Viene a presentar su nuevo álbum, que salió hace unos pocos meses, Ojo de bife. ¿Cuándo empiezan a nacer las canciones de este trabajo?

Empiezan a nacer prácticamente cuando estoy grabando el anterior, que siempre queda alguna canción a medias, y ahí empezaban a estar las primeras. Luego, durante la gira del anterior disco, fueron saliendo estas canciones que no tienen mucho que ver con el anterior en cuanto a estilo, pero la forma de componer es prácticamente la misma. La producción sí que cambia. Les pones un traje distinto, pero al final son discos primos hermanos.

¿Por qué elige un título tan rotundo como Ojo de bife?

Está relacionado con el corte de carne argentino. Este disco representa mi vuelta a la música que he escuchado de niño, la americana y el rock and roll. El disco anterior era orquestal, había muy poca banda y mucha orquesta, y hacía la broma de que era como un plato de cocina francesa muy elaborado. Este es el regreso al vuelta y vuelta. El título viene de esa idea.

Ha elegido a Ricky Falkner como productor. ¿Era el más apropiado para este estilo?

Sí, es 50% porque él era el hombre perfecto para hacer este disco, y el otro 50% porque en esa época compartíamos piso. Es mi mejor amigo, veía nacer las canciones y opinaba. No hubiera tenido sentido grabarlas con otro cuando él ya formaba parte del disco desde su inicio.

Ha dicho que la composición ha sido parecida a la del disco anterior, pero los arreglos son muy diferentes. ¿Cómo ha sido ese trabajo? ¿Cuando compone las canciones ya tiene claros los arreglos? ¿O los ha construido con Ricky?

Lo básico, el estilo del disco, eso sí lo llevo yo, pero luego ya los arreglos concretos de cada canción sí me gusta ponerlos en manos del productor y de los músicos. Tengo compañeros músicos que cuando van a grabar llevan maquetas súper desarrolladas y prácticamente terminadas, con arreglos de batería que han hecho con el ordenador, y mis maquetas son siempre una nota de voz del teléfono. A mí me gusta decir: esos son los acordes, esta es la melodía de voz y la letra, y ahora vamos a trabajar entre todos. Siempre doy por hecho que al teclista se le van a ocurrir mejores arreglos de piano que a mí, y al batería, lo mismo. El disco anterior lo quería orquestal, pero todo lo demás ya lo dejo en manos de la magia que surja en el estudio. No me gusta llevarlo muy preparado.

¿Con quién lo ha grabado? Veo que también han participado varios músicos de Morgan

Sí, es que Morgan, hace años, era mi banda. Convivían Morgan y Salto, lo que pasa es que Morgan lo reventaron. En mi segundo disco la banda son ellos. El disco lo iba a grabar con mi banda, pero justo el batería y el bajista no pudieron, y les llamé a ellos porque son mis amigos.

Iba a preguntar por qué en Te oí decir cantan Nina (cantante de Morgan) y Ricky Falkner, pero me acaba de responder.

Claro. En mi segundo disco ya tengo una canción a medias con ella, y en el tercero también está de corista. En este ha pasado lo mismo, si tengo que llamar a una cantante, aparte de que ella es mi favorita, es que es a la que tengo en los favoritos del teléfono, a la que llamo para tomar un café. No podría haber llamado a otra persona.

Hablamos de Morgan, que hacen una música que está en unas coordenadas no muy lejanas de las suyas. Ellos han dado un gran salto de público. ¿Lo ve más como algo posible o como una excepción dentro del estilo en el que se mueven?

Lo veo más como la excepción. No es pesimismo. Es una alegría que les haya pasado a ellos, pero conozco a setecientos que no les ha pasado, gente muy buena. Ahora mismo vas a cualquier local de ensayo de Madrid y hay al menos doscientas bandas intentándolo. Les ha tocado a ellos porque lo merecen y son buenísimos, pero lo veo más como la excepción, sin duda.

Decía antes que compone de la misma manera, pero los arreglos cambian mucho de disco a disco. ¿A qué obedecen esos cambios? ¿Cómo decide qué traje va a poner a las canciones?

Siempre he dicho que antes que músico soy melómano, tengo una colección de discos gigante en casa y estoy todos los días escuchando música, descubriendo cosas. Supongo que es lo que me apetece hacer. Como tengo un trabajo aparte de esto y puedo hacer el disco que quiera todo el rato y no necesito hacer el disco que otros quieren… Por ejemplo, el álbum anterior fue un capricho total, un disco de pop barroco orquestal, porque me gustan mucho las bandas rollo Burt Bacharach o Los Zombies. Con este disco he tenido ganas de volver a hacer la música que escuchaba yo de chaval, de volver al lugar donde más cómodo estoy.

Este es el segundo disco que graba ya en castellano. ¿Cuesta más escribir en español? Y no me refiero solo al esfuerzo, sino al hecho de exponerse más en las letras.

Sí. Cuesta más en los dos sentidos: primero, lo de exponerte, y segundo, porque lo veo más difícil, a pesar de que es mi primer idioma, obviamente, y aunque mi inglés es bueno, no es tan bueno como mi español. Pero sí que se nota mucho, por ejemplo, el tema de los monosílabos, que el inglés está repleto y es súper musical. Me cuesta mucho más, pero me da mucha más satisfacción. Una vez que termino la letra y me gusta, siento una felicidad que con el inglés no conocía.

¿Nota una mayor conexión con el público en los conciertos, ahora que entienden mejor los textos?

Un poco sí, en cuanto a que les veo cantar un poco las letras, y en inglés no pasaba nunca. Pero no lo sé, algún fan y algún periodista me ha dicho que prefiere la época del inglés. Es verdad que ahora viene más gente que antes a mis conciertos, pero no sé si es necesariamente por el cambio de idioma o porque con cada disco que sacas vas creciendo un poquito. Sí que noto que la gente canta más las canciones o que en las entrevistas ahora me preguntan de qué hablan las letras, cosa que cuando escribía en inglés no pasaba.

Hace un par de años tocó en Pamplona, compartiendo escenario con Steve Wynn. Aquella vez vino solo; ¿este concierto cómo va a ser, solo o con banda?

Voy con banda, de hecho vamos dos bandas, porque vienen unos teloneros que son unos chavales de Mallorca, se llaman The Ripples, que molan mucho, son jovencillos, muy rockeros, lo hacen muy bien. Nosotros vamos una banda de cinco, que además mola mucho, porque es un concierto muy guitarrero y con pedal steel el 90% del concierto.

Es que el disco está muy bien arreglado, hay mucho detalle, mucho pedal steel. Imagino que así lo trasladará mejor al directo, ¿no?

Claro, efectivamente. También te digo que soy de los que piensan que el disco es una cosa y el directo otra. Por ejemplo, mi disco anterior era orquestal y en directo no llevaba trompetistas. Al final siempre se adapta, pero sí, esta vez vamos con el pedal steel, que es un instrumento que, no sé si es mi favorito, pero sí que tiene una emoción que no tienen otros. Poder disfrutar en un concierto de algo así me parece un lujo.