Más guerreras

25.02.2021 | 18:25
Portada del nuevo libro.

El proyecto colectivo 'Guerreras, Siempre estuvimos aquí' continúa con la publicación de un segundo libro en el que se recupera la voz, vida y trayectoria de siete personajes femeninos a la que la historiografía oficial ha sumido en el silencio

En 2018 vio la luz el primer volumen de Guerreras. Siempre estuvimos aquí, un proyecto que nació con la intención de rescatar a personajes femeninos que la historiografía oficial ha condenado al olvido, a pesar del relevante papel que jugaron en sus respectivas culturas. A través de aquel libro y del material gráfico y textil que se creó de manera artesanal para recompensar a las y los micromecenas que respaldaron la propuesta, conocimos a mujeres como Enheduanna, considerada la primera autora de la historia, ya que es la primera persona de la que se guarda registro que firmó un texto en escritura cuneiforme en la zona de Sumeria. También supimos de Hatshepsut, de Makeda, de Aspasia de Mileto, de Teano de Crotona, de Teuta de Liria y de Carmenta.

Pero aquella iniciativa no fue más que el primer paso de un proceso que ahora avanza, con la publicación del segundo volumen, que nuevamente ha sido financiado de manera colaborativa y que ya se puede encontrar en librerías de dentro y fuera de Navarra.

En la segunda entrega de la colección Siempre fuimos guerreras, las la/os 21 autoras/es e ilustradoras/es han viajado a la desembocadura del río Chicama, en el actual Perú, y al corazón hoy destruido de Siria. "También viajamos a la costa más al este del mediterráneo, a las Islas Británicas, y a la península Indochina. Por último, nos trasladamos a una larga línea dibujada en algún lugar del Pacífico, y a un lugar estratégico entre parques naturales en el corazón de México", cuenta Mónica Revenga, diseñadora, fundadora del Estudio Omapora y coordinadora del proyecto.

"Las mujeres de esta segunda colección, aunque han pasado a la historia, lo han hecho con una reputación dudosa; pues, como sabemos, la historia la suelen escribir los ganadores. Así pues, tenemos gobernadoras contestatarias al poder de Roma, féminas de la cultura Moche, sepultada bajo la prevalecencia de otras cuyos valores interesaba resaltar, lideresas rebeladas contra el manto de sistemas opresores, exploradoras, aventureras, brujas, hechiceras, mentirosas, traidoras, vengativas o sencillamente demasiado ambiciosas para ser mujeres", añade Revenga, que fue quien hace años prendió la mecha de esta propuesta que ha reunido a numerosas/os autoras/es y diseñadoras/es y que se ha inspirado y apoyado en el trabajo de tres estudiosas de este ámbito: Marga Sánchez Romero, arqueóloga y coautora de la web Pastwomen; Sandra Ferrer, historiadora y creadora del sitio Mujeres en la historia, y Ana López Navajas, autora de la tesis Las mujeres que nos faltan.

De Berenice de Judea a Malonalxóchitl


Así, en la segunda entrega de la colección Siempre fuimos guerreras, se rescata a siete mujeres que vivieron en nuestra era, desde el siglo I hasta el XV. Es el caso de la Berenice de Judea, consorte que vivió en el siglo I, quinta hija del rey Herodes Agripa I y bisnieta de Herodes el Grande, que, después de tres matrimonios forzosos y fallidos, decidió permanecer como reina al lado de su hermano, Herodes Agripa II, con el que gobernó. Y con 41 años se enamoró de Tito, hijo de Vespasiano y llamado a convertirse en emperador de Roma. Ella también soñó con ser emperatriz, pero el pueblo la rechazó y volvió a Judea.

Otra de las mujeres es Boudicca, que vivió en la misma época que la anterior, pero en Britania. Fue una reina guerrera de los icenos y acaudilló a varias tribus britanas, incluyendo a sus vecinos los trinovantes, durante el mayor levantamiento en Britania contra la ocupación romana, entre los años 60 del siglo I, durante el reinado del emperador Nerón. Su nombre significa victoria.

