Yesa, 20 años de una piedra

22.05.2021 | 18:04
Estado que presentaba el embalse de Yesa el día que se inició el recrecimiento.

El 18 de mayo de 2001 el entonces ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, puso la primera piedra del recrecimiento del embalse. La obra hoy inacabada sigue cuestionada por su inseguridad y despilfarro.

En lo que al recrecimiento del embalse de Yesa se refiere, todo lo que llevamos de siglo XXI es un cúmulo de movilizaciones, expropiaciones, informes técnicos, inversiones de urgencia y aumento presupuestario. Los problemas geológicos derivados de la inestabilidad de las laderas donde se asienta la presa han retrasado sus obras y multiplicado por cinco su presupuesto. Desde su adjudicación en el año 2000, ha pasado de 100 a 450 millones de euros, gran parte de ellos destinados a intentar lograr una seguridad "que no se puede garantizar", mantiene en la actualidad el geólogo e investigador Antonio Aretxabala.

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En el resumen de estos 20 años, señala "hitos importantísimos", que han demostrado el riesgo evidente para la población. El primero, el hecho de que en 2009, fecha incumplida de entrega de la obra, la CHE reconoció serios problemas. Otros destacados son:el papel de la Directiva Marco Europea del Agua (DMA), anulación de los embalses de Mularroya y Biscarrués, el desastre de 2013 con la rotura de la ladera que obligó a evacuar las urbanizaciones, el informe del Ayuntamiento de Sangüesa ( 2015) que indica como única solución de seguridad no rellenarlo.

En los años sucesivos ,apunta, son relevantes los informes del Tribunal de Cuentas (2017) que lo pone como ejemplo "de despilfarro y de no contribuir al bien común", así como el del Gobierno de Navarra" que indica factor de seguridad, 1 pelado". Finalmente, hay que añadir los informes de la Fundación Nueva Cultura del Agua con la Universidad de Zaragoza (2020) y la presentación en el Parlamento de Navarra del informe del Ayuntamiento de Sangüesa encargado a la UPV/EHU, coincidente con la Fundación en que la ladera se sigue moviendo y que su deslizamiento provoca inseguridad.

"Que la ladera se mueve es hoy un consenso, como que el proyecto se ha llevado una ingente cantidad de dinero público cobrado en muchos casos para decir mentiras" , manifiesta.

Protestas vecinales contra las obras.

Los últimos meses están marcados por el silencio y el retraso en la entrega del informe definitivo con el cuarto modificado y el del Colegio de Ingenieros, Caminos, Canales y Puertos, "necesario para continuar", según declaraba la ministra Teresa Ribera en octubre del pasado año.

"El informe va a decir que hacen falta más obras que garanticen la seguridad, porque para eso se está haciendo un cuarto modificado", adelanta Aretxabala. Añade que el que no se haya tenido en cuenta el movimiento del agua y otros datos ecológicos importantes, demuestra "que se ha subestimado el estudio geológico".

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Cuestión social Estas cuestiones técnicas son para el sismólogo tan importantes como las sociales. "Hay una generación mayor de edad, que ya vota, y que ha vivido con el recrecimiento del embalse como parte del paisaje, de manera inconsciente", significa. Afirma que el impacto económico y social de su afección a Yesa y a Sangüesa nunca se trató. "Nadie ha hecho las cuentas y tampoco han gozado de mucha solidaridad en la zona", deja caer.

Confía Aretxabala en que nuevos tiempos traen nuevos conceptos de ecología, medio ambiente y calidad del agua; en sentencias de la Audiencia Nacional que son aviso a navegantes. "Sabemos que el agua tiene que ser limpia, los ríos tienen que correr y estar vivos. ¿Qué puede haber más por encima del interés general?", cuestiona.

Acto alternativo a la primera piedra del recrecimiento.


YESA no La iniciativa ciudadana Yesa+No comenzó su andadura en 2007 y 2013 marcó un antes y un después en su actividad y credibilidad. "Las grietas en las urbanizaciones evidenciaron el peligro y despejaron dudas sobre la seguridad", recuerda desde Sangüesa Iker Aramendia, para quien este tiempo les ha dado la razón.

"Pararlo sería un gesto de valentía política y nos ahorraría un montón de dinero. A estas alturas, nadie se cree que vayan a llenarlo, pero lo queremos por escrito", reclama. Considera que sería muy preocupante y que solo conseguirían llenarlo una vez cada diez años esquilmando a los ríos Esca y Aragón ( 80% de su caudal). "Este es un momento crítico porque los problemas técnicos hacen que el proyecto sea cada vez más complejo y caro y que el objetivo de recrecer esté cada vez mas lejos", declara convencido, mientras alimenta la esperanza de que "no lo rellenarán".

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