Chica Sobresalto: "Este disco no sonaría igual sin las birras y los ratos con mi banda"

13.05.2021 | 18:39
Chica Sobresalto.

La navarra publica este viernes 14 de mayo su segundo disco, 'Sinapsis' (El Dromedario Records)

Cada vez más alto. Así vuela Chica Sobresalto, la banda capitaneada por Maialen Gurbindo (Pamplona, 1994). Y en este viaje, televisión e impacto mediático de por medio, no han perdido su esencia. Prueba de ello es su segundo disco, Sinapsis (El Dromedario Records), que ve este viernes 14 de mayo la luz.

Han pasado ya unos meses desde que abandonó la Academia de Operación Triunfo, dio sus primeros conciertos... ¿Le ha dado tiempo ya a asumir su nueva vida artística?
–Sí, al final todo va cayendo en el sentido de ponerse en su lugar... El día que tocamos en la Ciudadela, el año pasado, bajé del escenario y me cogieron estos porque me caía redonda, de decir, ¿qué hostia ha pasado aquí? Ahora estoy más tranquila ya.

¿Ha ayudado el hecho de centrarse en la música y trabajar en el disco?
–Sí, te cuesta ver la parte buena de las cosas cuando tienes el jaleo mental que tenía yo en ese momento... Y de pronto grabamos el disco, escuché el resultado y ahí todo vuelve a merecer la pena. Lo mismo nos ha pasado ahora con preparar el directo, que ha sido una puñetera locura y hay días que dices, es que me voy al garito a tocar como siempre y fin. Pero ahora que está preparado dices hostia que guay.

Chica Sobresalto alzó el vuelo en 2017 y en este viaje, siempre ha estado acompañada por su banda. ¿No se entiende el proyecto sin ellas?
–No tendría mucho sentido. De hecho, nuestro primer disco, Sobresalto, no existiría si no fuera por ellos. Y al final, ¿quién me va a entender mejor? ¿Qué, me voy quince días a grabar un disco sin ellos? ¿Y qué hago por las noches? Claro, es que ya no es sólo la parte musical, es jugar con el GarageBand y echarnos unas birras. El disco no sonaría igual sin esas birras y ese rato, así que no sin mi bandi.

Ha reconocido que siempre ha reñido con las ciencias y su segundo disco, Sinapsis, es un viaje por su sistema nervioso y une conceptos científicos y arte y poesía. Maialen, como buena navarra, ¿es cabezona, se empeñó en entenderse con la ciencia y sí, lo ha conseguido?
–Efectivamente, me boicoteo todo el rato (risas). Para mí supuso un alivio cuando me puse a estudiar Psicología y vi que lo que pasaba, que no era esta cosa mística y extraña... Ya digo en el tema de Perdóname cuerpo: "No paro de repetirme a mí misma, no te creas tan especial". Pues eso, que no pasa nada, que el cerebro funciona de una manera y somos más o menos parecidas, con nuestros más y nuestros menos, pero que a veces es que simplemente tienes no se qué hormona alterada. No pasa nada por que el amor sean movidas que pasan en el cerebro, al final sigue siendo igual de bonito y poético.

¿Qué más ha aprendido con este disco?
–A no pelearme con las cosas. De pequeñica era una niña muy buena y no me quejaba nada, de adolescente pasé a ser todo lo contrario y me volví una rebelde sin causa que decía que no directamente a las cosas, sin pensar, y luego quería rectificar pero no lo hacía por cabezonería. Siempre estaba cabreada con esta cosa pragmática y con la ciencia y no se puede ser así de cabezona siempre.

Sinapsis –término que alude a la comunicación entre neuronas y el espacio en el que ocurre– plantea un viaje por su sistema nervioso y cada tema se llama como una hormona. ¿Cómo planteó el periplo?
–He intentado que las canciones, tanto en composición como producción, estén relacionadas con la hormona o neurotransmisor que representan.

