Verónica Pérez Fernández, de 32 años y natural de Rincón de Soto, estudió Cocina y Administración y durante años no pensó que acabaría dedicándose profesionalmente a la ganadería. Sin embargo, la oportunidad de continuar con la tradición familiar y emprender un proyecto propio junto a su marido terminó llevándole al sector primario. Desde hace apenas un año ambos gestionan un cebadero de ternera de engorde en Funes, centrado principalmente en raza pirenaica.
El proyecto surgió tras la jubilación de los padres de su marido y el cierre de la explotación de vacuno de leche que la familia había mantenido durante generaciones. “Mi suegro y mi suegra siempre habían tenido vacas de leche. Se jubilaron en 2024 y nos dieron la oportunidad de continuar”, explica. También en su entorno familiar el vínculo con el mundo agroalimentario ha estado siempre muy presente. “Mi madre es carnicera y mi padre ha trabajado como matarife, así que siempre hemos estado relacionados con los animales, aunque sea de otra manera”.
La desaparición de la actividad lechera abrió una nueva etapa para la pareja. “Nos dieron la oportunidad de empezar con la ternera de carne y apostamos por ello”. En la actualidad cuentan con cerca de 200 cabezas de ganado, una cifra que fluctúa en función de la temporada de nacimientos.
Pérez destaca que el cambio de orientación de la explotación también ha permitido mejorar la organización del trabajo y ganar calidad de vida. “Ahora no tenemos que ordeñar mañana y tarde como antes y el ritmo es mucho más sosegado”, explica. Además, la automatización de procesos como las tolvas o el sistema de alimentación les ayuda a hacer más llevadero el trabajo diario.
Aunque su formación inicial estaba alejada del sector ganadero, reconoce que siempre ha tenido relación con este mundo. “Cuando empecé con mi marido, él todavía tenía vacas de leche y yo ya ayudaba a ordeñar y también en la quesería. Siempre me han gustado los animales”, señala. Cuando surgió la posibilidad de trabajar juntos y sacar adelante su propia explotación, decidieron dar el paso.
Un momento de incerdidumbre
Sobre la situación actual del sector cárnico, admite que viven un momento de incertidumbre. “Está subiendo el precio de la carne, pero cuando suben los precios también baja la demanda”, comenta. Aun así, confía en que el mercado pueda estabilizarse para consolidar el proyecto.
La joven ganadera también valora de forma positiva la formación recibida en el curso de incorporación de INTIA. “Nos han abierto un poco los ojos sobre cómo está el sector y hemos conocido experiencias muy distintas dentro de la ganadería”, afirma. Compartir formación con personas dedicadas al vacuno, ovino, caprino o apicultura, añade, les ha permitido tener una visión más amplia del futuro del campo navarro.