caza y pesca

Malestar en los cotos ante la ineficaz gestión del Gobierno frente a los daños agrícolas

Los cazadores critican las medidas tomadas y la tardía aceptación de la ayuda que ofreció el sector

17.05.2020 | 00:58
Alcachofas comidas por los conejos. Foto: cedida

pamplona – Muchas sociedades de cazadores de la Ribera se están viendo durante el estado de alarma en una complicada encrucijada, puesto que en sus cotos se han generado graves problemas por los daños en la agricultura de especies cinegéticas, pero el Gobierno de Navarra les impidió hasta la semana pasada salir a controlar las poblaciones de estos animales.

Esta tesitura, motivada por la ineficaz gestión del Ejecutivo foral, ha ocasionado dos importantes consecuencias. Por un lado, se ha intentado que las sociedades de cazadores continuaran acarreando la responsabilidad de compensar las pérdidas al agricultor, pese a arrebatarles los instrumentos para prevenirlas; y, por otro, se ha descuidado el control poblacional de especies como el conejo o el jabalí, que van a conllevar desastrosos resultados los próximos meses.

Hasta tres resoluciones tuvo que publicar el departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente para tratar de cumplir sus dos objetivos: no dedicar partidas económicas para compensar a los agricultores por los daños y no aceptar la colaboración de los cazadores, escudándose en las medidas sanitarias, aunque otras comunidades autónomas ya habían permitido salir al campo a los profesionales más capacitados para esta tarea, los cazadores. Por este orden, guardas, policías forales y agricultores y ganaderos con licencia de caza evidenciaron que las medidas emprendidas en Navarra no eran sino meros parches, incapaces de hacer frente a la adversidad.

Esa es, al menos, la opinión de algunos de los responsables y guardas de cotos más afectados por estos daños. En Cintruénigo, por ejemplo, el presidente de la sociedad de cazadores, Jesús Trincado, alerta de que la magnitud de la situación se está empezando a conocer ahora. "Hay mucho agricultor pequeño que ha estado confinado y que, ahora que ha vuelto al campo, es cuando nos avisa de los daños. En estos dos meses, el guarda ha intentado ayudar a todo el que lo ha pedido, pero un solo guarda no vale para todo un coto. Está claro que deberían haber dejado salir antes a los cazadores para que controlaran las poblaciones, aunque hubiese sido por sorteo o por algún otro método", expone.

En este momento, sus 160 socios se preparan para el arduo trabajo que les espera por delante. "Para las viñas, deberemos preparar diversas cuadrillas e ir acudiendo por nivel de urgencia. Aquí estuvieron trabajando un empleado del Ayuntamiento y un guarda, pero, ¿no hubiera sido mejor un cazador de la sociedad, que conoce los caminos y sabe perfectamente dónde están los focos?", se pregunta.

Félix Arcos González, presidente de la sociedad de cazadores de Andosilla, secunda sus opiniones. "No me ha parecido bien la actuación del Gobierno de Navarra. Para empezar, tuvimos que contratar a otro guarda, lo que nos va a acarrear un incremento de los gastos. Por otro lado, y como es lógico, la Policía Foral tiene labores más importantes que hacer en el estado de alarma. Y, por último, autorizaron a los agricultores con licencia de caza, lo que ha generado una terrible injusticia con los que no disponían de ella. Ahora, podemos actuar los cazadores, pero es muy tarde", afirma. En su opinión, los mayores quebraderos de cabeza están por llegar. "No hemos controlado las poblaciones durante este tiempo de cría, así que, para cuando llegue la época de caza, el número de animales será mucho mayor. Esto se puede ir de las manos muy fácilmente", sentencia.

Los guardas de los cotos, que han vivido en primera persona la evolución de esta coyuntura, critican a su vez el rechazo a la ayuda de los cazadores. Desde Fitero, Miguel Vallés explica que en su coto se han intentado controlar las poblaciones, "pero a base de gastar dinero" y, aun así, "no hemos hecho más que acciones puntuales en las zonas donde más urgente era, pero siempre a toro pasado". Asimismo, describe que "si cien cazadores no son capaces casi de evitar los daños, imagínate dos guardas". "Está claro que en Navarra se ha actuado tarde y, por supuesto, se debería haber permitido cazar a los cazadores, que para eso son los profesionales del sector", apunta. Del mismo modo, alerta de lo que se avecina: "Como se nos ha ido de la mano el tema de los conejos, en la próxima plantación es cuando se verán el problema real y las consecuencias de no haber actuado a tiempo".

Su homólogo en Corella, Cristian Navarro, recuerda que las sociedades de cazadores no tienen ánimo de lucro y que han debido gastar recursos en contratar más guardas, cuando eso no era una solución eficaz. "Las herramientas de las que disponemos para controlar la población de conejos son los cazadores; en Corella, 250 personas que cazan toda la temporada con perros y hurones, aparte del control nocturno que desarrollamos los guardas. Si con todos estos medios ya es difícil atajar el problema, sin el apoyo de los cazadores es imposible", resume.

"Sabemos que lo primordial es la salud, pero se podría haber permitido salir a los cazadores, con ciertas condiciones, para que los agricultores no hubieran sufrido tantas pérdidas. A día de hoy nos espera muchísimo trabajo. Es importante resaltar que lo que hacemos ya no es una afición, sino una obligación y un compromiso que tenemos con los agricultores, porque la situación se ha vuelto insostenible", concluye.