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Julen LeuzaDirector musical, compositor y arreglista de Goxua'n Salsa

"En Pamplona cada vez se mueven más las caderas"

Goxua’n Salsa pondrá a bailar este sábado 9 de mayo al público en la sala Tótem en un directo en el que la orquesta colombiano-navarra presentará su tercer disco, ‘Durunbele Vol. 1’

"En Pamplona cada vez se mueven más las caderas"Mario Lezaun

Julen Leuza (Pamplona, 1991) y sus 13 compañeros/as de orquesta tienen muchas ganas de poner a bailar a todo el que acuda este sábado a la Tótem (apertura de puertas, 19.30). Goxua’n Salsa presentará allí la primera entrega de su tercer disco, Durunbele, ya en plataformas digitales. Salsa en euskera y castellano, con guiños a cuestiones locales, que hará disfrutar al público en una auténtica fiesta multicultural. 

¿Cómo surge este disco, Durunbele, que tendrá una segunda parte?

–Llevábamos tiempo haciendo canciones nuevas, pero como no podíamos ensayar mucho al ser tantos en la orquesta, vimos adecuado preparar solo cinco de los temas que teníamos, grabarlos y publicarlos. Por eso lo de Volumen 1. Hemos separado el disco en dos partes y de cara al otoño-invierno sacaremos la segunda. Entonces verá ya la luz en formato físico.

Siguen componiendo en euskera y castellano, y lanzando alguna versión de temas de otros grupos. 

–Sí, en este caso hay una versión, del grupo vasco Joxe Ripiau, la banda de Iñigo Muguruza, hermano de Fermín Muguruza que ya murió, hemos cogido su canción Habana, Abenduak 31 y la hemos versionado. Las demás del disco son originales, propias nuestras.

Siempre incluyen guiños a cuestiones locales en algunos de sus temas, ¿a qué apuntan esta vez?

–El disco se abre con una canción dedicada a Tierra Estella (Lizarrerria), zona en la que algunos de nosotros tenemos raíces. Hizo la letra un amigo que es de allá y que ya ha colaborado otras veces con nosotros, Julen Bernaldo de Quirós, y es un viaje geográfico hablando de los pueblos, los montes, los viejos oficios de lugares de esa zona de Tierra Estella. También hay una canción en euskera dedicada a Pamplona, Hiri Buruzagi, que alude a la ciudad como la vieja capital del mundo vasco, es un tema un poco irónico y sarcástico, a veces con momentos de humor absurdo, en el que hacemos chistes o guiños a cosas que han pasado en esta ciudad, en lo social, lo político, lo cultural... todo desde el amor y el odio a partes casi iguales a nuestra ciudad. Prefiero no dar detalles, quien la escuche que la interprete a su manera... 

¿Cada vez se mueven más las caderas en Pamplona?

–Sí, desde hace unos 15 años se ve una apertura en cuanto a música popular. Tanto la música negra estadounidense como la latina están cogiendo cada vez más peso, y al igual que nosotros, han surgido otros grupos de cumbia, de música tropical. Vamos cogiendo un hueco en ese espacio en el que hasta hace unos años solo había cabida en general para los grupos de rock. Ahora empieza a ser todo un poco más heterogéneo.

“Aquí se ha sabido más de cualquier grupo de rock o pop que cantaba en inglés que de la revolución que hicieron los latinos en los años 70 y 80”

Esa mezcla también se ve en su público. ¿Cómo valora el potencial de la música para integrar culturas?

–Es algo muy bonito que vemos en los conciertos; por un lado ese público vasco, euskaldun, que ya habíamos sido varios de nosotros en nuestra juventud y adolescencia, pero por otro lado vemos un público latino, y luego está el mundo de las academias de salsa, de gente que queda para bailar..., se ve ahí una mezcla multicultural y multisocial muy rica. No sabemos hasta qué punto será trascendental esto, pero es muy bonito.

El euskera vive un momento de gran proyección en lo musical, en otros géneros con proyectos como Zetak, ETS..., y en su caso en salsa es aún menos habitual escuchar esta lengua, será un valor diferencial.

–Sí, es un valor diferencial. Cantar en euskera por un lado es una decisión autoconsciente, cultural y social, por otro lado también es una decisión natural, muchos de nosotros hablamos este idioma, nos hemos criado y hemos crecido con música en euskera. Y como dices, a nosotros nos ha abierto puertas. Hacer salsa en euskera ha sido un elemento innovador que nos ha llevado a muchos lugares de todo el panorama vasco, y seguramente no habríamos salido de esta manera si el proyecto hubiese sido solo en castellano.

