CCOO supera por primera vez desde 1980 a UGT como primer sindicato de Navarra

El cómputo dinámico sitúa a CCOO con cinco delegados de ventaja respecto a UGT y LAB sigue creciendo

17.12.2020 | 21:41
Chechu Rodríguez y Carmen Sesma, de CCOO.

Se ha convertido ya en un tópico moderno decir que 2020 ha acelerado tendencias de fondo ya existentes. Lo ha hecho en numerosos sectores económicos. E incluso parece haber movido lo que a escala sindical resultaba impensable. Según los datos del Gobierno de Navarra de este jueves, Comisiones Obreras ha superado por primera vez en cuarenta años de elecciones sindicales a UGT como primer sindicato de Navarra.

Lo ha hecho por apenas unas centésimas de representación y solo por cinco delegados, por lo que es posible que en solo unos días la situación sea diferente. Y que incluso 2020 termine de nuevo con UGT como primera fuerza sindical de la Comunidad Foral. "Se trata de un cómputo dinámico", suelen explicar los sindicatos.

Pero el dato ilustra las diferentes trayectorias que muestran en Navarra las dos principales centrales, que suman el 48,34% de los delegados elegidos por los trabajadores navarros. Cada vez más lejos, por otra parte, de rebasar entre ambos un 50% simbólico.

A 17 de diciembre, CCOO contaba en Navarra con 1.468 delegados, cinco más que UGT. Esto le suponía una representación del 24,21%, ocho centésimas más que el sindicato que encabeza Jesús Santos, que antes de la crisis de 2008 disfrutaba de una cómoda ventaja que ha ido perdiendo de forma paulatina. Su actual representación es la menor desde el año 1980, cuando UGT ganó por primera vez las elecciones sindicales en la Comunidad Foral.

Dos años antes se había visto superado por Comisiones Obreras, que luchaba en esos años por constituirse como una fuerza sindical homogénea tras aglutinar la lucha obrera antifranquista desde finales de los años 60. A partir de 1982, UGT asentó en Navarra una mayoría que se convirtió en hegemónica a finales de aquella década y que se mantuvo prácticamente intacta durante los años 90.

Hoy el panorama sindical es radicalmente distinto. Si entre el primer y el cuarto sindicato de Navarra había más de 18 puntos de ventaja en el año 2008, hoy esta distancia no llega a siete. El crecimiento de LAB durante la última década, en la que ha subido cinco puntos hasta superar el 17,5% de la representación sindical, es otro de los movimientos relevantes del panorama laboral navarro, donde se pelea cada delegado en cada empresa y donde subir una décima suele costar muchísimo esfuerzo.

UGT, años de caída continua

A UGT, en realidad, la hegemonía se le comenzó a agrietar hace ya unos años, cuando la crisis de 2008 destruyó miles de puestos de trabajo y cientos de delegados sindicales. Quien más tiene más pierde, defendía el sindicato, que en cualquier caso se iba dejando más representación que el resto.

Ese desgaste, de hecho, también lo sufrió Comisiones Obreras, que llegó a superar el 25,5% de la representación sindical y que acusó los recortes a los que tuvo que hacer frente como consecuencia de la crisis y de la supresión de los planes de empleo.

Desde 2017, sin embargo, el sindicato que dirige desde hace cuatro años Chechu Rodríguez mostraba una leve tendencia al alza, que había coincidido con el relevo en la secretaría general y con un cambio en algunos posicionamientos políticos. Asociado durante años al entendimiento con UGT y con los gobiernos de UPN y PSN, el sindicato cree haber sintonizado ahora mejor con los cambios producidos en Navarra y que, sin ir más lejos, permite que el PSN gobierne apoyado por Geroa Bai y que saque adelante sus presupuestos con el apoyo de EH Bildu.

El sindicato atribuye asimismo su ligero crecimiento en el último año a la actividad sostenida durante la pandemia, atendiendo miles de consultas de trabajadores.

UGT, por el contrario, ha vivido desde hace 15 años relevos agitados en su cúpula, con los sucesivos ajusticiamientos internos de secretarios generales como Juan Antonio Cabrero, Juan Goyen y Javier Lecumberri, que le han causado un cierto desgaste. En 2019 el sindicato, con un perfil político muy ceñido a la defensa de la institucionalidad y del Consejo del Diálogo Social, pareció haber detenido su desgaste. Pero los datos provisionales de 2020 parecen confirmar que la caída no se ha detenido.