'Before i die', la cruda realidad a la que se enfrentan las mujeres de Kenia

La obra de Iker Esteibarlanda, nominada al Goya, plasma la vida en el lago Victoria que vive de la pesca y vende a la mujer por sexo

02.01.2021 | 23:57
Dos hombres pescan en el lago con red.

pamplona – Un fondo oscuro donde solo se divisan unos puntos blancos que brillan, así es como nace el segundo cortometraje de Iker Esteibarlanda, Before I die, que puede convertirse en candidato al Premio Goya al Mejor Cortometraje Documental de este año. "Todo esto nació con la curiosa escena de unos pescadores trabajando de noche con luces para llamar la ateción de los peces", comentó Esteibarlanda.

El artista residente en Navarra, de 28 años, y Nazareht Torres cuentan que en el lago Victoria, lugar de desarrollo del cortometraje, la pesca es el único medio de supervivencia, y los hombres son los que se encargan de realizar esta actividad. Before I die viaja a una pequeña isla del lago Victoria, en Kenia, de 60 kilómetros cuadrados y 30.000 habitantes, que viven fundamentalmente de la pesca, una actividad a la que solo tienen acceso los hombres, mientras que las mujeres y las niñas, que quedan al margen de esta economía, son vendidas como mercancía a cambio de pescado y violadas por los propios pescadores.

"Nosotros queríamos documentar una realidad, una verdad que estaba oculta bajo el silencio de estas mujeres. Cuando comenzamos a rodar los primeros días, algo no iba bien, y es que no había historia que contar", confesó Iker. Ellos eran conscientes de lo que sucedía en la isla, pero no podían plasmarlo ya que nadie se atrevía a decir nada.

"El silencio absoluto alrededor de esta realidad era descorazonador. Hablamos con decenas de niñas, jóvenes y mujeres de distintas edades. Algunas nos contaron su historia y otras, sin decirnos nada, ya nos lo contaban todo. Era doloroso ver cómo las tradiciones culturales y la falta de afecto y protección hacia las hijas en las familias hacía que muchísimas niñas tuviesen miedo de contar qué les había ocurrido incluso a sus propios padres. El estigma estaba ahí, y esta ley del silencio agredía doblemente a las víctimas y las culpabilizaba, condenándolas a una muerte en vida", afirmó Esteibarlanda.

Las muejeres no tenían fuerzas para hablar de su situación, y el "pacto de silencio" que debían mantener, las retenía para sacar a la luz su verdad. Por eso, la protagonista del cortometraje da voz a todas esas mujeres que no pueden hablar.

"No queríamos enseñar el rostro de la protagonista por el mero hecho de preservar su intimidad y porque su testimonio podría ser el de cualquiera de las habitantes de la isla. F.A.A. (iniciales para mantener su anonimato) era una de ellas. Con las emociones a flor de piel, nos contó cómo su vida terminó el día en que siendo una niña fue violada y no pudo contárselo a nadie. Escucharla fue la experiencia más profunda y emotiva de todo el viaje. Nos sorprendió su sensibilidad y su capacidad de transformar sentimientos en palabras, como si jamás hubiese parado de pensar en ello, y fue ella quien nos hizo comprender lo que en realidad sentían todas las mujeres y niñas de la isla", comentó el director.

El reducido equipo tardó aproximadamente cuarenta días en llevar a cabo el rodaje en Kenia, donde realizaron varios intentos de recabar testimonios de mujeres, pero ninguno dio resultados. "No sé qué es lo que hizo que esta chica se abriera más. Fue impactante escucharla hablar y que contase su experiencia de una forma tan cruda. Lo que hizo con nosotros fue una especie de catarsis, se abrió en canal para explicarse, y creo que de algún modo eso le hizo liberarse", afirmó Iker.

En la película participaron artistas navarros como Maite Mutuberria, Mikel Sala y Natxo Leusa. "Ha sido un placer trabajar con gente tan profesional, y además, amigos. Todos han hecho un trabajo increíble y han puesto su corazón en ello. Creemos que esta película puede llegar a cambiar cosas, pero tenemos que llegar a más gente", comentó Esteibarlanda.

El pasado 16 de noviembre se conoció la noticia de que este cortometraje se encontraba entre los diez preseleccionados para competir por el Goya al Mejor Corto Documental. "Para las mujeres de esta isla es muy importante mostrar su realidad y ganar supondría abrir una ventana a la difusión", concluyó el director.

"Esta película puede cambiar cosas, pero tenemos que llegar a más gente"

Iker Esteibarlanda

Director