Nicolás Martínez Velilla: "La pandemia ha sido devastadora con los ancianos, no solo por las cifras de muertos"

07.11.2020 | 23:51
Nicolás Martínez Velilla, jefe de Geriatría del CHN

El jefe de Geriatría del CHN explica que "las medidas de confinamiento generan un deterioro funcional, que se suma a las consecuencias sociales y económicas"

En la semana anterior, se observó que los casos de covid-19 en mayores de 74 años aumentaron un 44% y que los positivos en residentes de centros sociosanitarios experimentaron un repunte, con 88 infecciones. Teniendo en cuenta que el riesgo de hospitalización entre los contagiados mayores de 85 años se situó en un 32%, así como que dos de cada diez afectados a partir de esa edad fallecieron, el jefe del servicio de Geriatría del CHN, Nicolás Martínez Velilla, advirtió de que "como sociedad debemos ser conscientes del peligro que entraña no respetar la normativa". Explicó que las personas mayores con coronavirus, además de la sintomatología habitual, presentan "otras manifestaciones atípicas, como delirium, deterioro funcional o cognitivo, cuadros de malestar general, incluso sin fiebre, o decaimiento". Y, para evitar que la fragilidad favorezca una peor evolución, consideró "fundamental establecer medidas destinadas a mejorar la situación funcional o cognitiva mediante programas de ejercicio multicomponente, una correcta nutrición, un manejo adecuado farmacológico y, evidentemente, seguir los consejos de los profesionales de salud pública, como es la vacunación antigripal".

Las personas mayores son uno de los sectores más vulnerables a la covid-19, ¿por qué les afecta tanto?

–Aunque dentro del ámbito de personas mayores incluimos a un grupo muy heterogéneo, en el subgrupo de los más ancianos suele ser habitual la presencia de múltiples enfermedades, como diabetes, hipertensión o desnutrición, fármacos y situaciones de deterioro funcional o cognitivo. Esto se suma a factores relacionados con la inmunidad y otros no tan médicos, como los aspectos sociales o económicos. Esta combinación de factores convierte a este sector poblacional en una diana para el SARS-CoV-2. Siempre que hago este tipo de afirmaciones recuerdo que incluso entre las personas más ancianas, existe un perfil con una excelente situación funcional y cognitiva, intentando evitar la estigmatización del anciano y vincularlo solo a situaciones de decrepitud.

¿Qué tipo de afecciones sufre el anciano que supera la covid-19?

–La situación clínica más habitual durante la infección aguda es la afectación respiratoria con neumonías que en ocasiones resultan fatales, aunque hemos ido aprendiendo a lo largo de esta pandemia que hay otras afecciones también muy importantes, como las cardiovasculares. Las secuelas posteriores son muy variadas, pero destacan la afectación respiratoria, cardiovascular y las alteraciones funcionales y cognitivas.

La consejera de Salud alertó de "un incremento de pacientes ingresados de más edad" y achacó el aumento de la incidencia a las reuniones familiares y a los ámbitos de confianza. ¿Es posible mantener el contacto con nuestros mayores y no generarles desprotección? ¿Cómo?

–La consejera tiene razón: nuestro propio entorno familiar y de confianza es el que provoca la transmisión de la enfermedad en numerosas ocasiones. Sin embargo, creo que no solo es posible, si no que es necesario mantener el contacto con nuestros mayores. Pero no siempre tiene por qué ser físico; las nuevas tecnologías nos ayudan a mantener ese contacto virtual que facilita sobrellevar esta situación que se prolongará todavía, al menos, hasta la primavera. Evidentemente no hay nada como el contacto físico, poder tocar a nuestros padres y abuelos, pero en estos momentos la prioridad es intentar que no se contagien, y es por ello que es de obligado cumplimento seguir las recomendaciones que han demostrado eficacia, como el uso de mascarilla, la distancia social o el lavado de manos. El daño que está generando el aislamiento de nuestros mayores es irreparable, pero los entornos en los que el virus se ha diseminado han sido devastadores. Sirva como ejemplo la letalidad que ha existido en los medios residenciales en los que hemos tenido brotes.