¿Han contribuido a que público latino afincado aquí se lance a aprender euskera?

–Pues eso ya no lo sabemos, ojalá... (ríe) Desde luego lo que sí vemos es que a los latinos siempre les parece algo curioso, interesante, nunca peyorativo, el escuchar salsa en euskera, lo acogen siempre de manera muy positiva, y es curioso porque es una música que está totalmente relacionada con un solo idioma. 

"Poner a bailar a la gente es lo que más nos hace disfrutar"

¿Cómo llegó la salsa a su vida?

–Pues a mi vida llegó como a las de tantos de este grupo, acompañando a cantantes de salsa latinoamericanos que cruzaban el charco y venían a Europa sin orquesta. En ese circuito de conciertos nos conocimos varios de los que integramos ahora Goxua’n Salsa, nos enamoramos de esta música y decidimos hacer un grupo propio en Pamplona.

El proyecto nació en enero de 2020, justo antes de confinarnos. ¿Cómo ha ido evolucionando en estos años y en qué punto se encuentra ahora?

–En lo que al personal se refiere ha habido muy pocos cambios, de los 14 que somos, 11 ó 12 estamos desde el principio; y musicalmente sí ha habido mucha evolución. La música que hacemos es bastante compleja y bastante completa, porque requiere de muchos elementos musicales, es mucha gente tocando a la vez; siempre decimos que estamos aprendiendo a tocarla, sobre todo mirando a nuestros referentes, que son las grandes orquestas de salsa de los 70 y 80. Vamos poco a poco evolucionando en lo interpretativo y en lo compositivo; sentimos que estamos en nuestro mejor punto hasta ahora y que todavía tenemos muchísimo que mejorar. 

"A Pamplona le cantamos en este disco con ironía y humor, desde el amor y el odio a partes casi iguales a nuestra ciudad"

Como director musical de una banda en la que además toca maracas y trompeta, ¿cuál es el mayor reto?

–Conseguir que estemos todos juntos para ensayar y para los conciertos; al no ser un grupo profesional en el sentido estricto, eso es lo más difícil. Y en lo musical, yo creo que hay que dejar un poco de paso al tiempo y cuanto más se va rodando, que decimos nosotros, más se consigue que esta música funcione y camine mejor. 

GOXUA'N SALSA la forman músicos navarros y colombianos, todos afincados en Navarra:

  • Voces: Claudia Rodríguez, Charlie Valencia, Danny Valencia
  • Piano: Tomás Espinosa
  • Bajo eléctrico: Xanti Etxeberria 
  • Congas: David Sánchez, Cristhian Hernández 
  • Timbales: David Lotero
  • Bongó y campana: Beñat López 
  • Trompetas: Willy Morales, Ion Osés
  • Trombones: Ibai Orokieta, Gaizka Otsoa, Unai Pérez de Obanos
  • Trompeta y dirección musical: Julen Leuza

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Van por el tercer disco, aunque imagino que los directos son lo esencial, donde el proyecto cobra todo su sentido. Donde su música se baila.

–Claro, no tiene nada que ver interpretar en directo y transmitir la energía, o recibirla del público. Nos gusta grabar, dejar registradas nuestras canciones y que las pueda escuchar la gente, pero somos un grupo de directo que lo que más desea es tocar en vivo y poner a bailar a la gente.

¿Cómo será el concierto de este sábado en la Tótem?

–Nuestro objetivo es que la gente disfrute lo máximo posible. Presentaremos las nuevas canciones y también tocaremos temas de los anteriores discos; siempre hemos incluido versiones de salsa en los conciertos que no habíamos grabado, y vamos viendo que cada vez tenemos más repertorio propio y hay menos espacio para esas versiones, aunque alguna caerá.

¿Personalmente qué le aporta la salsa? Es género muy disfrutón y liberador...

–Sí, tiene un atractivo inmenso. Como músico, y en especial como instrumentista de viento que soy, me resulta uno de los géneros más completos dentro de una música popular que ha sido masiva. Por otro lado, siempre he tenido una parte de frustración por tener la sensación de que aquí, en el lugar donde vivo, ha sido una música muy desconocida, tratándose de una música cantada en un idioma que conocemos y que hablamos. Ya sea en Pamplona, Navarra o en el Estado, se ha sabido más de cualquier grupo de rock o de pop inglés o estadounidense que cantaba en inglés que de lo que estaban haciendo los latinos en los años 70 y 80 con la salsa, que fue una absoluta revolución. Esa pequeña frustración o esa pequeña rabia me ha hecho todavía impulsar más este tipo de música aquí.

Cartel anunciador del concierto de este sábado.