También está Trieu Thi Trinh, una guerrera del siglo III de Vietnam que logró, durante un tiempo, resistir al estado chino de Wu Oriental durante su ocupación de Vietnam. Una de sus citas más conocidas es: " Me gustaría montar tormentas, matar tiburones en mar abierto, expulsar a los agresores, reconquistar el país, deshacer los lazos de la servidumbre y nunca doblar la espalda para ser la concubina de cualquier hombre".

Por su parte, Zenobia, la reina guerrera, descenciente de Cleopatra, que desafió a Roma, liderando la sublevación de la ciudad de Palmira, que en el año 268 decidió aprovechar un momento de debilidad de Roma para sublevarse y crear su propio imperio. Zenobia destacó tanto por su cultura como por su habilidad militar en el 272 logró apoderarse de Siria, Egipto, Anatolia (o Asia Menor), Palestina y el Líbano. En el 270, incluso se proclamó reina de Egipto y llegó a acuñar monedas con su imagen.

Para conocer a La Señora de Cao hay que trasladarse al Perú del siglo V. Este es el nombre que se le da a una mujer de la cultura mochica descubierta el año 2006 por el arqueólogo Régulo Franco en el sitio arqueológico El Brujo (Huaca Cao Viejo). Su descubrimiento se compara con el del Señor de Sipán. Antes del hallazgo, se pensaba que solo los hombres habían ejercido altos cargos en el antiguo Perú. Se cree que la dama tenía el estatus de gobernante en la sociedad teocrática del valle del río Chicama y era considerada un personaje casi divino. El lujo de los adornos y vestidos que acompañan el fardo funerario de la mujer demuestran el alto estatus de la gobernante.

En el siglo VII encontramos a Ui-te-Rangiora, que fue una mujer y no un hombre, como se indica en la mayoría de las páginas de Internet si se busca su nombre. Según la tradición oral maorí, fue la primera persona en alcanzar las aguas antárticas, en el siglo VII. Se dice que lideró una flota de Waka t?wais hacia el sur internándose en el Océano Antártico hasta alcanzar "rocas que crecen fuera del océano, en el espacio más allá de Rapa". Esta podría ser una descripción del hielo marino y de icebergs.

Por último, un personaje de la mitología azteca, Malinalxóchitl, una hechicera, aunque también se le conoce como una diosa de las serpientes, escorpiones y de los insectos del desierto, que podía mandar sobre los animales. Aunque hay quien ha extendido la idea de que tenía un corazón lleno de maldad, en la tradición popular se la recuerda como una mujer sabia y hermosa que representa la esencia femenina del pueblo mágico de Malinalco.

  • Autoras/es. Mónica Revenga (Estudio Omapora-Diseño consciente); Izaskun Camarero (realizadora, editora y posproductora audiovisual); Ana Palacios-La Consuelito (diseñadora); Lorena González Ruiz (ilustradora); Mikel Rey Fernández (proyeccionista de cine y escritor); Maite Díez (ilustradora y diseñadora gráfica); Adriana Amador (arqueóloga e investigadora); Marta Gómara y Carolina Ruiz-Acción SI (gestoras culturales); Blanca Haddad (pintora y poeta); Edurne Maiona (escritora independiente); Montse Vives (artista plástica); Marta Valero (técnica de inclusión social y poeta); Garazi Valluerca (artista visual); Irati FG (ilustradora de novela gráfica); Amaia Garmendia (Noabai Facebook); Andrea Acedo (ilustradora y diseñadora gráfica); Robe Martínez (ingeniero, músico y escritor); Itziar Reparaz (ilustradora); Ramonak Artsx (artista autodidacta); Sarah Gallén (artista plástica); Naizu Mauleón (ilustradora); Eva Casero (psicóloga especializada en violencia de género); Rurru Mipanochia (artista visual); Lucía Ruiz Blanco (ilustradora); Edurne Abarzuza (patronista textil); Natalia Cardeñoso (educadora infantil); Daniela Hidalgo (correctora de datos).