Salud se plantea volver a establecer horarios para los paseos de los mayores. ¿Lo ve conveniente? ¿Y establecer recorridos protegidos?

–Cualquier medida que estigmatiza a los mayores no me parece idónea a priori; es, como he comentado, vincular el concepto de anciano al de decrepitud. Pero es que en este contexto epidemiológico no nos queda otra alternativa que evitar que las personas mayores estén en contacto con posibles transmisores de enfermedad. No olvidemos que el coronavirus tiene un periodo de tiempo en el que puede ser transmitido incluso estando asintomático, por lo que la medida me parece apropiada. Además, estos paseos estimulan a desconectar del domicilio y realizar actividad física, socializando con las precauciones debidas. Por ello, estas medidas, que en otro contexto me parecerían ageistas, creo que son proporcionadas y deberían establecerse para todo tipo de colectivos vulnerables, como personas con alteraciones conductuales o enfermedades psiquiátricas.

¿Qué otras medidas se podrían tomar para mejorar su protección?

–La prevención de la covid-19 se basa en tres pilares: las medidas normativas, el sistema sanitario y la colaboración e implicación de la ciudadanía. Las medidas normativas tienen una respuesta variable, aunque algunas de ellas como el confinamiento domiciliario han demostrado ser eficaces para frenar la transmisión, pese a pagar un precio muy importante a nivel social y económico. Otras medidas como las restricciones en los aforos o en el número de personas reunidas también pueden modificar la transmisión, pero son insuficientes cuando el contexto epidémico excede los recursos sanitarios disponibles en cada región. Considero que es fundamental el diagnóstico precoz y aislamiento de los casos, así como el rastreo y cuarentena de contactos, especialmente en entornos como el residencial. Estas medidas son muy importantes porque cuando son instauradas de forma precoz pueden reducir los niveles de transmisión. A este nivel Navarra está destacando por el número de PCR realizadas. De forma retrospectiva se intuye que esta medida a nivel residencial habría modulado, al menos de forma moderada, el impacto y letalidad en el medio residencial durante la primera ola. En un marco teórico, podríamos reducir de manera muy importante la transmisión si consiguiéramos que los contactos estrechos de cada anciano fueran exclusivamente las personas convivientes y cuidadoras, y estos, a su vez, evitaran ser contacto estrecho de personas externas, ya que esto limitaría que la infección entrara en el domicilio. Pero los humanos necesitamos relacionarnos en sociedad. Especialmente la sociedad navarra es muy dependiente de esas relaciones interpersonales, de esos actos festivos públicos y familiares que tanto nos caracterizan. Es fundamental restringir o suspender estas reuniones y eventos, que han demostrado ser uno de los principales focos de transmisión. Incluso, si es necesario, sería partidario de utilizar a los medios de comunicación para hacer campañas similares a las que veíamos para prevenir los accidentes de tráfico y que tanto nos impactaban. A veces observar la cruda realidad de los efectos de esta enfermedad es más eficiente que muchos mensajes escritos. Muchos de los negacionistas cambiarían de opinión si vieran lo que ocurre realmente en una planta covid. Además, sería partidario de incrementar las sanciones a quienes no cumplen la normativa. En ocasiones, lamentablemente, el bolsillo curiosamente abre más rápido el razonamiento que las evidencias científicas.

¿Qué repercusiones está teniendo la pandemia en el anciano? ¿Ha cambiado el perfil del paciente?

–En poblaciones tan vulnerables como los ancianos, las medidas de confinamiento generan un deterioro funcional que se suma a las consecuencias sociales y económicas. Además, en numerosas personas con demencia hemos apreciado un incremento notable de situaciones de descompensación con trastornos conductuales abigarrados y de difícil manejo, con la dificultad añadida de las limitaciones que supone la imposibilidad de salir de los domicilios. Es en estos casos donde la normativa debería adaptarse para facilitar la conciliación entre las necesidades epidemiológicas y los aspectos clínicos. Estamos presenciando también situaciones en las que los pacientes, bien por miedo o por inseguridad, tardan en llegar a un diagnóstico precoz. Se percibe que la situación clínica de las personas es de mayor complejidad; todo el mundo intenta evitar el ingreso, pero las situaciones no covid siguen estando ahí y debemos optimizar los recursos sanitarios para poder seguir atendiéndolas.

