"Escribo canciones porque me hace feliz, el resto me da igual"
‘La vida libre’, el título del último disco de McEnroe, resume también su manera de entender el mundo. Su cantante, Ricardo Lezón, estará en acústico este jueves, 12 de marzo, en el Txintxarri
La cita en el local de la calle San Francisco de Pamplona dará comienzo a las 20.30 horas, y en ella, el cantante y compositor desgranará en solitario los once temas sobre la nostalgia, el amor, la esperanza, la amabilidad, la luz y los recuerdos.
Han pasado seis años del último disco de McEnroe. ¿Qué circunstancias se han dado para que surja es nuevo álbum, ‘La vida libre’?
–Ha sido un poco como dice el título. Siempre hemos nos hemos movido con el ritmo que nos marcaba la vida, lo que fuese pasando, y siempre hemos entrado a grabar cuando de verdad teníamos algo que nos gustaba y que… no sé cómo llamarlo, pero siempre se encendía la luz como de esto sí que merece la pena. En esta ocasión han entrado también otros factores como que dentro del grupo somos dos generaciones y Jaime y yo ya tenemos hijos ya están más crecidos, pero Gonzalo, Edu y Pablo han sido padres hace poco, han dedicado a otras cosas de la vida y eso también ha influido. Fue como si se encendiera una cerilla, en un segundo; no es algo que se va cociendo, algo que haces a la larga, sino que es como ‘yo tengo estas canciones’. ‘Venga, pues ahora’.
McEnroe tiene la suerte de llevar una trayectoria guadaniesca, de sacar un disco, desaparecer un tiempo, y que a la vuelta siga habiendo público esperando.
–Al final son muchos años y creo que tenemos un público… no sé, somos de tamaño pequeño, en el sentido de que tenemos unos cuantos seguidores, que tampoco son muchos, pero son muy fieles y es como que hemos crecido juntos. El hecho de aparecer y desaparecer de forma natural, no artificial como hacen ahora, de me voy a retirar y luego vuelves (risas). Hacer las cosas de verdad hace que se mantenga la llama. Igual si estuviésemos sacando un disco cada dos años acabaríamos aburridos. Pero bueno, nosotros no lo hacemos por estrategia, sino porque somos un grupo amateur, entonces grabas cuando puedes porque tu vida son más cosas.
El hecho de que el grupo pueda estar tanto tiempo parado pero no desaparezca y acabe volviendo demuestra que es algo importante para ustedes.
–Sí, la verdad es que estos seis años que han pasado ha sido la única vez en la que nos hemos planteado la idea de que igual esto se acababa, pero en el momento en el que lo hablamos vimos que no había por qué terminar. McEnroe es muy importante para nosotros. A veces va subiendo y bajando en el escalafón de prioridades, pero tampoco hace falta decir ‘se acabó’ cuando nos apetezca, cuando nos cuadre, cuando tengamos algo que nos haga ilusión y podamos, adelante. Es algo que está ahí y es muy importante. No es una carrera, ni es un proyecto; es parte de nuestras vidas.
“Al ser una banda underground, tenemos que sacar tiempo para el grupo y por eso el funcionamiento es complicado”
Centrándonos en el disco, usted venía de un epé, ‘Canciones mínimas’, que buscaba la rapidez, la inmediatez. ¿Cómo ha sido el proceso de este disco de McEnroe?
–Ha tenido bastante que ver una cosa con otra, porque el proceso del disco, por lo que te he dicho de las vidas que tenemos, se ha alargado mucho. Lo grabamos en otoño, luego hicimos las mezclas… Pasó prácticamente un año desde que se grabó hasta que el disco estuvo listo. Estos procesos tienen una parte muy bonita de ver cómo las canciones van cambiando, se van adornando, cómo van aportando ellos, cómo voy aportando yo… Eso lo disfruto mucho, pero también siento que por otra parte pierde cosas. Siento cierta añoranza de cuando las canciones estaban más desnudas, cuando empezaban, cuando nacen. Es maravilloso cuando tocas una canción en tu cuarto y ves que te gusta. Durante el tiempo en el que se mezclaba y en el que seguía todo ese proceso del disco de McEnroe, que se me hacía largo, decidí grabar un epé de la manera absolutamente contraria. Así nació Canciones mínimas, que es lo más cercano a tocar en mi cuarto y hacer las canciones.
El disco de McEnroe lo ha producido Jaime Limousin, con el que usted ya había grabado un disco, ‘Azkorri’. Jaime ha formado parte de distintos proyectos como Joe La Reina o Tulsa y ahora forma parte de McEnroe. ¿Qué ha aportado al grupo?
–Lo primero que aporta es que es más joven (risas). Es un muy buen músico, mucho mejor que nosotros. Tiene una amplitud de campo que creo que nos venía muy bien. Y creo que a él también le venía muy bien un campo más cerrado como era el nuestro, para centrarse también un poco. Creo que la combinación era muy buena. Nos llevamos muy bien con él, vivimos la música de una manera muy parecida, sentimos las mismas cosas. Yo me quedé muy muy contento con el disco que saqué con él, a pesar de que salió en pandemia y pasó bastante desapercibido, pero es un disco al que le tengo muchísimo cariño. Me gustó mucho trabajar con él y ha encajado a la perfección. Empezó a venir con nosotros, hizo conmigo también la gira de mi disco Esperanza, en 2017… También nos apetecía meter teclados en los conciertos. Ha sido todo un cúmulo de cosas, y la verdad es que estamos encantados. Su visión ha sido muy enriquecedora, nos ha llevado a otros sitios.
¿Cómo encaja un artista como Ricardo Lezón y un grupo como McEnroe en esta industria tan voraz en la que todo va tan rápido, que parece que hay que estar constantemente llamando la atención?
–Yo no tengo ninguna gana de encajar, lo llevo de esa manera. Hago lo que me da la gana. A veces me equivoco, pero hago siempre lo que creo que va con lo que pienso, con lo que siento, con mi manera de vivir la música. Ahora veo muchas cosas que no me gustan, igual que las veía antes. A mí me parece todo bien, yo respeto todo, pero no tengo ningún interés en encajar en nada. Escribo canciones porque me hace feliz, el resto me da igual.
En la gira están combinando conciertos con la banda con otros acústicos, como el de Pamplona. ¿Cómo se está desarrollando?
–Hay cosas que parecen muy llamativas, como cuando vas a Madrid y llenas no sé qué sala, pero Madrid es un espejismo. Hay ciudades a las que podemos ir con toda la banda y otras en las que no es posible porque sería un desastre. Es muy difícil mover a seis personas, y no quería era que el disco se muriese. Soy el único que me dedico a la música, no te diría que al 100%, pero casi al 100%, y lo voy presentando en acústico. Voy con mi guitarra, que es una manera de verlo de otra manera, y sobre todo es la única manera para mantener las canciones vivas porque con el grupo son ciudades contadas a las que podemos ir. Me da pena no ir a Pamplona con la banda, me encantaría, pero es muy difícil montarlo, no solo por la gente que va a venir y todo esto, sino por lo que te he dicho del funcionamiento: ser una banda underground, tenemos que sacar tiempo para el grupo y es complicado.
Temas
Más en Cultura
-
Dos millones para el arreglo de la cubierta de la Biblioteca y Filmoteca de Navarra
-
El musical 'El Guardián de los Cuentos' llega este jueves 12 al Auditorio Barañáin
-
Carpenter Brut, Robert Finley y Black Maracas cierran el cartel del Azkena 2026
-
El concurso de fotografía 'Un eclipse. Mil miradas' invita a capturar el Sol antes del eclipse total del 12 de agosto