Arrancar el coche es una de las acciones más simples que realiza cualquier conductor. Girar la llave o pulsar un botón y listo. Pero detrás de ese gesto cotidiano hay pequeños hábitos que pueden ayudar a cuidar la mecánica del vehículo y evitar sustos. Uno de ellos es pisar el embrague antes de arrancar, una práctica muy extendida entre los conductores de coches con cambio manual. ¿Es beneficioso hacerlo o no? El Real Automóvil Club de España (RACE) lo tiene claro: es un gesto recomendable tanto por motivos mecánicos como de seguridad.

Menos esfuerzo para el motor de arranque

La razón principal tiene que ver con la mecánica del coche. Cuando el pedal del embrague no está pisado, el motor permanece conectado a la transmisión, es decir, a la caja de cambios. En ese caso, cuando se acciona el motor de arranque este no sólo debe mover el motor, sino también parte del conjunto de la transmisión, lo que añade resistencia.

Pero si pisamos el embrague se desacoplan ambos elementos y el sistema trabaja con menos carga, lo que provoca varios efectos beneficiosos: se reduce el esfuerzo del motor de arranque, se necesita menos energía de la batería y el motor gira con mayor facilidad en el primer momento del encendido.

Esto es especialmente útil cuando el coche está frío, como en invierno. En esas circunstancias el aceite está más viscoso y los componentes internos ofrecen mayor resistencia al movimiento, por lo que cualquier ayuda para facilitar el arranque del coche resulta bienvenida. Pero también compensa hacerlo en verano.

Una mujer se dispone a arrancar el coche con la llave. Freepik

Cuestión de seguridad

No todo es mecánica. El otro gran motivo para pisar el embrague al arrancar tiene que ver con la seguridad. Es posible que, por un descuido o porque hemos aparcado en una pendiente, abandonemos el coche dejando una marcha engranada. Si al volver a arrancar no pisamos el embrague, el vehículo podría desplazarse bruscamente hacia delante o hacia atrás. No avanzaría mucho, pero en un garaje, en un aparcamiento o en una calle estrecha puede acabar en golpe contra otro coche, una pared o incluso una persona. Con el embrague pisado, esa posibilidad prácticamente desaparece.

No es extraño, por tanto, que muchos fabricantes hayan incorporado sistemas que impiden arrancar el coche si no se pisa el embrague. Es un mecanismo de seguridad que obliga al conductor a realizar ese gesto antes de poner en marcha el motor.

¿Perjudica al embrague?, ¿vale para gasolina y diésel?

Es normal que algunos conductores se planteen si mantener el pedal pisado al arrancar puede perjudicar al embrague, pero la respuesta es que no. El RACE explica que el desgaste que se produce por esos segundos de presión es prácticamente despreciable. El embrague está diseñado para soportar esfuerzos mucho mayores durante su vida útil, por lo que ese gesto no supone un problema relevante para el sistema.

Además, es una acción válida tanto para motores diésel como de gasolina siempre que el coche tenga cambio manual. Eso sí, en los diésel puede notarse aún más la ventaja. Estos motores tienen mayor relación de compresión y requieren algo más de esfuerzo en el momento de ponerse en marcha, por lo que cualquier reducción de carga ayuda.

Automáticos: pisar el freno

Los vehículos automáticos no cuentan con pedal de embrague, pero también tienen sus peculiaridades a la hora de arrancar. El procedimiento habitual es hacerlo con la palanca en la posición P (parking), y en algunos casos en la N (neutral), y con el pedal de freno pisado, lo que impide que el vehículo pueda desplazarse durante el arranque.