Ópera para todos

Los jóvenes músicos del Campamento de Música Atrilia apostaron una vez más por la inclusión y el respeto con un concierto solidario en beneficio de Anfas que tuvo lugar la noche del sábado en la Casa de Cultura de Burlada

10.02.2020 | 01:15
Los miembros del Campamento de Música Atrilia, durante la represencación de 'El Gigande Egoísta' en la Casa de Cultura de Burlada.

"Integración y compañerismo". Estos son según la directora del Campamento de Música Atrilia, Sonia Royo, los dos objetivos de la asociación, que este sábado ofreció una ópera solidaria en beneficio de Anfas en la Casa de Cultura de Burlada.

El campamento, que tuvo lugar la semana pasada en la localidad palentina de Astudillo, celebra este año su decimotercera edición "y qué mejor forma de hacerlo que con un espectáculo de calidad y para toda la familia", expresa su directora en referencia a El Gigante Egoísta, la ópera inspirada en la obra homónima de Oscar Wilde. Un elenco de sesenta jóvenes músicos, de entre 8 y 22 años, junto a monitores y padres de familia hicieron posible en una semana la coordinación musical del espectáculo, así como de la escenografía y el vestuario del que, según su compositor Íñigo Casalí, "es más un musical para niños que una ópera".

Pero no todo es diversión. El Gigante Egoísta trata el tema del bullying o el acoso como algo traumático para su protagonista. La ópera narra cómo, gracias al cariño y la aceptación de los niños, el gigante logra cambiar su forma de ser al darse cuenta de que no todas las personas son malvadas.

Según explicó Casalí (Pamplona, 1972), "el gigante posee un carácter pedagógico y poético pero a la vez dramático, y qué mejor para una ópera que el contraste entre la bondad y la maldad humana". Asimismo, el tema del bullying no aparece de forma explícita en la obra de Wilde y es por ello que, al momento de estructurar la narrativa, Casalí indagó sobre aquello que hacía al gigante ser tan desagradable. Fue así como descubrió que, cuando este era pequeño, los demás niños se reían de él por su gran tamaño. "Fue esta diferencia la que me hizo comprender por qué aquel ser sentía tanto rencor hacia la humanidad", expresa el compositor pamplonés.

Con respecto al proceso de adaptación, Casalí recuerda que se centró fundamentalmente en observar aquello que podía extraer del cuento a nivel coral, dramático y musical. "En el espectáculo hay una obertura y luego aparecen los niños en escena para, acto seguido, dar paso al gigante y, finalmente, los jóvenes tienen su propio coro tras ser expulsados por la criatura", explica. A su vez, la ópera incluye personajes alegóricos como el viento, la nieve y el granizo que también aparecen en el cuento y que sirven de hilo conductor de la historia. "Estos son personajes que, por su frialdad, conviven sin problemas con el gigante. No obstante, estos tratan de hacerle cambiar su carácter pero finalmente son los niños los que lo consiguen", apunta Casalí. "También hay dos elementos poéticos importantes como son el invierno y la primavera, que simbolizan la tosquedad del gigante y la pureza de los niños, respectivamente", añade.

UNA SEMANA ESTRESANTE

Por su parte, Sonia Royo destaca la labor de Míriam Mendibe, una de las madres de familia que ejerció de coreógrafa, médico y cocinera simultáneamente. "Míriam podía estar en la cocina mientras un niño se le acercaba para decirle que se había hecho daño en la rodilla. Era agotador". "Fue una semana muy estresante en la que tanto Íñigo como yo y los demás monitores teníamos que estar al tanto de todo lo que ocurría", recuerda. No obstante, confiesa con alegría que "tanto el campamento como la ópera no hubieran sido posibles sin el apoyo incondicional de los padres". Sin embargo, Royo resalta la dificultad de esta edición, pues nunca antes habían montado un espectáculo en tan poco tiempo.

Por otra parte, explica que Atrilia tuvo su primer contacto con Anfas hace trece años en un encuentro en la capital navarra. "Al enterarme de que íbamos a coincidir, me puse inmediatamente en contacto con ellos, pues me interesaba que nuestros niños y niñas aprendieran a relacionarse con gente no solo de distintas edades sino también con otras condiciones físicas y mentales", apunta. "Fue muy bonita la experiencia; los niños hicieron muy buenas migas entre ellos y aquello nos permitió conocer a Blanca Chicote, la niña saxofonista con síndrome de Down que nos acompañó el sábado en Burlada", apunta.

De la mano de esto, Royo advierte la importancia de que los niños y niñas convivan con realidades distintas "para evitar que se conviertan en "gigantes egoístas", comenta entre risas. "Fue por este motivo por el que decidimos hacer un espectáculo que tratara el tema del bullying de forma entretenida y didáctica, utilizando la música como medio y nunca como fin", señala.

Con respecto a futuros proyectos, Royo afirma que se mantendrán inactivos durante el año, con excepción del mes de diciembre en el que ofrecerán un concierto navideño en el Palacio del Condestable. Asimismo, adelanta que el próximo verano actuarán en la Casa de Cultura de Lodosa y en las localidades palentinas de Itero de la Vega y Astudillo.

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