Patxi Irigaray, ganadero de vacuno de carne en Burguete, regresó a su localidad natal para transformar la granja familiar, integrar el uso de collares virtuales y reivindicar el papel del sector primario en la supervivencia de los pueblos.
Su historia es la de una vocación cultivada desde la infancia: "Desde pequeño, al volver de clase e incluso los fines de semana, mi sitio estaba con el ganado", recuerda. Tras un paso por Pamplona para cursar dos grados vinculados a la ganadería, la crisis de 2020 se convirtió en el catalizador de un cambio necesario: el salto a la venta directa.
Patxi es hijo de Fermin Irigaray, ganadero con larga trayectoria en el ganado de vacuno de carne. Presidió el sindicato EHNE durante varios años y ahora ostenta el máximo cargo de responsabilidad en la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Ternera de Navarra.
Este martes ha participado en Barásoain en la presentación de RuralBizi, una nueva red rural impulsada por el Gobierno de Navarra para dinamizar el emprendimiento joven en los pueblos, favorecer la creación de empleo y contribuir a revitalizar el medio rural.
Vivir en el Pirineo: Una elección de vida
El regreso a Burguete no fue una decisión por inercia, sino un plan meditado para unir pasión y lugar de residencia. Con la implementación del nuevo modelo de negocio en 2020, Patxi consolidó su proyecto profesional. "Ahí tuve claro que era una oportunidad de trabajar en lo que me gusta y vivir donde yo quiero", explica con la satisfacción de quien ya cumple dos años al frente de la granja.
Este modelo no solo busca la rentabilidad, sino el mantenimiento de una sociedad rural viva. Para Patxi, la ganadería familiar y de pequeña escala es la herramienta fundamental para cuidar el entorno y garantizar que el Pirineo no se convierta en un desierto poblacional.
Digitalización en el monte
El sector no es ajeno a la revolución digital. Patxi defiende que, para que el campo sobreviva, debe evolucionar al mismo ritmo que la sociedad. "Está cambiando el modelo de producción y el de consumo; nosotros intentamos trabajar de la forma más sencilla posible, pero aprovechando las ventajas actuales", señala.
La introducción de tecnologías como el GPS y los collares virtuales ha supuesto un antes y un después en la gestión del vacuno de carne. Estas herramientas permiten un control exhaustivo de las reses en libertad, facilitando enormemente el manejo diario y permitiendo al ganadero una conciliación que antes parecía imposible. "La tecnología hace que tu vida sea más sencilla y te ayuda a avanzar mucho", afirma el ganadero de Burguete.
Concienciación social y apoyo institucional
Sin embargo, la tecnología por sí sola no garantiza el futuro. Patxi Irigaray hace un llamamiento a la concienciación ciudadana. Es necesario que la sociedad entienda que, cuando compra producto local, está pagando también por la limpieza de los montes y la prevención de incendios.
"Hay que mantener los pueblos con vida. Todos los montes se mantienen gracias a la ganadería", reivindica con firmeza. Para el joven ganadero, este esfuerzo debe ir acompañado de un apoyo institucional y social real que facilite el camino a quienes deciden quedarse en el territorio.
Un mensaje de coraje: "Que sea valiente"
Emprender en el Pirineo requiere, por encima de todo, determinación. Patxi no endulza la realidad del sector, pero anima a las nuevas generaciones a no tener miedo al fracaso. "Que sea valiente, que si es lo que quiere, que sea valiente. Habrá muchos días grises, tal vez más que bonitos, pero si es lo que uno siente, hay que ir adelante. Siempre habrá tiempo de dar un paso atrás y hacer otras cosas".
Con testimonios como el de Patxi Irigaray, Burguete y la ganadería navarra demuestran que, con formación y valentía, el relevo generacional es una realidad capaz de transformar el sector.