De ruta por los vestigios de nuestro pasado

08.05.2021 | 19:31
Visitantes, retratados este sábado en la ciudad romana de Andelos, ubicada en Mendigorría.

Los recientes hallazgos del hombre de Loizu y el mosaico romano en Peralta han puesto a la arqueología en el foco del interés mediático. Hay mucho que visitar en Navarra, y muy atractivo. Este reportaje invita a ir de ruta por nuestro pasado.

El pasado oculto en el subsuelo es un tesoro fascinante que, si sale a la luz, nos habla de nosotros mismos. De aquellas comunidades que nos precedieron en las tierras que hoy pisamos. Con la arqueología en el interés mediático debido a hallazgos de gran importancia en las últimas semanas -el hombre de Loizu y el mosaico romano en Peralta- y en medio de una pandemia que nos invita más que nunca a redescubrir nuestro entorno más cercano y a disfrutar del aire libre, es un momento más que propicio para recorrer los yacimientos arqueológicos de Navarra.

Destacan los de época romana: Villa de Liédena, Villa de Arellano y ciudad de Andelos en Mendigorría, ciudad de Cara en Santacara y Santa Criz en Eslava, ya que, como apunta el arqueólogo de la empresa navarra Gabinete Trama Nicolás Zuazua, "durante muchos años, ya desde los 70 en algunos casos, se dio un impulso público importante a través de excavaciones sistemáticas financiadas por el Gobierno de Navarra y en muchos casos impulsadas y dirigidas por Mª Angeles Mezquíriz como directora del Museo de Navarra", cuyos estudios se han centrado sobre todo en la época romana, lo que hace que muchos de los yacimientos más excavados correspondan a esa época.

"También suelen ser las ruinas más monumentales y vistosas, ya sea por los edificios que se construían, los mosaicos, las grandes infraestructuras hidráulicas, etcétera", apunta Zuazua. Además de los yacimientos visitables, a través del Inventario Arqueológico, la herramienta del Gobierno foral para conocer estos enclaves, hay cientos de yacimientos catalogados por toda Navarra. "Es importante conocerlos para poder protegerlos, sobre todo ante obras públicas, construcción de infraestructuras, cambios de cultivos, furtivismo, etc. Pero es una herramienta de uso interno o de acceso a especialistas, ya que, si no, existe el peligro de que pueda servir a los furtivos, especialmente con detectores de metales para saquearlos, dañándolos irremediablemente", explica el arqueólogo.


Ciudad romana de Andelos: pudo tener 2.500 habitantes

El descubrimiento más notable en relación con la ciudad de Andelos, situada en Mendigorría y del siglo II a.C., es "su excepcional sistema de abastecimiento de aguas, una obra que comprende desde la captación hasta el centro de distribución en la ciudad: presa, depósito regulador y acueducto". Así lo destaca Katrin Setuain, de Guiarte Servicios Turísticos S.L., empresa que gestiona, además de Andelos, otros dos yacimientos: Las Musas y Rada (información sobre visitas a estos enclaves en www.guiartenavarra.com).

Es en los siglos I – II a. C. cuando la ciudad romana de Andelos vive su máximo esplendor, alcanzando la condición de civitas en el 74 d.C, así como un importante desarrollo urbano. Se calcula que Andelos pudo llegar a tener hasta 2.500 habitantes, distribuidos en diferentes barrios, calles y casas. La ciudad nos da muestra del urbanismo romano ya que se articula a partir de dos calles principales: el cardo maximus (dirección N- S) y el decumanus maximus (E- O). En este yacimiento se puede ver "un barrio residencial, con amplias casas, calles bien pavimentadas, edificios públicos y tiendas, y un barrio artesanal con almacenes e incluso una lavandería", cuenta Setuain.

Villa de las Musas: agricultura y vino

La Villa de las Musas de Arellano (S. I d.C. / S. IV d.C.) está ubicada en un entorno natural idóneo para el cultivo de la vid, el olivo, el cereal y los árboles frutales. "Este paisaje que disfrutamos hoy es casi igual al que habría hace dos mil años", destaca la profesional de Guiarte. Por este motivo, en torno al siglo I d.C. se construyó una villa (casa de campo) desde la cual sus habitantes podían realizar todas las labores agrícolas. Tal y como se aconsejaba en los tratados romanos de agricultura, la casa estaba ubicada en el centro de la explotación, y en un pequeño alto, para poder controlar fácilmente todos los cultivos.

La casa, además de ser el lugar donde residían sus habitantes (hombres libres y esclavos que trabajaban para el dueño de las tierras, el dominus), servía como almacén para guardar los aperos, granero para almacenar las cosechas, establo para los animales y, lo más importante, gran parte de ella estaba dedicada a la elaboración del vino. "La existencia de estas explotaciones agrícolas era muy importante en la época, ya que además de dar alimento y bebida a sus habitantes, se dedicaban a abastecer a las ciudades cercanas, acudiendo a mercados semanales para vender sus productos", destaca Katrin Setuain. En el S. IV d.C. un nuevo dominus mandó reconstruir la villa, dotándola de mayores comodidades y lujos existentes en su tiempo, copiando las villas de los emperadores romanos (Villa de Adriano, en Tívoli).

Esta villa muestra estancias relacionadas con la elaboración de vino de su primera fase: fumarium (cámara de humo), cortinale (sala de cocción), torcularium (sala de prensado) y bodega (cella vinaria). Y estancias de la reconstrucción: cubicula (dormitorios), oecus (salón principal), musaeum (mosaico de las musas) y taurobolium (Taurobolio, ya que la villa se convirtió en un centro religioso, lugar de culto a Cibeles).

