La Mutilvera se aleja de la permanencia en un duelo directo que le enfrentó al Beasain, que se impuso por 3-2. El choque comenzó con ritmo alto y en una de sus primeras aproximaciones con peligro, el Beasain encontró premio gracias a Lazkano, que no perdonó dentro del área para firmar el 1-0 . Sin embargo, la reacción de la Mutilvera fue inmediata. Lejos de acusar el golpe, el conjunto navarro dio un paso al frente, comenzó a adueñarse del balón y a inclinar el juego hacia campo rival. Apenas tres minutos después del tanto local, llegó el empate tras una acción bien elaborada que culminó Arocena, estableciendo el 1-1 y devolviendo la igualdad al marcador.

El gol tuvo un efecto revitalizante en los de Álvaro Garrido, que crecieron con el paso de los minutos. Muy ordenados en todas sus líneas, los visitantes lograron cerrar espacios, dificultar la circulación del Beasain y controlar el ritmo del partido. Con un bloque compacto y disciplinado, la Mutilvera fue ganando confianza mientras el conjunto local empezaba a mostrarse incómodo. El premio a ese dominio llegó en una acción rápida, fiel reflejo del plan visitante. Una contra bien ejecutada sorprendió a la zaga guipuzcoana y fue culminada por Marcos Yaniz, que firmó el 1-2 en el ecuador de la primera mitad, completando así la remontada.

El golpe dejó tocado al Beasain, que no encontró la manera de reaccionar. Su juego perdió fluidez y claridad, incapaz de superar el entramado defensivo de una Mutilvera muy seria. Mientras tanto, los navarros supieron gestionar su ventaja, bajando el ritmo cuando convenía y manteniendo a raya las intentonas locales. La segunda mitad se inició con un guion bien distinto al del tramo final del primer acto. El Beasain salió decidido a cambiar la dinámica del encuentro, elevando la presión y jugando muchos más minutos en campo rival. Fruto de esa insistencia llegó el premio en el minuto 56, cuando Bengoetxea firmó el 2-2.

La solidez defensiva del Beasain en este tramo fue clave para frenar cualquier intento visitante. Con el partido completamente abierto, ambos técnicos movieron el banquillo en busca de un revulsivo que inclinara la balanza. Y esa apuesta terminó sonriendo al Beasain. En una acción que reflejó la fe del conjunto local, el central Zubillaga se incorporó al ataque y, aprovechando una jugada en el área, anotó el 3-2. El gol dejó a la Mutilvera con poco margen de reacción. Pese a ello, el conjunto navarro se lanzó en busca del empate, que no llegó.