Música

Chica Sobresalto, licenciada ‘cum laude’

14.07.2020 | 01:36
Chica Sobresalto, durante el concierto que ofreció el pasado sábado. Foto: Iñaki Porto

CONCIERTO CHICA SOBRESALTO

Fecha: 11/07/2020. Lugar: Ciudadela. Incidencias: El concierto formaba parte del ciclo de actividades culturales Ciudadela 2020. Asistieron más de seiscientas personas, las entradas se agotaron en menos de una hora. Chica Sobresalto (Maielen Gurbindo), guitarra y voz. Leire Celestino, piano y coros.

"no sé por dónde empezar, no tengo el orden por virtud". Así comenzó su actuación Maialen, guitarra acústica en ristre, acompañada por Leire Celestino al piano. Pues para no saberlo, desde el inicio se le vio muy atinada y cómoda en su maravilloso caos particular. Ya en esa primera canción condujo su voz hasta el desgarro, mientras el público asistía, en su gran mayoría, en completo silencio, casi extasiado. Entre tema y tema, todo eran ovaciones, carcajadas y aplausos. Seguramente será el efecto de su periplo televisivo lo que provoque reacciones tan enfervorizadas; es posible, aunque, en lo que a ella respecta, parece que su estancia en la academia no la ha cambiado en lo esencial. Quizás le haya dado más tablas a la hora enfrentarse a grandes audiencias, pero, afortunadamente, sigue manteniendo el mismo discurso artístico. Y lo que en ella es casi más importante, la misma simpatía, jovialidad y espontaneidad innata. Eso es lo que hace de Maialen una artista diferente y única, lo que le da personalidad. La clave de su carisma, para bien y para mal.

Tras un arranque en el que la nota dominante fue la intensidad, el tono cambió con la desenfadada Mejor que nadie, tema con el que hace años se presentó a un concurso de karaoke en Itaroa (y no pasó de la primera ronda, confesó). Antes de interpretar la emocionante Oxígeno, dijo que no se le daba bien escribir canciones de amor, pero, a juzgar por los aplausos del respetable, los allí presentes no estuvieron de acuerdo con esa afirmación. También insinuó que no se le daba bien cantar en inglés, pero su versión de Lonely boy, de The Black Keys, sonó estupendamente.

En el tramo siguiente, Leire se retiró del escenario para que Maialen interpretase con su guitarra Selección natural y Lo que se mueve; fue la parte más desnuda y emocional de la actuación, la de las letras más sentidas e intimistas, la que nos permitió escuchar hasta su respiración. Acto seguido, todavía sola pero de forma mucho más enérgica, se arrancó con Perdóname, cuerpo y Oxitocina, posiblemente la pieza más aplaudida de la noche y en la que el público más se involucró.

Lo mejor del concierto llegó con la dupla que formaron La melodía, precedida por una bellísima introducción al piano a cargo de Leire (¡Qué buen papel desempeñó a las teclas y a los coros!), y Sargento de hierro, descomunal canción de Morgan que ellas dos hicieron suya de forma majestuosa. Casi a la misma altura rayó Navegantes, muy coreada. El trabajo estaba ya hecho, solo quedaba rematar la faena para poner la guinda a una brillante actuación, y lo hizo con la breve Disnea y, a petición popular, Fusión de núcleo, otro de sus temas más populares (y eso que todavía no está grabado en disco). Fue el final de su fiesta de licenciatura. En el mundo del Arte, los títulos no los otorga ninguna academia, sino el público. Y Pamplona, su Pamplona, licenció cum laude a Maialen. Ahora empieza la verdadera carrera, la de verdad. Sus éxitos serán nuestro disfrute.

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