Recinto amurallado de Rada: la vida del pueblo

"Nos gusta decir que la visita a este yacimiento medieval, del siglo XI, es el complemento perfecto a la visita al Palacio Real de Olite, ya que, en el palacio nos acercamos a la vida lujosa de la corte; sin embrago, el recinto amurallado de Rada nos da una idea de qué diferente era el modo de vida del pueblo", cuenta Katrin Setuain.

El recinto amurallado de Rada, situado entre Caparroso y Mélida, en un cerro aislado a 431 metros de altura, desempeñó un papel estratégico en el sistema defensivo del Reino de Navarra en época medieval. Rada fue entonces consolidándose como núcleo de población dentro del recinto amurallado con una peculiaridad: era de señorío laico, es decir, la autoridad suprema la ejercía un señor, del linaje de los Rada primero y de los Mauleón posteriormente, aunque indudablemente el rey, receloso, intentó asegurarse su lealtad y en ciertos momentos logró el dominio total.

El recorrido por el yacimiento nos permite observar "restos de numerosas viviendas, ya que se constituyó una pequeña comunidad con más de setenta casas; una iglesia erigida a finales del siglo XI, el torreón, aljibe y una necrópolis".

Santa Criz: monumentalidad

La monumental ciudad romana de Santa Criz de Eslava, una de las más impactantes del Norte peninsular, fue descubierta en 1917. Conserva imponentes restos del foro y la necrópolis. "Su visita ofrece una extraordinaria aproximación a la esfera pública de las ciudades romanas del ámbito vascón", dice Francesca Mariani, del Ayuntamiento de Eslava y coordinadora del proyecto de Santa Criz, al que rodea y enmarca "un agradable paseo que, en forma de mirador, domina la Valdaibar". Puede visitarse también, en el trujal de Eslava, la exposición Santa Criz de Eslava, reflejos de Roma en territorio vascón, que recoge, entre otros materiales representativos, la efigie del afamado Togado. Tanto al yacimiento como a la exposición se ofertan visitas guiadas, previa reserva en santacrizdeeslava@gmail.com.

Javier Andreu, director del Diploma de Arqueología de la Universidad de Navarra y codirector en el proyecto de investigación sobre Santa Criz, destaca que esta ciudad romana –que, asegura, "debe arrojar todavía muchísimas sorpresas"– ofrece "el repertorio de escultura romana, de decoración arquitectónica y de inscripciones latinas mayor de todas las ciudades romanas de Navarra. Así como la única necrópolis romana que puede visitarse in situ en Navarra".

Desde que el Ayuntamiento de Eslava firmó un convenio de colaboración con la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra y gracias al apoyo de la Dirección General de Cultura y del Parlamento foral, este yacimiento "ha pasado de ser un enclave casi desconocido a recibir más de 3.000 visitas anuales en recorridos guiados para cuyo mantenimiento el Ayuntamiento de Eslava está haciendo un notable esfuerzo económico", destaca Andreu, quien apunta que de Santa Criz "queda todo por descubrir". "Solo se conoce una estructura del castro prerromano, una cuarta parte del foro/plaza mayor y una parte, mínima, de la necrópolis. Es una ciudad romana que merece un proyecto a medio-largo plazo que retome las excavaciones en extensión para poner en valor una de las ciudades romanas que se ha conservado con mayor monumentalidad", concluye.

Cara: ciudad de los karenses

La Ciudad Romana de Cara, (Siglo I a.C. a IV d.C.), en el término municipal de Santacara, se fundó con el motivo de las Campañas Sertorianas, aunque también se han encontrado vestigios prerrománicos. En las campañas arqueológicas entre 1974 y 1982 salieron a la luz estructuras de viviendas, tramos de calzada, mosaicos, cerámicas, ricas esculturas y otros elementos que daban pie a pensar que aquí hubo, no una simple villa, sino una importante ciudad romana. Para conocer siquiera aproximadamente el esplendor que debió tener la ciudad de Cara, no hay que dejar de visitar –después de las ruinas– algunos de los materiales que, procedentes de las excavaciones llevadas a cabo en la ciudad en décadas anteriores, se conservan en el Museo de Navarra, en especial un pedestal para una estatua de bronce y una impresionante serie de capiteles que pertenecían a edificios públicos de la ciudad.


Otros enclaves

-Villa de Liédena. Con la foz de Lumbier como telón de fondo, los restos arqueológicos atestiguan que, hace miles de años, hubo en el lugar una magna villa rural romana de Liédena (siglos II-IV). Contó con más de 50 dependencias entre las que se incluían un trujal, un lagar, termas, la vivienda señorial y la de los sirvientes. Y todo esto en torno a un patio central. Hoy día los restos de aquella pujanza (mosaicos y diversos hallazgos) se conservan en el Museo de Navarra.
-Las Eretas. Un poblado fundado en el siglo VII a.C. muestra cómo se vivía en la Edad del Hierro. Este yacimiento arqueológico, ubicado en Berbinzana, muestra los restos de un poblado fortificado de los siglos VI y IV a. C., donde también se ha recreado un tramo de la muralla, un torreón y una vivienda de la época que se puede ver, recorrer y conocer, junto a ajuares y restos materiales recuperados en las excavaciones.


'Navarra Diminuta': divulgar para todos los públicos

Con la intención de dar a conocer de una manera amena y didáctica nuestro patrimonio a públicos de todas las edades, la iniciativa Navarra Diminuta-Nafarroa Ttipi (http://www.navarradiminuta.com)  recoge, a través de cápsulas audiovisuales, recorridos por seis enclaves, entre yacimientos y espacios patrimoniales de Navarra. El proyecto ha sido desarrollado por Gabinete Trama, Cabinet Comunicación y Bi Ahizpak Bideo.

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