Musicalmente, en este trabajo se ha arropado por un buen puñado de atmósferas y matices y da la sensación de que ha bajado un pelín en intensidad respecto a su disco debut, Sobresalto. ¿Se ha calmado un poco en este trabajo el dragón que lleva dentro Chica Sobresalto?
–Sí, ha nacido así. Sí que es verdad que las canciones tal y como las teníamos nosotras producidas eran más cañeras. Pero, por ejemplo, con Serotonina, uno de los temas nuevos, nos pasó que está narrando una historia tan intensa que si le metíamos más caña a la parte musical, era un jardín aquello y no había por donde pillarlo. En algunos aspectos sí que hemos bajado la intensidad porque ya la propia letra la tenía, o te llevaba a una velocidad que quizá con nuestro rollo más quinqui... que vaya que no descartamos nuestro rollo quinqui, porque cuando estamos ensayando, al final lo que nos tira es lo que nos tira (risas).

O está Oxitocina, tema que publicó el pasado año, con un sonido crudo, y que ahora en el disco cuenta con una nueva versión más pausada.
–Si te soy sincera, hice el kinki en Operación Triunfo por molestar básicamente y luego, como les pareció bien, la grabé (risas). Y en los conciertos en el WiZink la quise tocar distinta, porque no me dejaban llevar a mi banda y yo no quería tocar con músicos que no conocía, me daba cosica... Así que no os preocupéis, que la voy a tocar sola con la guitarra. ¡Pero, Maialen! Y que sí. Fue un poco por eso.

En ese sentido, ¿siente que le persigue la etiqueta de triunfita?
–Sí, pero desde el principio. Desde que dije por Pamplona que estaba en el casting había gente que ya... Pero pienso que he conseguido lo que quería: hacer Sinapsis con la calidad que quería, que mis músicos estuvieran contentos, hacer la edición física que quisiéramos... Y no he renunciado a mis principios en ningún momento, tengo un contrato discográfico con el cual estoy súper contenta, trabajo con una gente increíble... ¿Que he estado en un programa de tele? Sí. ¿Y sabes qué? Que encima me lo he pasado súper bien y he aprendido muchas cosas (risas). Es que la gente está un poco rayada, todo les parece mal.

Sólo hay que dejarse caer por Internet y redes sociales...
–Sí, hay que tener una opinión sobre todo y todo el tiempo. Parece que un artista que ha pasado por un programa de televisión puede tenérselo menos merecido. Y uno, no es verdad, porque encima yo en mi caso he hecho las dos cosas.

Tocar en bares, sola o con banda, pagar el disco con mil curros...
–Y aunque no fuera así, qué pasa, ¿hay que sufrir para poder llegar a hacer una cosa? Pues no, me parece una herencia del catolicismo brutal el hecho de que si no has muerto en ello, no te lo mereces. Y no es verdad. Si a la gente le mola lo que estás haciendo, ¿qué importa? Si es que estamos aquí por las canciones.

Unas canciones en las que en este segundo disco, Maialen vuelve a no tener filtro en sus letras y aborda desde el orgasmo femenino (Fusión del núcleo), a reconocerse en la más pura debilidad (Selección natural).
–A la hora de escribir no me pongo ninguna barrera y una semana antes de que salga la canción estoy... (risas). Es como Maialen valiente, pero no, no soy tan valiente... Cuando me enseñaron el videoclip de Selección natural, le dije a la psicóloga: ¿Qué hago, qué hago? ¡Que no quiero sacar esto, que ahora me cago! Entonces no es que sea valiente, es que para cuando me doy cuenta ya estoy metida en el ajo y entonces digo para delante, me tomo una pastillica pa dormir y...

De cara a la presentación, ha anunciado una pequeña gira en la que se echa en falta una fecha en casa...
–Yaaaa, esta siendo un jaleo cerrar fechas... Pero vamos a tocar en Iruña. Y encima ahora con toda la banda, que es mas perifostio, cuantas más cosas hay, más probabilidades de que algo falle y eso es así. Pero mira (risas).

Dentro de esta promoción de Sinapsis, ¿va a ir a por el triplete en La Resistencia?
–Ojalá, no sé si me van a volver a querer otra vez, me dijeron que sí, pero las palabras se las lleva el viento... 

noticias de noticiasdenavarra