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Mikel A. CenicerosPoeta

“Todo escritor tiene algo de narciso, y en pequeñas dosis, no está mal”

‘Lunático’ es su quinto libro y nace “de la urgencia y de la rabia”, dice el poeta estellés Mikel A. Ceniceros. Lo presentará este miércoles 7 de enero en Katakrak (19.00 horas)

“Todo escritor tiene algo de narciso, y en pequeñas dosis, no está mal”Cedida

Tras publicar Averno (2015), Notas de un apóstata (2020), Habrá poetas (2024) y La evidencia de otros universos (2024), el poeta de Estella Mikel A. Ceniceros vuelve con Lunático, sus diarios gestados entre 2020 y el recién terminado 2025. Versos y reflexiones que rebosan autenticidad y ternura irónica, buen cobijo para estos tiempos.

PREGUNTA: ¿Cómo surge este libro? Son diarios, reflexiones y notas que imagino ha ido alumbrando a lo largo del tiempo. ¿Es fruto de una escritura que en el día a día es terapéutica, liberadora?

RESPUESTA: Este es mi quinto libro. Nace de la necesidad imperiosa de contarme primero a mí mi experiencia vital, que es dura. Lo empecé a escribir el 14 de marzo de 2020, el mismo día que nos encerraron en nuestras casas por el coronavirus. Y lo he escrito a lo largo de cinco años. Desde luego que la escritura es liberadora. Yo estaría en el otro mundo si no escribiese. Es una catarsis absoluta. Aquí muestro mi rostro más oscuro, pero también mi lado luminoso, sin tapujos, directo. Pienso que es una escritura surgida de la urgencia y de la rabia.

P: Es un lunático y lo proclama “orgulloso a los cuatro vientos”, dice en el libro, en el que denuncia la hipocresía de “una sociedad que margina al chiflado”... Cuando todos y todas somos diferentes, ¿no? Y en el fondo tan parecidos, todos y todas con nuestras miserias y nuestras oscuridades...

R: Claro. Pero los que estamos etiquetados con un diagnóstico de salud mental no podemos decir cuál es nuestra dolencia. Desde el confinamiento mucha gente sufre ansiedad y depresión y la sociedad empieza a asumirlas como algo común. Sin embargo, tú no puedes decir que estás diagnosticado de esquizofrenia o de trastorno bipolar, por ejemplo. Los medios de masas hacen mucho daño con su vomitivo amarillismo. Y contra esa nauseabunda manipulación lucho día y noche. Cuando presento libros y me escucha la gente de mi pueblo, que me conoce y sabe que lo he pasado fatal, se sorprenden positivamente. Y esa es una pequeña gloria. Mira, a mí me han atado en la cama psiquiátrica una noche entera con correas, sin mostrarme violento en ningún momento. ¿Cómo no voy a proclamar orgulloso que soy un loco?

P: ¿Cómo se siente compartiendo reflexiones, emociones y sentimientos tan íntimos en un libro que cuando se publica se abre al mundo, a lectores y lectoras con sus propios mundos y que no le conocen, o no de una manera tan cercana?

R: Bueno, yo ya no tengo nada que perder. Así que soy visceral. Me siento relativamente bien porque creo que hay que tratar estos temas y si se hace desde la radicalidad, mejor. A la gente le está encantando. Se ríen con mi humor negrísimo y yo creo que empatizan conmigo. Todo escritor tiene algo de narciso y, en pequeñas dosis, no está mal. El problema es cuando eres un psicópata y gobiernas el mundo.

“Yo estaría en el otro mundo si no escribiese; para mí es liberador, una catarsis absoluta”

P: ¿Qué le aporta la ironía, muy presente en su literatura?

R: Me da vidilla. La gente que me conoce dice que soy un tipo ingenioso. Yo me escribo tal y como soy: natural, sin filtros, irónico, y creo que eso juega a mi favor porque la peña está hartísima de lo fingido, de la falsedad, de la mentira, a fin de cuentas. Lo digo en el diario: la vida sin ironía y sin sarcasmo es como dos huevos fritos sin guarnición y sin pan.

P: ¿Qué avances Le gustaría ver en nuestra sociedad respecto al tratamiento de la salud mental?

R: ¿Pero hay tratamiento? Yo intenté suicidarme. Después de aquella experiencia la psicóloga de la seguridad social, me veía cada tres meses. Así que decidí no acudir. Cada mes me ponen una inyección y voy tirando como puedo. Talleres como el de Palabras que sanan, impartido por mi compadre Hasier Larretxea, son absolutamente necesarios y si hubiese más espacios así, nos ahorraríamos la tragedia de ser radicalmente medicalizados. Una atención que no viole los derechos humanos, que no se encierre a la gente en contra de su voluntad, que no se nos ate a la cama con correas, que no se nos apliquen electrochoques. Mucha más ética, bastante más humanidad. Mi perro es descaradamente más inteligente emocionalmente que muchos simios que dicen ser servidores públicos.

Portada del libro.

TÍTULO: Lunático. Diarios 2020/2025

AUTOR: Mikel A. Ceniceros (Estella/Lizarra, 1988)

EDITORIAL: Loto Azul

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PÁGINAS: 94

PRECIO: 15 euros