Las tarjetas regalo son una buena opción para cuando no se sabe bien qué regalar o para salir al paso de un compromiso de última hora. Digitales o físicas, se presentan como una solución práctica, cómoda y rápida que resulta muy atractiva para los consumidores, pero también para los ciberdelincuentes, que las ven como una oportunidad y la aprovechan.
Desde la asociación de usuarios financieros de España (ASUFIN) advierten de que el anonimato y la rapidez de uso de estas gift cards las convierten en un botín ideal para los estafadores. No suelen estar vinculadas a una identidad concreta y, una vez que se ha compartido su código, el dinero puede desaparecer en cuestión de minutos. Para cuando el dueño de la tarjeta abre el sobre -o el correo electrónico- el saldo ya se ha esfumado.
'Modus operandi de los estafadores'
En un momento en el que los fraudes online son cada vez más sofisticados, extremar la prudencia y no bajar nunca la guardia puede evitarte más de un disgusto. Y es que los ciberdelincuentes utilizan las más variadas estrategias para hacerse con el dinero de las tarjetas regalo.
'Fraude del impostor'
Entre los timos más habituales está el conocido como fraude del impostor. Todo comienza con una llamada, un SMS o un correo electrónico urgente de alguien que dice ser funcionario, representante de una empresa de suministros o incluso un familiar. El estafador comunica la existencia de una deuda pendiente como impuestos sin pagar, multas o facturas atrasadas, y señala que la solución pasa por comprar una tarjeta regalo concreta y facilitar el número y el PIN para liquidar el importe.
'Drenaje de tarjetas'
Otra modalidad de estafa es el llamado vaciado o drenaje de tarjetas. Los delincuentes manipulan físicamente las tarjetas en las tiendas, bien anotando o fotografiando números y códigos PIN y devolviéndolas al expositor o utilizando lectores de bandas magnéticas para escanear la información. Después, monitorizan online si la tarjeta ha sido activada y, en cuanto detectan que tiene saldo, lo agotan. Cuando el dueño de la tarjeta intenta utilizarla, descubre que no tiene dinero.
'Estafa del cajero'
Hay casos en los que el fraude se produce durante el propio proceso de venta. Se han detectado estafas de cajero en las que, tras activar la tarjeta, se intercambia por otra inactiva. El cliente se marcha de la tienda con un plástico sin valor mientras la tarjeta activada queda en manos del estafador.
Falsos mails
Correos electrónicos que anuncian premios falsos, viajes o sorteos; supuestas organizaciones benéficas que piden donaciones urgentes o mensajes del jefe solicitando un favor rápido para comprar tarjetas para un evento de empresa... son otros intentos de estafa, y en todos ellos se repite el mismo patrón: urgencia, presión y petición de códigos. Una vez compartidos estos, el dinero cambia de manos sin posibilidad de rastreo.
'Estafa de la consulta del saldo'
En otros casos es la web de una marca la que invita a "consultar el saldo" de una tarjeta regalo. Parece oficial, replica la imagen y el diseño de la marca, pero su único objetivo es hacerse con el código. En cuanto el usuario lo introduce, los delincuentes activan la tarjeta antes que el destinatario y se adueñan del dinero.
La marca como gancho
En otros casos, el gancho es una supuesta marca conocida que ofrece una tarjeta regalo con una suculenta cantidad de dinero. Al hacer clic, el usuario descarga un archivo en el dispositivo, permitiendo el control remoto del sistema. El resultado no es solo la pérdida del saldo, sino que va más allá, ya que puede implicar el robo de datos personales, el acceso a cuentas online y la realización de nuevas compras fraudulentas.
¿Cómo debes protegerte?
Los expertos insisten en varias pautas básicas como comprar tarjetas solo en sitios oficiales y verificar que la URL comience por https:// y muestre el candado de seguridad; desconfiar de enlaces recibidos por correo o redes sociales; no compartir jamás el código o el PIN con terceros y examinar el embalaje en busca de signos de manipulación como adhesivos despegados, PIN raspados o cortes sospechosos.
Si se opta por tarjetas físicas, lo mejor es elegir las que están detrás del mostrador y, si son digitales, hay que adquirirlas directamente en la web del minorista y utilizarlas cuanto antes para no correr riesgos.
Recuerda que, tratándose de dinero, todas las precauciones son pocas y que ser consciente de los riesgos es la mejor forma de protegerte y de evitar que alguien se te adelante y te birle el dinero que alguien generosamente te ha entregado en una tarjeta regalo.