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El inesperado consejo de un panadero para conservar el pan en los días de mucho calor

Pocas veces sobra pan de un día para otro en una casa ya que la cantidad que se consume es casi siempre la misma, pero cuando ocurre guardarlo se convierte en un reto

El inesperado consejo de un panadero para conservar el pan en los días de mucho calor

Nos gusta el pan. En la mayoría de los hogares es un producto que no falta. Además, está considerado un alimento básico, por lo que todo lo que se relaciona con él nos interesa y no afecta. Además, en su casi infinita variedad de formatos, variedades e ingredientes, nos permite elegir en función de nuestros gustos, del uso que se le vaya a dar o del menú que tengamos pensado.

Tenemos su consumo tan interiorizado en el día a día que no nos hace falta preguntar cuánto pan hay que comprar. Pocas veces se equivocan, no es habitual que sobre y menos todavía que falte. Pero, en cualquier caso, se le da poca opción de tener que plantearse cómo conservarlo más allá de pasar el día para que el desayuno del día siguiente llegue en buenas condiciones.

Un panadero guarda una hogaza de pan en una bolsa de papel.

Ola de calor

Los modos habituales de guardar la barra de pan en condiciones normales son los de ponerlo en una panera o en una bolsa de papel o de tela, bien ventilado y en un sitio con poca luz y algo fresco. Si el pan es de una calidad razonable, se podrá comer como si fuera recién comprado. Se trata de que la humedad que va perdiendo, causa de que el pan se seque, no se acumule.

Si el pan es de muy buena calidad y lo llevamos a casa para disfrutarlo en ocasiones concretas, se puede cortar en rebanadas y congelarlo. Una pasada por el horno o por la plancha y quedará perfecto para comerlo.

Pero, ¿y si la temperatura es excesiva, si estamos en plena ola de calor en verano? La pérdida de humedad será rápida y el pan se secará antes de tiempo.

Ante este problema, el panadero José Roldán, que obtuvo el título de Panadero Mundial del Año 2025, ofrece una solución para poder salvar el pan en estas circunstancias. El truco es sencillo, aunque va a sorprender a más de uno porque parece contradecir todos los consejos sobre este tema: usar una bolsa de plástico, probablemente el elemento más demonizado a la hora de realizar esta labor.

Una bolsa de plástico

En circunstancias normales, la bolsa de plástico es lo peor que le puede ocurrir a una barra, a una hogaza de pan. El plástico no transpira, por lo que la humedad se queda dentro y, es cierto, el pan no se seca, pero se reblandece demasiado, quedando muy gomoso.

Pero, según Roldán, este defecto, que en circunstancias normales es un grave defecto, en caso de pasar por una ola de calor se convierte en una virtud. El pan no se seca, la humedad se mantiene y lo de la gomosidad tiene fácil arreglo metiendo el pan unos minutos en el horno o dándole un par de vueltas en una plancha. De esta forma queda como nuevo.

De lo que sí hay que tener cuidado es de que no pase demasiado tiempo el pan en esa bolsa ni de usar siempre la misma bolsa, porque existe el riesgo de que acabe apareciendo moho y eso ya es un riesgo para la salud.

Este truco es para el pan de diario, para la barra comercial normal. Si lo nuestro es el pan de hogaza, que dura más tiempo, lo mejor es cortarlo en rebanadas y congelarlo para ir consumiéndolo poco a poco. Como explica el propio panadero, “un buen pan cortado en rebanadas y bien congelado se conserva perfecto. Basta un toque de plancha u horno y tienes pan como recién hecho”. Así, “siempre que vienen amigos o familia, pongo el horno, lo meto directamente y tengo un pan genial”.

Descongelar el pan

Si nos acordamos con tiempo, basta con sacarlo un rato antes y dejarlo a temperatura ambiente, aunque dependerá del tamaño. Una barra entera puede tardar entre 20 y 30 minutos. Como es lógico, una porción de ración necesitará menos tiempo. Eso sí, lo ideal es dejarlo sobre una rejilla envuelto en una tela fina y limpia para que se airee bien y no se concentre la humedad. No hay que demorarse demasiado en comerlo porque tiende a secarse rápido.

Si nos ha pillado el toro y hay prisa por sacarlo a la mesa o por hacerse el bocadillo o la tostada, siempre se puede recurrir al microondas, al horno convencional, a una tostadora o la plancha.

En el microondas, hay que colocar el pan tapado con un paño fino. También una taza con agua para mantener la humedad y evitar que se reseque. Si dispone de función de descongelado, elegirla y darle un golpe de 15 segundos. Ir repitiendo el proceso hasta que se descongele. Para dar el toque final al pan y que quede crujiente, darle unos minutos en el horno convencional.

Si se decide por el horno convencional, colocar el pan en la bandeja del horno a media altura. Debajo, en la parte inferior del horno, un recipiente apto para el horno con agua. Hornear a 180 °C unos 5 minutos si es una porción o 20 si es una barra.

Hay algunas tostadoras que cuentan con una función para descongelar pan, pero si no es el caso, solo hay que vigilar el pan hasta que se vea que está descongelado. Por regla general, esto solo sirve para rebanadas de pan. Con la plancha, el proceder es muy similar. Estos dos sistemas permiten además un plus de crujiente.