo espiritual, en el que creen que hablan con sus antepasados y conocen su destino.

Jaeuneka comenta que un día se quedó dormida cuando su marido salió de casa "para ir a tomar", y en sus sueños sus abuelos le preguntaron qué le había sucedido a aquella niña tan fuerte y llena de energía: "¿Dónde está tu valentía?, todavía eres esa niña fuerte. Debes ir a la selva y conectarte con ella".

Tras ese episodio regresó del territorio Shuar de donde procede su marido, hasta su natal comunidad sapara, a orillas del río Conambo, para reflexionar y tomar conciencia de su deriva vital y recuperar fuerzas en pleno entorno selvático.

VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

En estos territorios aislados de la impenetrable Amazonía, donde no llegan las carreteras y los medios de subsistencia son precarios, las historias de embarazos que no llegan a término, muertes de neonatos y violencia intrafamiliar son conocidas.

Pero la capacidad de Jaeuneka de cambiar su propio curso y desterrar el tabú del machismo, la convierte en toda una autoridad.

La labor de esta mujer, que sana con plantas medicinales y cura con rape inhalado, ha sido vital en este pueblo originario, que según presume, es uno de los pocos donde hombres y mujeres comparten tareas y la crianza de los hijos.

Jaeuneka viaja de vez en cuando por el río hasta llegar a otras poblaciones de su nacionalidad o de otros territorios indígenas para reunir a las mujeres y predicar con su ejemplo su potente mensaje del empoderamiento, aunque no esté muy familiarizada con ese término ni conozca agencias como ONU Mujeres.