Santi Iriguibel, ganadero e ingeniero agrónomo, representa esa nueva generación que no solo hereda un negocio familiar en el medio rural, sino que aporta una visión estratégica al sector primario en Navarra.
Las aulas de la universidad y el bachillerato lo alejaron físicamente de Elcoaz durante un tiempo, pero su mente siempre ha estado vinculada a la granja. Este martes ha participado en Barásoain en la presentación de RuralBizi, una nueva red rural impulsada por el Gobierno de Navarra para dinamizar el emprendimiento joven en los pueblos, favorecer la creación de empleo y contribuir a revitalizar el medio rural.
Este ganadero de vacuno de carne, ovino y equino ha puesto en valor el conocimiento inmaterial de las personas mayores, referentes en su enriquecimiento personal y profesional.
Un regreso marcado por la pérdida y la pandemia
“La vuelta a casa fue dura, porque falleció mi tío y llegó la pandemia. Entonces te planteas qué hacer”, confiesa Iriguibel. En ese cruce de caminos, la opción era clara: cerrar la persiana o proteger el esfuerzo de décadas. “O lo dejas todo, o intentas mantener eso que tanto le ha costado sacar adelante a tu familia. Volví y no me arrepiento”, afirma con la seguridad de quien sabe que ha tomado el rumbo correcto.
Ingeniería aplicada: el valor del relevo
Santi no regresó de vacío. Su formación como ingeniero agrónomo es la herramienta con la que pretende modernizar el negocio familiar. Para él, tener una base ya emprendida es una ventaja, pero no un cheque en blanco. “Mi familia ya tenía un negocio con el que seguir, pero actualmente necesitas darle un relevo, nuevas ideas para que siga funcionando”, explica. Su perfil técnico permite que la explotación no solo sobreviva por inercia, sino que se adapte a las exigencias de eficiencia y sostenibilidad del siglo XXI.
El peligro de perder la "cultura inmaterial"
Más allá de los números y las hectáreas, a Iriguibel le preocupa el patrimonio invisible. Como hombre que vive el día a día del mundo rural, valora profundamente el poso de experiencia que atesoran las generaciones precedentes.
“Me da mucha pena que se pierda ese conocimiento de la gente mayor; hay mucha cultura inmaterial que se va a perder con ellos. Creo que sería vital preservarlo”, lamenta. Es ese puente entre la sabiduría tradicional y la técnica moderna lo que define su filosofía de trabajo.
Emprender en el pueblo
Consultado sobre qué consejo le daría a un joven que quiera seguir sus pasos, Santi es pragmático. Cree que la vocación existe, pero que a veces la Administración no lo pone fácil. “Para emprender no se necesita un guion, pero sí facilidad en la información, ser conciso y facilitarle a la persona que lo pueda hacer”, reclama.
En este sentido, destaca el papel de proyectos como RuralBizi, una iniciativa que ve como una herramienta estratégica para el sector. “Lo veo como un punto de conexión entre diferentes emprendedores de Navarra. No es solo información o ayudas, es algo motivacional: decir que si esta persona lo está haciendo en su pueblo, ¿por qué no voy a seguir yo en el mío?”.
Para Santi Iriguibel, el éxito del mundo rural no solo depende de la inversión, sino de la red de apoyo y el espejo donde mirarse para seguir adelante.