El FC Barcelona volvió a reinar en el fútbol estatal después de imponerse con autoridad al Real Madrid en un Clásico decisivo que terminó 2-0 y certificó matemáticamente el título liguero para el conjunto azulgrana. Nunca antes el campeonato se había resuelto en un duelo directo entre ambos gigantes, lo que convirtió la noche del Camp Nou en una celebración histórica para la afición culé.
El equipo dirigido por Hansi Flick necesitó apenas veinte minutos para dejar sentenciado el encuentro. Un gol espectacular de Marcus Rashford y otro tanto de Ferran Torres bastaron para derribar a un Madrid apagado, sin capacidad de reacción y reflejo perfecto de una temporada muy por debajo de las expectativas.
La fiesta azulgrana se trasladará ahora a las calles de Barcelona, donde el equipo celebrará el campeonato con una multitudinaria rúa prevista para este lunes por la tarde.
Rashford desató la locura
El partido comenzó con una modificación inesperada en el once madridista: Raúl Asencio ocupó el lugar del lesionado Dean Huijsen. Sin embargo, cualquier plan táctico del conjunto blanco quedó alterado muy pronto.
A los diez minutos, Ferran Torres recibió entre líneas y fue derribado por Antonio Rüdiger cerca del área. Todo apuntaba a un lanzamiento para un especialista zurdo, pero fue Rashford quien asumió la responsabilidad. El delantero inglés ejecutó un disparo magistral con el exterior que se coló en la escuadra de Thibaut Courtois, imposible incluso para la estirada del guardameta belga.
El Camp Nou explotó y el Barcelona aprovechó el desconcierto rival para ampliar la ventaja apenas nueve minutos después. Una gran acción colectiva iniciada por João Cancelo encontró el desmarque de Dani Olmo, que asistió de tacón a Ferran Torres. El valenciano definió con tranquilidad para firmar el 2-0 y dejar el título prácticamente encarrilado antes de la media hora.
Un Madrid sin soluciones
El conjunto de Arbeloa apenas mostró señales de vida a través de las arrancadas aisladas de Vinícius Júnior. El brasileño fue el único capaz de generar cierto peligro, aunque sin acierto en los metros finales.
La tensión aumentó en la afición madridista cuando trascendió un mensaje de apoyo publicado en redes sociales por Kylian Mbappé mientras el equipo ya caía por dos goles. La relación entre el delantero francés y parte de la afición blanca atraviesa semanas delicadas, y el episodio volvió a alimentar el malestar.
La jugada más polémica llegó en el minuto 52. Jude Bellingham reclamó penalti por un codazo de Eric García dentro del área, pero ni el árbitro ni el VAR consideraron sancionable la acción. La decisión generó protestas inmediatas en el banquillo madridista.
Poco después, Courtois evitó el tercero con una intervención de mérito tras otro disparo cruzado de Ferran Torres. El guardameta belga fue, una vez más, el futbolista más destacado del equipo blanco.
El Barça administró la ventaja
El tramo final confirmó la superioridad táctica del Barcelona. Flick refrescó el equipo con la entrada de Frenkie de Jong y Raphinha, movimientos que ayudaron a dormir el encuentro y a reducir todavía más las opciones de reacción madridistas.
El Madrid llegó a marcar pasada la hora de juego, pero el tanto fue invalidado por fuera de juego. A partir de ahí, el choque perdió intensidad y el protagonismo pasó a las gradas, donde los aficionados azulgranas comenzaron a cantar “campeones” mucho antes del pitido final.
El 2-0 terminó siendo definitivo y permitió al Barcelona conquistar su 29ª Liga. El conjunto catalán alcanza los 91 puntos y deja al Real Madrid a una distancia de 14, una diferencia que evidencia la enorme regularidad del campeón y el decepcionante rendimiento de su eterno rival.
Además, el Barça todavía mantiene vivo un objetivo adicional: si gana los partidos restantes, igualará la histórica barrera de los 100 puntos en una temporada, una cifra que solo lograron anteriormente el Barcelona de Tito Vilanova y el Real Madrid de José Mourinho.