La noticia conocida hoy de que el Gobierno de Navarra tomará el control total de Sendaviva no es solo un movimiento societario; es el reconocimiento oficioso de que un modelo de colaboración público-privada que ha sostenido al parque carecía de sentido y ha llegado a su fin. Un modelo, además, desigual. En el que los tres socios privados mantenían la mayor parte de las acciones de las sociedad, pero en el que la titularidad real correspondía a lo público.

Ha sido el Gobierno de Navarra el que ha sostenido año tras año la actividad de un parque deficitario durante más décadas. De hecho, la sociedad mercantil actual tuvo un resultado negativo bruto de un millón de euros en 2024 y su patrimonio negativo supera los 50 millones de euros. Acumula pérdidas superiores a los 80 millones de euros.

Ante la pregunta de si "merece la pena" seguir invirtiendo en el parque de Arguedas, la respuesta de este Gobierno, como también hicieron los anteriores, es un sí rotundo, pero quedan algunas dudas. Una de las más relevantes es el modo en que se integrará dentro de un entramado de empresas públicas que no deja de crecer, que asume en este caso un servicio deficitario que está lejos de ser esencial, pero que también tiene externalidades positivas en un territorio necesitado de diversificar su tejido económico.

1. El peso de los números: Una herencia de 83 millones

Para entender si la apuesta merece la pena, primero hay que mirar el retrovisor. El informe de la Cámara de Comptos de 2023 era demoledor en lo financiero:

  • Inversión masiva: Entre 2001 y 2023, la empresa pública Sodena inyectó 83,41 millones de euros en Parquenasa (gestora del parque).
  • Deuda irrecuperable: De esa cifra, casi 80 millones se entregaron en forma de préstamos que la propia Cámara considera "altamente improbables" de recuperar debido a las pérdidas estructurales de la sociedad.
  • Deterioro total: Los 4,05 millones aportados inicialmente como capital social se dan hoy por totalmente perdidos.

Desde un punto de vista puramente mercantil, Sendaviva ha sido un agujero negro. Sin embargo, el Gobierno, que gestiona una Hacienda Foral en récord continuo de recaudación, no lo mide con la vara de la rentabilidad financiera, sino, eso dice, con la de la rentabilidad social y económica para la Ribera.

Los propios informes conocidos hasta ahora muestran que el parque necesitaría aumentar de forma clara sus visitantes para entrar en beneficios.

El recinto, indicaba Comptos, necesita entre 230.000 y 240.000 visitantes anuales para equilibrar cuentas, por encima de los 190.000 actuales. Tras la pandemia —que hundió la asistencia hasta los 66.731 visitantes en 2020— y el incendio de 2022, que obligó a invertir 1,5 millones en reparaciones, la financiación se realiza mediante transferencias directas consignadas en los Presupuestos forales (5,8 millones este año), no como préstamos. Comptos planteó que el Gobierno valorara asumir el control total del parque mediante la compra simbólica de las acciones privadas y convertirlo en sociedad pública, dado que en la práctica ya depende íntegramente de fondos públicos.

2. El giro estratégico: De "prestamista" a "dueño"

Hasta ahora, Navarra vivía una situación que Comptos calificaba de incoherente: el sector público asumía todos los riesgos y financiaba el 100% de la operativa, pero la empresa seguía siendo jurídicamente privada.

Con la hoja de ruta marcada por el informe de fiscalización, el Gobierno ha decidido ejecutar las vías de integración planteadas:

  • La vía de la compra: adquirir las participaciones de los socios privados (Hiscan Patrimonio, Pronaocio y La Información) por un precio simbólico (probablemente 1 euro, como ya hizo Sodena con Nicdo). ¿Y quiénes son estos socios? Pues Hiscan Patrimonio era una de las sociedades instrumentales que creó Caja Navarra en su último época; La Información es el grupo editor de Diario de Navarra y Pronaocio es una empresa vinculada al sector.
  • La vía de la capitalización: convertir la deuda pendiente en acciones para que la mayoría pública sea absoluta.

3. ¿Por qué el Gobierno dice que "sí merece la pena"?

La apuesta se justifica por tres pilares que la noticia de hoy refuerza:

Motor de la Ribera: Con cerca de 200.000 visitantes en años pico, el parque es el principal polo turístico del sur de Navarra. Cerrarlo supondría un golpe reputacional y económico difícil de asumir para la comarca.

Transparencia obligatoria: Al convertirse en sociedad pública, Sendaviva ya no podrá operar con la discrecionalidad de una mercantil privada. Estará sometida a la Ley de Contratos Públicos y a un control parlamentario directo. Esto busca evitar polémicas sobre la gestión de fondos que han marcado los últimos años.

Realismo presupuestario: El Gobierno ya ha aceptado que el parque no devolverá los préstamos. En 2023 ya cambió el modelo de financiación, pasando de "créditos fallidos" a subvenciones directas de 5,8 millones de euros. Es, de facto, un servicio público subvencionado, como lo es un teatro o una red de museos.

3. ¿Dónde queda el papel de los socios privados?

En el ámbito mercantil, el principio de "riesgo y ventura" implica que los socios participan tanto de las ganancias como de las pérdidas. Sin embargo, en el caso de Sendaviva, Comptos describió en su informe una ruptura total de este equilibrio:

  • Desinterés de los socios privados: El informe señala que la formalización de las operaciones financieras por parte de Sodena (sector público) se debió al "desinterés de los socios privados por la nula rentabilidad económica de la inversión".
  • Asunción total de riesgos por el sector público: Desde 2005, el sector público ha asumido la totalidad de los riesgos y el apoyo financiero necesario para mantener la viabilidad del parque.
  • Ausencia de aportaciones: Los socios privados no han inyectado fondos adicionales desde hace más de 15 años para cubrir las pérdidas estructurales, dejando que sea el Gobierno de Navarra (a través de Sodena primero y Nicdo después) quien cubra los déficits operativos anuales

Conclusión: un nuevo comienzo con pérdidas que serán habituales

¿Merece la pena? Si se busca un retorno de los 83 millones invertidos, la respuesta es no. Pero si se busca mantener un activo turístico crítico bajo un modelo se supone de gestión transparente y responsable, la conversión en sociedad pública parece la única salida digna para un proyecto que el sector privado abandonó hace años.

La noticia de hoy cierra la etapa del rescate continuo a lo que no dejaba de ser una sociedad mercantil y abre la de la titularidad pública plena. Cuestión distinta es si el Gobierno de Navarra debe ser titular de un parque de ocio familiar que nunca ha generado beneficios directos.