VOLVO V40
El Volvo más compacto de la gama de turismos, el V40, es el ejemplo perfecto de la nueva identidad de la firma sueca, una marca que sigue fiel a sus principios tradicionales, esos que le han aportado personalidad y prestigio desde hace décadas, pero adaptados a los tiempos modernos. El V40 representa los valores de siempre en Volvo aderezados con un diseño claramente más dinámico, fruto de una línea exterior en cuña que es una auténtica preciosidad, unas notables posibilidades de elección y personalización y un equipamiento de seguridad, confort y conectividad que colmarán de satisfacciones al más sibarita.
Y todo esto, que sería lógico y exigible en una fábrica de alto nivel como es Volvo, se viene a sumar a otra novedad que no ha sido la tónica dominante en su gama en el pasado: un precio asequible. De hecho, el Volvo V40 se presenta con su motor diésel 1.6 de 115 CV con PIVE incluido por sólo 20.100 euros, que se quedan en 19.100 euros si se financia parte de la compra con Volvo.
Para conocer de primera mano las sensaciones que transmite este compacto sueco hemos tenido la oportunidad de probarlo poniéndonos a los mandos de una unidad de la serie limitada Volvo Ocean Race (28.500 euros) cedida por el nuevo concesionario Volvo en Navarra, Navarsuecia, situado en el Polígono Industrial Talluntxe II, en Noáin. Provisto de una carrocería que comparte con el resto de las versiones V40 (4,369 metros de largura, 1,783 de anchura, 1,420 de altura y 2,647 de batalla, con 325 litros de maletero), aunque con el motor diésel de dos litros y cinco cilindros -ya con 150 CV, 350 Nm, y en este caso con cambio automático, unas prestaciones más que notables (205 km/h y 9,3 segundos de 0 a 100 km/h) y unas contenidas cifras de consumos homologados (6,9 litros en ciudad, 4,3 en carretera y 5,2 de promedio)-, nos ha permitido apreciar con nitidez el buen hacer de este legendario constructor.
El Volvo V40 demuestra desde el primer momento que es un coche concebido para hacerte la vida más fácil, confortable y también divertida. Si hubiera que definir su conducción con una palabra, ésta sería la de agradable. Partiendo de un diseño exterior elegante y seductor, con esa línea en cuña tan acusada y estimulante, el interior refleja a la perfección la filosofía de la marca. Diseño elegante, materiales cuidados, todo perfectamente ordenado, claro y accesible, con un funcionamiento refinado y preciso, pero a la vez con ese tacto sólido, consistente y duradero que siempre ha caracterizado a los productos de Volvo.
La conducción de este V40 recuerda a la de modelos de toda la vida en la firma sueca. Todo sucede con fluidez y precisión, con un notable confort de marcha, una sensación de seguridad muy elevada, algo que siempre ha sido seña de la casa, y una respuesta dinámica más que satisfactoria. Las prestaciones son elevadas, fruto de un motor progresivo y refinado a la vez, con una agradable sonoridad -al ralentí los melómanos disfrutarán del ronroneo del cinco cilindros en línea- y una total ausencia de vibraciones o asperezas. Potente y progresivo, convence por su aceleración y capacidad de recuperación, ayudado por un cambio automático de seis marchas excelente tanto en uso automático como secuencial.
El espacio interior modesto, especialmente en la anchura del habitáculo y en la distancia al techo de las plazas posteriores, junto a una línea en cuña que lógicamente condiciona la visibilidad trasera, sumado a la ausencia de rueda de repuesto -emplea kit reparapinchazos-, son las únicas pegas posibles en un coche tremendamente satisfactorio. Su agrado de uso, el completo equipamiento de seguridad -incluye hasta airbag para caso de atropello a peatones- y una respuesta excelente en todo tipo de escenarios, da igual que sea ciudad que carreteras de montaña o largos viajes, hacen del Volvo V40 toda una tentación, y ahora a un precio inmejorable.