¿Cómo deben afrontar las personas mayores este otoño-invierno?

–Sin miedo, pero con respeto a una enfermedad que puede ser letal. También es fundamental transmitir un mensaje de esperanza; yo apuesto por pensar en una primavera en la que, por múltiples factores, volveremos a tener una "nueva normalidad". Pero va a ser un invierno de adaptaciones a nuevos contextos en los que nuestros mayores tendrán que aprender aspectos de autocuidados, de telemedicina, de adaptaciones del entorno, de modelos de convivencia. Es necesario que los ancianos confíen en los profesionales de Atención Primaria, a los que debemos cuidar y mimar para que den lo mejor de sí durante este largo periodo.

¿Qué valoración hace de la situación que deja la epidemia a los ancianos?

–La pandemia ha sido devastadora; no solo en cifras de mortalidad, deterioro funcional o cognitivo, sino también en aspectos sociales, de soledad o aislamiento, y en aspectos económicos. Estos ancianos son los mismos que sacaron adelante nuestra sociedad, los que nos han permitido que disfrutemos del elevado nivel y calidad de vida actuales y que disfrutemos de una democracia o del sistema sanitario y social. No podemos dejarles de lado; nuestra sociedad tiene que dejar bien claro el valor que nuestros ancianos tienen en ella y tomar decisiones acordes a esta realidad.


"Se ha creado la figura del geriatra consultor"


¿Cómo valora la atención sanitaria que están recibiendo las personas mayores en las residencias navarras?

–Ha existido una importante polémica a nivel nacional con el tema del medio residencial, usándose argumentos que metían en el mismo saco a todas las residencias. Soy consciente de que algunas residencias en Navarra tienen ciertas limitaciones de recursos, pero creo que sería injusto no reconocer el tremendo esfuerzo y calidad de atención que han proporcionado. La gran mayoría son centros excelentes y han proporcionado una atención admirable dentro de sus posibilidades. Pero también hay que ser autocríticos con el sistema sanitario; no podemos pretender que las residencias asuman situaciones como las generadas por el coronavirus sin dotarlas de los recursos humanos y económicos necesarios. Visto a posteriori, probablemente la atención que dimos en la primera ola hubiera sido diferente. La infraestructura, actividad y acceso a los medios de protección debería haber sido una prioridad para controlar el efecto devastador del coronavirus. Además, realizar pruebas diagnósticas y cribados rutinarios a los residentes y al personal son indispensables para gestionar de forma ágil y eficiente este entorno, y deberíamos priorizar dichas pruebas para garantizar una atención precoz y evitar la extensión de brotes.

¿Cómo ha afectado la covid al servicio de Geriatría del CHN?

–Durante la primera ola, además de contribuir a los equipos covid con personal específico, nos desplazamos a la Clínica Ubarmin con compañeros de Medicina Interna para atender a los pacientes no covid. En esta segunda ola hemos aprendido que el valor añadido de la Geriatría destacaba en ancianos frágiles como los ubicados en el medio residencial y se ha creado la figura del geriatra consultor que, de la mano de Medicina Interna, Hospitalización a Domicilio, Atención Primaria, los profesionales de los centros residenciales y servicios sociales, están coordinando dicha atención. Quiero destacar que estos profesionales están consiguiendo una gestión más eficiente de los recursos y unos mejores resultados clínicos. A pesar de la apuesta de los responsables sanitarios por incrementar las plazas de Geriatría, nos hemos visto sin la posibilidad de poder cubrirlas, por lo que en el futuro será fundamental incrementar la formación de especialistas en Geriatría, Medicina Interna y Atención Primaria.

"No hay nada como poder tocar a nuestros padres y abuelos, pero en estos momentos la prioridad es que no se contagien"

"Los ancianos deben afrontar el invierno sin miedo, pero con respeto a una enfermedad que puede ser letal"

"Muchos de los negacionistas cambiarían de opinión si vieran lo que ocurre en una planta covid"