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Una veintena de jóvenes voluntarios trabajan en recuperar búnkeres del franquismo

06.08.2020 | 16:07
La consejera Ana Ollo con los voluntarios

Un total de 23 jóvenes voluntarios trabajan estos días en la localización y recuperación de búnkeres del franquismo en el Pirineo navarro, gracias al campo de voluntariado juvenil 'La frontera fortificada'.

Este proyecto está organizado conjuntamente por el Instituto Navarro de la Memoria y el Instituto Navarro de la Juventud y se desarrolla entre el 1 y el 15 de agosto en Bera.

Las personas participantes, de edades comprendidas entre los 18 y 25 años, trabajan en la limpieza, recuperación y documentación de una de estas fortalezas conformada por una galería excavada en la montaña que permitía tener un puesto de observación fortificado con una panorámica de 360º desde el pico de Peña Rata, ha explicado en un comunicado el Gobierno de Navarra.

Otra de las labores previstas es adecuar la senda de acceso desde la venta de Okalarre y las ruinas de los barracones del cercano campo de prisioneros de Kataliñenea. Este trabajo se complementará con explicaciones sobre la construcción de todas estas fortificaciones, documentación de la época, nociones básicas del registro arqueológico y diferentes visitas, entre ellas a la carretera entre Lesaka y Oiartzun a través del alto de Aritxulegi. Este camino fue construido por esclavos del franquismo, cuya memoria también se propone preservar el Instituto Navarro de la Memoria.

Este jueves, la consejera de Relaciones Ciudadanas, Ana Ollo, ha visitado el campo, donde ha podido conocer de primera mano la labor de los voluntarios y voluntarias. Este proyecto se enmarca junto con otros similares que se han desarrollado en otros lugares, como Burguete o Baztan. También han estado presentes el alcalde de Bera, Aitor Elexpuru, el director del Instituto Navarro de la Memoria, Josemi Gastón, y el director gerente del Instituto Navarro de Deporte y Juventud, Carlos Amatriain.

A pocos metros de la frontera con Francia, en Bera, entre pastos, bosques y montañas, se esconde un pasado de búnkeres de hormigón. Construidos desde fines de la década de 1930 y a lo largo de los años 40 y 50, representan el intento de la dictadura franquista por cerrar y fortificar la frontera franco-española mediante la construcción de miles de estructuras militares (más de 10.000) a lo largo de todo el Pirineo.

"A pesar de ser una obra inmensa permanece casi desconocida en la actualidad, por lo que la recuperación y limpieza de algunas de estas estructuras permite a las y los visitantes y habitantes de la zona acercarse a este pasado reciente pero en muchos casos oculto", ha destacado el Ejecutivo foral.