El tiempo no solo pasa, también deja huellas. Algunas se diluyen en la rutina mientras que otras quedan impresas en la retina colectiva a través de una cámara. De esta forma, Navarra: 2025 en imágenes atraviesa esa idea: un ejercicio de memoria visual con el que la Asociación de Reporteros Gráficos de Navarra (Aregna), en colaboración con Ámbito Cultural de El Corte Inglés, invita a detenerse, mirar atrás y recorrer, imagen a imagen, un año marcado por sobresaltos, símbolos y tradición. Como un apagón con el que se paralizó la vida cotidiana, la visita de los Reyes, que colocó a la Comunidad Foral en el foco institucional, o las lágrimas de la presidenta María Chivite durante una comparecencia al referirse a su "compañero y amigo" Santos Cerdán.
Se trata de "un proyecto muy especial porque empezó siendo una exposición más, pero, nueve ediciones después, se ha convertido en la actividad principal de Ámbito Cultural", ha enfatizado Miguel Bados, director de Comunicación y Relaciones Institucionales del Corte Inglés. En ese sentido, la exposición cumple con dos objetivos. Por un lado, recoger "todo lo que ha sucedido a lo largo del año" para "pararnos a pensar" y reflexionar y, por otro lado, poner en valor a todas y todos los fotoperiodistas, que son los "primeros en llegar a las noticias, los que están en la calle y los encargados de trasladar a la sociedad las imágenes y noticias que nos afectan", ha añadido.
En esta ocasión, la exposición cuenta con 31 imágenes dispuestas por temáticas (paisajes naturales, actividad deportiva, Sanfermines —momento en el que todo Pamplona se convierte en una imagen—, sucesos y asuntos laborales —como la explosión de gas de Noáin, que el 13 se cumple un aniversario del siniestro, o el cierre de BSH—, actos vinculados con la tradición navarra o la actualidad política). De normal, estas fotografías suelen acompañar un texto y, hasta el próximo 28 de febrero, lucirán solas las paredes de una de las salas de la octava planta de El Corte Inglés. "Nuestro objetivo es que las imágenes hablen por sí solas", ha expresado José Carlos Cordovilla, fotógrafo y miembro de Aregna.
Un oficio que peligra con los teléfonos móviles
Pero muchas veces, y como consecuencia del auge de las nuevas tecnologías —de que cada vez se tomen más fotos con teléfonos móviles—, es cada vez más frecuente que los medios de comunicación publiquen fotos que no son obra de estos profesionales. "Muchas veces surgen imágenes que, para nosotros, son difíciles de conseguir porque no estamos en los momentos exactos del suceso. Los medios deberían tener un filtro ético para que no se publiquen todas las instantáneas que llegan", ha criticado. Asimismo, esto también se puede vincular con instituciones, marcas y empresas que exigen un control sobre la imagen que prevalece sobre la información. "Estamos viendo que no se nos deja hacer nuestro trabajo. Por ejemplo, llevamos tres conciertos en el Navarra Arena en el que no se nos ha permitido el paso a los fotoperiodistas", ha señalado. Y, si pueden hacerlo, les obligan a enviar las imágenes antes a los promotores, para que decidan cuáles se pueden publicar. Varios días después. "Y eso va contra la esencia del periodismo y de la actualidad". En definitiva, una batalla entre las imágenes promocionales, la propaganda y el fotoperiodismo.
Por su parte, Mikel Izura, videógrafo de Festaro, es uno de los tres que ha incluido vídeos en la exposición para enseñar y contar, de otra manera, la actualidad. En su caso, además de material audiovisual vinculado a la fiesta, también quiso mostrar imágenes más duras, como el momento de la agresión que sufrió el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, durante la procesión del 7 de julio, o los altercados en la Universidad de Navarra a raíz de la visita de Vito Quiles, con el objetivo de ejemplificar "hasta dónde nos podemos llegar a meter para conseguir la imagen". "Se suele ver todo lo bonito, pero también las dificultades que sufrimos en situaciones de conflicto a nivel de seguridad y protección", ha apuntado.
En el caso de Jesús Caso, fotógrafo de Diario de Navarra, también hizo énfasis en que, detrás de todas las imágenes bellas e impactantes, hay "horas y horas" de ruedas de prensa y mucho trabajo. De esta forma, sería conveniente situar la labor de los fotoperiodistas en el lugar que se merecen y destacar su relevancia para los medios y la sociedad navarra. "Sabemos que no es el mejor momento para la prensa y las imágenes, pero no podemos perder la fidelidad y el valor de nuestro trabajo, que es esencial".
La crudeza de las imágenes
Por otro lado, no todas las imágenes son fáciles de sostener. La exposición también obliga a mirar la parte más áspera de la profesión: los sucesos, las emergencias y el dolor. Fotografías tomadas a pie de calle, a veces a metros del desastre, que muestran casas ennegrecidas, paisajes devorados por el fuego y miradas rotas tras la cinta policial. Son momentos que incomodan porque recuerdan que, mientras la vida seguía, hubo quienes lo perdieron todo o estuvieron a punto de hacerlo.
Para los reporteros gráficos, captar esas escenas es un ejercicio de resistencia emocional y empatía. "No es nada fácil. Sobre todo, porque la cámara a veces supone un escudo ante las situaciones de rabiosa actualidad a la que nos enfrentamos", ha explicado Cordovilla. "Nuestra labor como fotoperiodistas es fundamental desde la ética para fotografiar lo que sucede. Reflejar el dolor de la gente, pero con respeto. Sabemos dónde poner los límites".
De esta forma, Navarra: 2025 en imágenes no es solo una exposición, sino un archivo emocional de lo que se va. Un recordatorio de que cada fotografía encierra un instante irrepetible y de que, gracias a quienes estuvieron allí para contarlo, el tiempo no pasa sin dejar testimonio. Ahora, solo queda no olvidar.